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Movimiento Inspirador

La máquina de enriquecer

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El emprendedor estadounidense Felix Brooks-church tuvo una idea brillante para enfrentar a una de las crisis más complejas del mundo: la malnutrición. Equipó a los molinos harineros rurales de Tanzania con una máquina "dosificadora" que agrega micronutrientes esenciales para fortificar a los alimentos básicos. Hoy su misión humanitaria crece gracias a los Premios Rolex a la Iniciativa 2021.

18 Octubre de 2021 11.30

Una solución ingeniosa a un problema enorme. Sumar la dosis justa de vitamina B12, zinc, ácido fólico y hierro a la harina para que hijos y mamás de poblaciones vulnerables reciban los nutrientes clave que el cuerpo necesita. La cuestión era lograr ponerla en marcha con mínimo presupuesto. El emprendedor Felix Brooks-church diseñó una estrategia comercial gracias a la cual el costo de enriquecer alimentos para una persona durante un año entero resulta inferior a US$ 1.  

Su modelo innovador se propone erradicar la malnutrición en Tanzania y de ahí escalar a otros lugares del mapa que lo requieran. Para expandir su proyecto, el emprendedor social cuenta con el apoyo de Rolex, que lo distinguió como Laureado de los Premios Rolex a la Iniciativa este 2021.  

Lo que llamó la atención de la marca suiza fue el ingenio detrás de la propuesta que se coló con eficacia en las dietas de los tanzanos. El enfoque potenciador consistió en integrar el proyecto a las redes de distribución de alimentos ya existentes.  

La mayoría de las personas obtienen su grano de molinos locales pequeños y familiares. Justamente ahí, la empresa sin fines de lucro creada por Brooks-church, Sanku instaló su invento genial: la "dosificadora". El dispositivo se acopla a los molinos y suma las cantidades exactas de nutrientes cuando el grano pasa por su tolva, de acuerdo al peso. Entonces, las comidas habitualmente consumidas por la población resultan enriquecidas.  El secreto de la sustentabilidad de la propuesta radica en que sumar vitaminas y minerales a la harina con esta nueva tecnología no implica un gasto adicional a los dueños de molinos ni a sus clientes.  

Crédito: Leah Kidd.

¿Cómo se logra financiar la operación? Sanku compra bolsas de harina a granel a precio bajo y luego las vende a los molineros a precio de mercado. El margen es suficiente para cubrir el pequeño costo de los nutrientes añadidos.

"El proyecto es único dado que combina tecnología innovadora, y está basado y respaldado por un modelo de negocio para incentivar a los pequeños molineros, que son los beneficiarios directos y básicamente se convierten en héroes sanitarios en sus comunidades, a usar esta herramienta que inventamos para incorporar en los alimentos nutrientes esenciales que permiten salvar vidas. Funcionamos básicamente como un negocio que sostiene, respalda y, en última instancia, expande la tecnología", detalla Brooks-church. 

La dosis necesaria 

Si alguien come alimentos no enriquecidos, sigue siendo comida. Por eso, la malnutrición es un problema oculto. Sin embargo, afecta a 2.000 millones de personas y está relacionada con la mitad de las 15.000 muertes infantiles que se producen por día. 

Buscar una solución a esta catástrofe humanitaria pasó a ser prioridad en la carrera de Brooks-church cuando fue voluntario de un programa educativo en Camboya unos 15 años atrás. "Dirigí un proyecto para sacar a los niños de la calle, llevarlos a nuestro centro y, finalmente, devolverlos a sus colegios y familias. Pronto me di cuenta de que estaban casi siempre enfermos. Tenían un sistema inmunológico débil, un coeficiente intelectual bajo, dificultades de aprendizaje y algunos morían de cosas de las que no se debería morir. Me di cuenta de que lo que hacía era básicamente paliativo y decidí centrarme en la prevención", señala el emprendedor social. 

Su experiencia en el sudeste asiático le dejó claro que el problema era más profundo que la falta de escolarización. Lo que había que abordar era la nutrición esencial tanto para madres como bebés en los dos primeros años de vida. Eso encendió su poder de iniciativa: llevar dietas sanas a millones de chicos de todo el mundo.   

Lo que Brooks-church sabía era que resultaría titánico y costoso cambiar las rutinas alimentarias. Entonces, la mejor ayuda que podía poner en marcha era eliminar la brecha de los alimentos enriquecidos. Descubrió que, si mejoraba la fortificación de la harina que muchas poblaciones consumen como alimento básico, podía salvar vidas. "Así que, hace aproximadamente 10 años, junto con mi socio (David Dodson) fundamos Sanku con el objetivo de diseñar un equipo para agregar nutrientes a los alimentos. Tenía absolutamente en claro que eso es lo que necesitaba y quería hacer", agrega. 

Crédito: Leah Kidd.

Después de largos meses en Nepal, dedicándose a perfeccionar un prototipo de dosificadora basado en bocetos realizados por estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, la máquina de enriquecer se puso en marcha en Tanzania en 2012

Eligieron ese país para comenzar porque es uno de los más afectados por la desigualdad de comida. Unos 130 niños mueren de desnutrición todos los días e incontables más quedan dañados de por vida. Un tercio de la población infantil sufre deficiencia de hierro y vitamina A (que previene la ceguera). Muchos también carecen de zinc, vitamina B12 y yodo, lo que daña su sistema inmunológico y su desarrollo cognitivo. Y solo dos tercios alcanzan una estatura normal. A las mujeres se les detecta falta de folato, algo que puede provocar defectos del tubo neural como la espina bífida en sus hijos al nacer.   

Fortificar los alimentos es la forma más económica de mejorar la salud. Una buena nutrición también aumenta la productividad económica. "Es fundamental -dice Brooks-church-. Se traduce en que los niños crezcan sanos y fuertes. Son más listos y acaban siendo más productivos en el lugar de trabajo. Esto genera un efecto macroeconómico directo: aumenta el PBI del país, disminuye la presión económica y el colapso sanitario, hay más ingenieros, más médicos?". 

Crédito: Leah Kidd.

Hasta el momento, este sistema funciona con 500 equipos que alimentan a 2 millones de personas cada día. Brooks-church utilizará los fondos de su Premio Rolex a la Iniciativa para adquirir otras 40 dosificadoras y así transformar a más molinos rurales. También espera que la visibilidad que le da el galardón aumente el perfil del proyecto y atraiga apoyo para la expansión de su idea. 

"Lo que estamos haciendo ahora no se limita a agregar nutrientes a los alimentos, estamos garantizando el derecho humano fundamental a una nutrición adecuada. Esperamos que esto tenga un efecto multiplicador a medida que más personas apoyen nuestro trabajo y más organizaciones se involucren en la lucha contra la desnutrición", observa el laureado. 

Alineado a la iniciativa Perpetual Planet de Rolex, el proyecto de Felix Brooks-church procura llevar esperanza y calidad de vida en Tanzania y aspira a ser un modelo a replicar en el resto del mundo. "Hay mucha sinergia entre nuestro trabajo y el concepto de 'perpetuidad' -asegura el emprendedor social-. Nuestra misión es garantizar verdaderamente que cada comida que consumen una madre y un niño contenga nutrientes vitales. Esto requiere perseverancia, hacer las cosas bien, y hacerlo día tras día. La combinación de todo esto significa un éxito perpetuo, una misión perpetua, un impulso perpetuo". 

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