De la academia de Nadal a fenómeno del tenis: cómo la filipina Alex Eala construye un millonario éxito comercial con apenas 21 años
Impulsada por su ascenso al top 20 y una popularidad desbordante en Filipinas, la joven estrella ya supera los US$ 5 millones en ingresos fuera de la cancha. Contratos de largo plazo, grandes marcas y una estrategia de licencias anticipan una expansión todavía mayor.

Alex Eala pasó incontables veces por el Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino de Manila a lo largo de su vida. Lo hizo cuando era más pequeña y regresaba de torneos juveniles, durante su adolescencia tras sus temporadas de entrenamiento en la Academia Rafael Nadal de España y también en sus visitas a Filipinas durante las pausas del circuito de la WTA. Sin embargo, su llegada de julio tuvo un significado completamente distinto.

La tenista filipina, de 21 años, se encontró con una escena que dejó en evidencia cuánto cambió su carrera y su popularidad. Miles de fanáticos y una banda en vivo la esperaron en la terminal. La repercusión continuó durante los días siguientes: el nivel de atención que generó cada una de sus apariciones obligó a que un equipo de seguridad presidencial la acompañara en sus compromisos públicos.

“Usted trajo un gran orgullo a Filipinas”, dijo el presidente Ferdinand Marcos Jr. durante una recepción en su honor en el Palacio de Malacañang, en Manila. “Usted representa las mejores y más grandes cualidades de los filipinos”.

El fenómeno alrededor de Eala también cruzó las fronteras de Filipinas. Durante la gira norteamericana, miles de seguidores filipinos llevaron banderas y coparon las tribunas para acompañarla en distintos torneos del circuito de la WTA.

Uno de los ejemplos más claros ocurrió en Washington D.C., donde la tenista consiguió el mes pasado el primer título individual de su carrera profesional. Mark Ein, propietario del DC Open, aseguró que más del 80% de las solicitudes de entradas que recibió el torneo correspondieron a los partidos de Eala.

La combinación entre sus resultados deportivos y el respaldo masivo de la comunidad filipina convirtió a la joven de 21 años en una de las figuras que más atención despertó dentro del circuito femenino durante los últimos meses.

“Entiendo quién me admira y lo que represento”, declaró Alex Eala a Forbes pocos días antes del inicio del US Open 2026, en Nueva York. “Creo que toda esta experiencia de ser una figura tan importante para Filipinas me hizo ser más consciente de mí misma y me motiva a ser la mejor versión de mí misma”.

La tenista también asumió que la exposición pública forma parte de esta nueva etapa de su carrera. “No creo que para mí personalmente sea beneficioso rehuir la atención que estoy recibiendo, ni ocultarla, ni negarla", afirmó.

Convertirse en una referente nacional en Filipinas representa un reconocimiento deportivo, pero también abre una oportunidad comercial de enorme escala. El antecedente más conocido dentro del deporte filipino es Manny Pacquiao, quien durante décadas transformó su éxito en el boxeo en una marca con alcance internacional y contratos millonarios.

Foto: Guerin Blask para Forbes y Getty Images
 

En el caso de Eala, ese fenómeno ya empezó a reflejarse en sus ingresos. La tenista acumuló US$ 1,7 millones en premios durante 2026, mientras que Forbes estimó que obtuvo más de US$ 5 millones fuera de la cancha en los últimos 12 meses, antes de impuestos y de las comisiones de agentes y representantes.

Una parte importante de ese dinero provino de empresas con sede en Filipinas, donde su popularidad disparó su atractivo comercial. Su rendimiento deportivo también amplió esas perspectivas: Eala ocupa actualmente el puesto número 18 del ranking mundial, una ubicación que podría multiplicar el valor de sus acuerdos comerciales si mantiene su progreso dentro del circuito.

El valor comercial de Alex Eala empieza a crecer al mismo ritmo que su carrera deportiva. “Tengo mucha confianza en que para 2027 será la segunda atleta femenina mejor pagada del mundo, solo por detrás de Coco [Gauff]”, afirma Max Eisenbud, director de representación de clientes de WME Sports y su filial IMG Tennis. El ejecutivo conoce de cerca este tipo de fenómenos: representó a figuras como Coco Gauff, Maria Sharapova y Emma Raducanu.

