¿La economía pega la vuelta? Las consultoras detectaron un rebote en marzo pero se sostiene la brecha entre sectores
A nivel interanual, la mejora sería de 1,5%, lo que confirma que la economía empezó a recuperar terreno, aunque todavía se ubica por debajo de los máximos recientes.

Tras un febrero contractivo, la economía argentina mostró en marzo las primeras señales de recuperación, aunque con una dinámica heterogénea y todavía lejos de consolidar un ciclo expansivo robusto.

Tanto el índice de alta frecuencia de Analytica como las estimaciones de Equilibra coinciden en marcar un rebote mensual, impulsado principalmente por sectores vinculados a la oferta (industria, agro y exportaciones), mientras el consumo interno continúa débil.

El Índice Líder de Actividad (ILA) de Analytica estimó una suba de 0,9% mensual, anticipando un cambio de tendencia tras la caída previa. En la misma línea, Equilibra proyectó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) habría crecido 1,0% desestacionalizado en marzo, luego de desplomarse 2,6% en febrero.

A nivel interanual, la mejora sería de 1,5%, lo que confirma que la economía empezó a recuperar terreno, aunque todavía se ubica por debajo de los máximos recientes.

Sin embargo, el rebote no implica una recuperación generalizada. De hecho, uno de los principales rasgos del mes es la divergencia entre sectores. Analytica destaca que la mejora estuvo “extendida aunque con heterogeneidades”, con un claro liderazgo de la industria y el frente externo, mientras que la demanda interna siguió sin reaccionar.

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El sector industrial fue uno de los principales motores del repunte. La siderurgia mostró un giro significativo tras las fuertes caídas de febrero, y la molienda oleaginosa avanzó más de 20%, acompañada por un crecimiento cercano al 20% en la producción de aceites.

Este dinamismo se reflejó también en el mayor consumo de energía por parte de grandes usuarios, consistente con una reactivación de la actividad productiva intensiva.

El complejo automotriz también aportó señales positivas: la producción de vehículos creció 5,5% mensual, mientras que las ventas a concesionarios y los patentamientos registraron subas. A esto se sumó un incremento en la maquinaria agrícola, en línea con la demanda asociada a la cosecha.

En paralelo, la construcción comenzó a estabilizarse. Indicadores como el Índice Construya y el consumo de cemento mostraron avances moderados, sugiriendo que el sector podría haber encontrado un piso tras meses de contracción.

El frente externo fue otro pilar clave del rebote. Las exportaciones de bienes crecieron casi 20% en marzo, impulsadas por los complejos de maíz y girasol, que alcanzaron niveles récord para este mes.

En este punto, el agro desempeña un rol determinante. Según Equilibra, la actividad agropecuaria habría crecido cerca de 15% interanual, explicando prácticamente la totalidad de la expansión del EMAE en marzo. @@FIGURE@@

Este dato es central para entender la naturaleza del rebote. Al excluir el agro, el resto de la economía se mantuvo prácticamente estancado en la comparación interanual (+0,1%), lo que evidencia que la recuperación aún no se derrama al conjunto de los sectores. Incluso en términos desestacionalizados, el EMAE sin agro apenas avanzó 0,4%, mostrando una mejora tenue tras la caída previa.

El contraste más marcado se observa en el comportamiento del consumo. Analytica subraya que “el rebote no apareció en la demanda del hogar”. La confianza del consumidor cayó más de 5% y los indicadores de bienes durables, como la producción de electrodomésticos, profundizaron su deterioro.

A su vez, el crédito a familias volvió a contraerse, afectando tanto a préstamos personales como a financiamiento vía tarjetas. Este debilitamiento es particularmente relevante, ya que limita la capacidad de recuperación del consumo privado, tradicionalmente uno de los principales motores de la actividad.

La dinámica de las importaciones también refuerza este diagnóstico dado que crecieron apenas 0,4%, pese a un contexto de apreciación cambiaria, lo que sugiere una demanda interna aún deprimida.

En términos agregados, el primer trimestre cerraría con una leve mejora de 0,4% interanual, pero sin crecimiento frente al último trimestre de 2025 en la medición desestacionalizada. Hacia adelante, Equilibra proyecta una expansión de alrededor del 2% para todo 2026, un ritmo moderado y por debajo de las expectativas oficiales.