Scott Bessent no sólo compra pesos: 10 claves de su intervención en el mercado japonés para sostener el yen
Los paralelismos de la inédita maniobra cambiaria para respaldar la moneda nipona con con la venta de dólares en la plaza argentina el año pasado. La diferencia entre respaldar a un gobierno aliado y preservar la estabilidad financiera global.

Hace poco menos de un año, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sorprendía a la Argentina y al mundo entero al anunciar una inédita intervención en el mercado de cambios vernáculo para sostener al peso y también al gobierno de Milei que se enfrentaba a una feroz contienda electoral. A principios de esta semana, Scott lo hizo de nuevo. 

Su decisión de involucrarse en la reciente intervención coordinada para respaldar al yen sorprendió a los mercados por un motivo central: Washington no actuó para defender su propia moneda, sino para colaborar con Japón en una operación destinada a frenar la depreciación de la divisa japonesa. La operatoria remite, inevitablemente, a la audaz compra de pesos (o venta de dólares propios, es decir, del Tesoro norteamericano) en el mercado cambiario local para frenar la corrida cambiaria desatada en medio del período electoral. Igual que en aquella oportunidad, ahora existe detrás de esa acción una estrategia mucho más amplia que va más allá del mercado cambiario pero que difiere radicalmente en los objetivos finales. No se trata ahora de apoyar a un aliado, se trata de autopreservación.

Así al menos lo explica Goldman Sachs,  cuyos analistas sostienen que la intervención representa un paso importante para estabilizar temporalmente al yen, aunque advierte que difícilmente pueda transformarse en una solución permanente si no cambia el contexto macroeconómico global o la política económica japonesa. En otras palabras, el operativo puede ganar tiempo, pero no altera los fundamentos que llevaron a la moneda japonesa a perder valor durante los últimos meses. Estas son las diez claves que ayudan a entender qué buscó realmente la administración de Bessent y por qué la operación despertó tanto interés entre los inversores.

1) La prioridad no era únicamente el yen

El análisis sostiene que el Tesoro estadounidense no intervino porque considere que el yen está excesivamente depreciado, sino porque un mercado cambiario desordenado podía terminar trasladando volatilidad al mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Para Washington, evitar tensiones financieras terminó siendo un objetivo tan importante como ayudar a Japón. Desde ese punto de vista, la intervención también es una buena noticia para los mercados emergentes y, particularmente, la Argentina. 

2) La intervención ganó tiempo, pero no resolvió el problema

Goldman Sachs considera que la operación consiguió frenar parcialmente la presión sobre la moneda japonesa, aunque la reacción del mercado fue relativamente moderada para el tamaño del esfuerzo realizado. Otra vez, una reacción similar a la que se vio en Argentina el año pasado. Eso refleja que la debilidad del yen continúa respondiendo principalmente a factores económicos de fondo, como la diferencia de tasas de interés y las expectativas sobre la política monetaria.

3) El Banco de Japón no cambiará radicalmente su estrategia

Aunque la intervención le otorga mayor margen de maniobra a la autoridad monetaria japonesa, el banco de inversión no espera una aceleración significativa del ciclo de subas de tasas. La política monetaria seguirá siendo cautelosa y dependerá, en buena medida, de cuán efectiva resulte esta nueva etapa de administración del tipo de cambio.

4) Japón utilizó una de las mayores intervenciones de su historia reciente

Los estrategas estiman que las autoridades japonesas compraron alrededor de 85.000 millones de dólares en yenes durante apenas dos jornadas, convirtiéndose en la mayor operación de este tipo desde la crisis provocada por el terremoto y tsunami de Fukushima en 2011. La participación estadounidense, en cambio, habría sido comparativamente pequeña y con un fuerte componente simbólico.

5) La gran novedad estuvo en la forma de intervenir

Uno de los aspectos más llamativos fue que Estados Unidos no intervino directamente sobre el par dólar-yen. En cambio, vendió euros para comprar yenes. Según Goldman Sachs, esa decisión buscó aumentar el impacto sobre la moneda japonesa al mismo tiempo que reducía los efectos sobre el dólar y sobre el mercado de Treasuries. La maniobra constituye un precedente poco habitual en las intervenciones coordinadas entre grandes economías.

6) Bessent también buscó proteger el mercado de bonos de Estados Unidos

El informe remarca que la utilización del mecanismo FIMA de la Reserva Federal apunta precisamente a evitar que Japón tenga que vender grandes cantidades de bonos del Tesoro para conseguir dólares con los cuales financiar futuras intervenciones cambiarias. Esa herramienta permite obtener liquidez utilizando esos activos como garantía, reduciendo así el riesgo de tensiones en el mercado de deuda estadounidense.

7) Japón todavía dispone de un enorme poder de fuego

Lejos de quedarse sin recursos, Tokio mantiene cerca de un billón de dólares en reservas internacionales y una capacidad considerable para continuar interviniendo si las condiciones del mercado lo exigen. Goldman Sachs calcula que aún conserva aproximadamente 195.000 millones de dólares fácilmente utilizables antes de tener que desprenderse de una parte relevante de sus bonos de largo plazo.

Javier Milei con el Secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent

8) El verdadero desafío sigue siendo convencer a los inversores 

Para la entidad, una intervención cambiaria sólo puede contener temporalmente la presión sobre la moneda. La solución más duradera pasaría por incentivar el regreso de capitales japoneses invertidos en el exterior. Durante la última década, esos flujos ayudaron a explicar buena parte de la persistente debilidad del yen y revertir esa tendencia tendría un efecto mucho más profundo que cualquier intervención puntual.

9) El mercado exagera los riesgos políticos y operativos

Goldman Sachs considera que muchos inversores sobrestiman las limitaciones institucionales que enfrenta Estados Unidos para participar en este tipo de operaciones. El informe sostiene que existen herramientas suficientes para coordinar futuras intervenciones sin provocar alteraciones significativas en el funcionamiento del mercado de bonos del Tesoro, siempre que las operaciones se diseñen cuidadosamente.

10) El mensaje de Bessent fue más importante que el dinero invertido

Otro paralelismo con la Argentina del año pasado (quién sabe la del año próximo): la principal conclusión del informe sea que el valor de la intervención no radica únicamente en el volumen de recursos movilizados. Para Goldman Sachs, la participación del Tesoro estadounidense envió una señal política clara de coordinación entre Washington y Tokio. Esa señal busca desalentar posiciones especulativas contra el yen y transmitir que ambas administraciones están dispuestas a actuar conjuntamente si la volatilidad financiera vuelve a intensificarse. Sin embargo, el banco aclara que ese respaldo no implica un cambio estructural en la política económica japonesa ni un compromiso permanente de Estados Unidos con la defensa de la moneda nipona.