La comparación marca la dimensión del negocio que podría rodear a la filipina. Forbes estimó que Gauff obtuvo US$ 25 millones fuera de las canchas en 2025, por delante de la esquiadora china Eileen Gu, con US$ 23 millones, y de la tenista Qinwen Zheng, con US$ 21 millones. Otras dos grandes figuras del circuito, Aryna Sabalenka e Iga Swiatek, registraron ingresos cercanos a US$ 15 millones cada una durante ese mismo período.

El trabajo para convertir a Eala en una figura atractiva para las marcas comenzó varios años antes de su actual explosión deportiva. IMG empezó a desarrollar su perfil comercial hace cuatro años, poco después de que la tenista conquistara el US Open Junior de 2022 y se transformara en la primera jugadora filipina en ganar un Grand Slam.

Su edad, carisma y capacidad para competir en los principales escenarios internacionales despertaron rápidamente el interés de la agencia. IMG envió entonces al agente Carter Lin a Filipinas para abrir conversaciones con compañías locales y explicarles el potencial comercial que podía ofrecer una estrella del tenis.

“Los primeros años consistieron en ir y educarlos sobre el mundo del tenis”, dice Lin. “Estaban tan acostumbrados a Manny Pacquiao, y muchos de sus acuerdos se basaban en un momento importante”.

Los representantes de Alex Eala, sin embargo, no buscaban acuerdos aislados ni campañas de corta duración. La estrategia apuntaba a cerrar alianzas de largo plazo y, para convencer a las marcas, pusieron sobre la mesa uno de sus principales activos: la exposición internacional que ofrecen los cuatro Grand Slams a lo largo de la temporada.

Foto: (Instagram oficial de la tenista)

Según Max Eisenbud, algunas empresas se sorprendieron por el nivel de los honorarios que reclamaba el equipo de la tenista filipina. Las dudas, sin embargo, perdieron peso después del Abierto de Miami de 2025. Allí, Eala protagonizó una de las grandes irrupciones del circuito tras vencer a figuras del top 10 como Madison Keys, Paula Badosa e Iga Swiatek y avanzar hasta la final, una actuación que multiplicó su repercusión dentro y fuera del tenis.

El impacto adquirió una dimensión todavía mayor en Filipinas, donde el deporte ocupa un lugar central entre los aficionados. La campaña de Eala disparó el interés por el tenis y convirtió a la joven jugadora en una de las figuras deportivas más seguidas del país.

“Literalmente, está atrayendo a cientos de millones de nuevos fanáticos al tenis”, afirma el ex número uno del mundo Andy Roddick, quien entrevistó a Eala en su podcast Served en marzo. “Normalmente, uno se preocuparía de que alguien tan joven lidiara con todo eso. Me alegra que sea ella por su madurez y su capacidad para reconocerlo, no para ignorarlo, sino también para entender que eso no garantiza que su derecha entre en la cancha”.

Foto:  (Wikimedia Commons)

El salto de Eala desde el puesto 140, antes del Abierto de Miami de 2025, hasta el top 20 previo al US Open de este año también puede traducirse en mayores ingresos fuera de la cancha. Para muchos tenistas, una parte importante del dinero que reciben de sus patrocinadores proviene de contratos de indumentaria, cuyos pagos varían según el puesto que ocupen al cierre de la temporada y las bonificaciones que obtengan por sus resultados.

Eala mantiene una relación de larga data con Nike, que antes de Wimbledon del año pasado le preparó un regalo especial: una goma para el pelo con forma de sampaguita, la flor nacional de Filipinas, junto con un mensaje inspirador en tagalo: “Kung may tinanim, may aanihin.” (Todo sueño comienza como una semilla). Este año, la marca sumó una camiseta de sampaguita a la línea de productos de la tenista y presentó la semana pasada un nuevo uniforme para el US Open.

La situación financiera de Eala también ganó mayor previsibilidad después de que marcas filipinas como Globe Telecom, donde su madre ocupó recientemente el cargo de directora financiera, y Bank of the Philippine Islands (BPI) renovaran a comienzos de 2026 contratos por cuatro años y por más de US$ 1 millón anuales garantizados. A cambio, sus logos aparecen en parches ubicados en las mangas o el pecho de la indumentaria Nike de la jugadora.

Foto: (Instagram oficial de la tenista)

Ese monto funciona hoy como el piso para cualquier marca que quiera asociarse con Eala, según Eisenbud. El representante también considera que la filipina forma parte de un grupo reducido de atletas con potencial para desarrollar, a futuro, un negocio de licencias de gran escala, con un porcentaje sobre cada producto vendido que utilice su nombre o su imagen.

