Durante décadas, los pasaportes fueron simplemente documentos de identidad y de viaje. En los últimos años, sin embargo, pasaron a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la planificación patrimonial de las grandes fortunas. Para empresarios, inversores y familias de alto patrimonio, una segunda ciudadanía representa una herramienta para diversificar riesgos, ampliar opciones de movilidad internacional y acceder a distintos mercados.
Ahora Argentina busca ingresar a ese negocio.
El Gobierno avanza en el diseño de un programa de ciudadanía por inversión, conocido internacionalmente como "golden passport" o pasaporte dorado, que permitiría obtener la nacionalidad argentina a cambio de inversiones que, según las propuestas conocidas hasta el momento, podrían oscilar entre una contribución no reembolsable de aproximadamente USD 500.000 o la adquisición de bonos soberanos por alrededor de USD 1 millón. Los detalles aún no fueron oficializados y continúan sujetos a revisión.
La iniciativa colocaría a Argentina dentro de un mercado altamente competitivo en el que distintos países ofrecen ciudadanía o residencia a cambio de inversiones destinadas a fortalecer sectores estratégicos de sus economías.
Según publicó Financial Times, el objetivo oficial es que el programa contribuya a captar recursos para afrontar los importantes compromisos de deuda que Argentina deberá enfrentar durante los próximos años.
El medio británico señaló que el Gobierno pretende lanzar el esquema durante este año y que funcionarios esperan que pueda aportar decenas de miles de millones de dólares.
Ese objetivo aparece en un contexto particular. Argentina todavía no regresó plenamente a los mercados internacionales de capital luego de la reestructuración de deuda de 2020 y continúa buscando mecanismos alternativos para obtener divisas.
La implementación del programa quedó habilitada tras la firma del Decreto 524/2025, mediante el cual el presidente Javier Milei estableció la posibilidad de solicitar la ciudadanía argentina mediante inversión sin necesidad de acreditar residencia previa en el país. Actualmente el esquema atraviesa su etapa final de implementación, aunque todavía restan definiciones regulatorias sobre montos mínimos, sectores elegibles y procedimientos administrativos.
En abril de 2026, además, el Gobierno designó a un director ejecutivo para avanzar en la construcción del marco operativo del programa, un paso que distintos especialistas interpretan como una señal de que su lanzamiento podría producirse durante el segundo semestre del año.
El primer "golden passport" de Sudamérica
Si finalmente entra en funcionamiento, Argentina se convertiría en el primer país de Sudamérica en ofrecer un programa de ciudadanía por inversión.
La región ya registra antecedentes de programas de residencia para inversores. Paraguay, por ejemplo, comenzó a ofrecer residencia mediante inversiones desde USD 70.000, aunque no ciudadanía plena.
En cambio, el esquema argentino buscaría entregar directamente la nacionalidad, una característica que lo diferenciaría dentro del continente.
Uno de los principales activos del proyecto no sería únicamente la posibilidad de invertir en Argentina, sino el propio valor internacional del pasaporte argentino.
De acuerdo con los especialistas consultados por Condé Nast Traveler, el documento argentino ocupa el puesto 16 del mundo en distintos rankings de movilidad internacional y permite ingresar sin visa a aproximadamente 170 países, además de ofrecer libre circulación dentro del Mercosur.
Los ciudadanos argentinos también pueden viajar sin restricciones migratorias adicionales entre los países integrantes del bloque sudamericano, entre ellos Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
Para consultoras especializadas en ciudadanía por inversión, esa combinación de movilidad internacional y pertenencia a una economía del G20 convierte al pasaporte argentino en un activo diferente respecto de los programas ofrecidos por pequeñas islas del Caribe o del Pacífico.
Otro de los elementos que podría diferenciar al programa argentino es el tiempo de procesamiento.
Las solicitudes podrían resolverse en aproximadamente 30 días hábiles, un plazo similar al de algunos de los programas más competitivos del Caribe.

Además, el programa no exigiría residencia efectiva en Argentina, una característica considerada especialmente atractiva para personas de alto patrimonio que buscan sumar una segunda ciudadanía sin modificar su residencia fiscal principal.
Un negocio global en expansión
Los llamados "golden passports" crecieron durante la última década como una herramienta utilizada por numerosos países para captar inversiones internacionales.
Su lógica consiste en ofrecer ciudadanía o residencia permanente a cambio de aportes económicos destinados a fortalecer determinados sectores productivos o contribuir a las finanzas públicas.
Según especialistas, las motivaciones de quienes solicitan este tipo de programas también cambiaron.
Además de la movilidad internacional, muchos inversores buscan diversificar riesgos frente a escenarios de inestabilidad política, conflictos geopolíticos, cambios tributarios o incertidumbre económica.
David Lincoln, fundador de Lincoln Global Partners, afirmó en diálogo con el Financial Times que clientes de alto patrimonio manifestaron interés por Argentina debido a su ubicación geográfica, alejada de las principales zonas de conflicto internacional.
Eric Major, director ejecutivo de Latitude Group, sostuvo por su parte que "simplemente no hay nada como Argentina en el mercado de ciudadanía por inversión", al comparar el potencial del país con los programas ofrecidos por pequeñas jurisdicciones insulares.
Un modelo que también genera cuestionamientos
Aunque la industria de la ciudadanía por inversión continúa expandiéndose en distintas regiones del mundo, también enfrenta crecientes cuestionamientos.

La Corte de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal en 2025 el programa de ciudadanía por inversión de Malta al considerar que convertía la nacionalidad en "una mera transacción comercial".
Esa decisión puso fin al último programa de pasaportes dorados dentro de la Unión Europea, después de que Chipre y Bulgaria ya hubieran abandonado esquemas similares.
El Reino Unido también eliminó en 2022 su programa de residencia por inversión como parte de una estrategia contra el lavado de dinero y posteriormente retiró el acceso sin visa a ciudadanos provenientes de algunos países que mantienen programas de ciudadanía por inversión, al considerar que presentan riesgos elevados de seguridad.
Las críticas se concentran principalmente en posibles riesgos vinculados con el lavado de activos, la corrupción, la seguridad y los controles de antecedentes de quienes acceden a una nueva ciudadanía.
Mientras las definiciones regulatorias continúan en elaboración, el programa argentino ya despertó interés entre consultoras internacionales especializadas en movilidad global.
Para ese sector, la combinación entre un pasaporte con amplio acceso internacional, la pertenencia al G20, una eventual aprobación en pocas semanas y la ausencia de requisitos de residencia posicionaría a Argentina como uno de los actores más relevantes dentro del mercado mundial de ciudadanía por inversión.
Si finalmente se implementa con las características que trascendieron hasta ahora, el país buscará ingresar a una industria en la que los pasaportes dejaron hace tiempo de ser únicamente documentos de viaje para convertirse en un activo estratégico dentro del patrimonio de las grandes fortunas internacionales.