Los productos ni siquiera tienen que estar necesariamente relacionados con el tenis. Cuando llegó a Nueva York esta semana, antes del Abierto, Eala, a quien claramente le encanta la moda, fue vista luciendo varios artículos de lujo, incluyendo un bolso Chanel, una pulsera Hermès y un reloj Cartier Tank.

“Se puede decir que, en Filipinas, lo único que necesita es respirar”, dice Eisenbud. “No necesita ganar ningún otro partido de tenis; allí es increíblemente famosa”.

Foto:  Instagram oficial de la tenista

Cómo empezó la historia de Eala antes de llegar al circuito profesional

Nacida en Ciudad Quezón, a las afueras de Manila, e hija de dos ejecutivos sin experiencia en el tenis, en un lugar sin tradición en este deporte, Eala empezó a jugar a los 4 años gracias a su abuelo, quien aprendió por su cuenta. Creció junto a su hermano mayor en una cancha hecha con conchas trituradas, arena y un poco de arcilla, y con el tiempo mostró talento suficiente para que ambos recibieran invitaciones para ingresar a la Academia Rafael Nadal a los 13 y 16 años, respectivamente. Su hermano, Miko, luego jugó en Penn State, justo cuando Eala debutó como profesional.

Adaptarse a su nueva fama no siempre resultó fácil, según cuenta Eala. Sí, el dinero le permite invitar a sus amigos a cenas elegantes y pagarles a sus entrenadores vuelos en clase ejecutiva entre torneos, pero, en lo mental, intenta convencerse de que el apoyo de los hinchas en cada torneo "no tiene mucho que ver conmigo", por ridículo que parezca.

"Cuando empecé a tener tanta fama, no quería aceptar que me estaba haciendo famosa porque no quería que se me subiera a la cabeza; no quería que afectara a mi tenis ni a mi rutina", dice. "Pero tuve que aceptar que era parte de mi trabajo, es parte de mi vida y es parte de mi experiencia", agregó.

Foto: Instagram oficial de la tenista

Contar con una cartera de negocios altamente centralizada también facilita esa concentración. Eala puede gestionar sus compromisos con las marcas de forma masiva, con viajes de una semana dos veces al año —una en verano y otra en invierno— a Filipinas, donde dedica un día a cada patrocinador para la creación de contenido o promoción. Si bien esa semana puede ser agotadora, especialmente con las multitudes bulliciosas de este verano, la agenda le permite no tener que participar en activaciones de marca durante los preparativos previos al torneo. Los jugadores estadounidenses, en cambio, suelen tener agendas repletas la semana del US Open.

Y dada la numerosa comunidad filipina en Nueva York, especialmente en Queens, Eala puede esperar un apoyo igual o mayor que el de cualquier estrella del tenis estadounidense en Flushing Meadows. Sus partidos probablemente se jugarán en los estadios más grandes del torneo, e incluso su tiempo de entrenamiento, cuando Eala dice que le gusta "mostrarse vulnerable" y trabajar en sus debilidades, se ha convertido en un escenario más en el que debe lucirse. 

Además de los aficionados que se agolpan alrededor de la cancha para verla, las transmisiones en directo de sus sesiones de entrenamiento recibieron casi 100.000 visualizaciones en YouTube; en comparación, otros jugadores de élite tienen suerte si alcanzan las 10.000 visualizaciones.

"Una cosa a la que me tuve que acostumbrar es que prácticamente todo lo que hago está bajo la mirada del público", dice. "No es que no tenga privacidad, pero ahora es un poco menor".

Foto: Instagram oficial de la tenista

Esto será especialmente cierto en el Abierto Británico, donde el público suele ser bullicioso y los palcos VIP están ocupados por los principales patrocinadores. Si Eala llega lejos, podría pasar rápidamente de ser una heroína nacional a una superestrella internacional.

Más importante aún, la acercaría a lograr la meta que se propuso por primera vez mientras aprendía a jugar al tenis en una cancha de básquet reconvertida en Filipinas, que imaginaba como la Cancha Central de Wimbledon o el Estadio Arthur Ashe del Abierto de Estados Unidos: convertirse en la número 1 del mundo.

"Es realmente surrealista estar viviendo esto, porque lo he estado imaginando durante mucho tiempo", dice Eala. "Cuanto más participo en estos torneos, más me doy cuenta de lo difícil que es alcanzar estas metas, y cuanto mejor juego, más empinada se vuelve la montaña. Así que simplemente intento, día a día, escalar esa montaña".

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.