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Nils Timm

Sale a la venta la antigua casa de Charlie Chaplin en Beverly Hills, ¿cuánto vale?

Nielsen Dinwoodie

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Construida en 1956, la residencia Adelman conserva materiales, electrodomésticos y detalles originales tras una restauración minuciosa que respetó su espíritu de mediados de siglo. La propiedad suma casi 4.000 m² de jardines y una histórica cancha de tenis levantada en 1928 sobre un terreno que alguna vez perteneció al actor.

2 Octubre de 2026 16.26

Beverly Hills está repleta de mansiones imponentes. Algunas exhiben su opulencia a plena luz del día, con dimensiones propias de un hotel boutique, garajes para una decena de autos y ambientes enteros destinados al bienestar. Otras, más discretas, parecen resguardarse del paso del tiempo y permanecen durante generaciones dentro de una misma familia. Sin embargo, pocos rincones de Los Ángeles condensan mejor el glamour y la historia de Hollywood que Summit Drive.

En 1919, en el 1143 de Summit Drive, las estrellas del cine mudo Mary Pickford y Douglas Fairbanks Jr. construyeron una fastuosa residencia de 42 habitaciones a la que bautizaron Pickfair. Por sus salones pasaron miembros de la realeza, entre ellos los Windsor y los reyes de Siam; escritores como F. Scott Fitzgerald, Sir Arthur Conan Doyle y H.G. Wells; y figuras como un entonces todavía poco conocido Albert Einstein. A pocos metros vivía otra de las grandes estrellas de la época: Charlie Chaplin.

Del otro lado de la calle, en el 1050 de Summit Drive, David O. Selznick y su esposa, hija del legendario productor Louis B. Mayer, levantaron 25 años después una mansión de estilo neocolonial. Era una residencia a la altura del hombre que produciría Lo que el viento se llevó. 

Fred Astaire estuvo entre sus vecinos, mientras que Katharine Hepburn se instaló allí en la década de 1950. Más tarde, Sammy Davis Jr. se sumaría a la extensa lista de celebridades que hicieron de esta calle uno de los enclaves más emblemáticos del Hollywood clásico.

Summit Drive (SE PUEDE USAR)  Crédito: Nils Timm - Nils Timm
La residencia Adelman, construida en 1956 sobre la histórica Summit Drive, conserva intacto el espíritu del modernismo de mediados de siglo (Foto: Nils Timm)

La antigua residencia de Selznick pertenece hoy a un hombre cuyo nombre no suele asociarse de inmediato con el brillo de Hollywood. Aunque quizá resulte familiar para quienes alguna vez hojean uno de esos enormes y sofisticados libros de mesa ratona, encuadernados con materiales cuidados y dedicados al arte, la fotografía o la arquitectura. 

Benedikt Taschen fundó en 1980, en Colonia, Alemania, la editorial que lleva su apellido y que con el tiempo se convirtió en sinónimo de ediciones monumentales, exquisitamente producidas y dedicadas a la fotografía, la arquitectura y las grandes figuras y movimientos de la historia del arte.

El sello de Taschen convirtió el libro de arte en un objeto de colección y, también, de exhibición. La década de 1980 ofreció el contexto perfecto: mientras nuevas fortunas florecían en Wall Street, sus volúmenes encontraron un público dispuesto a convertir la cultura y el diseño en otra forma de expresar sofisticación.

El propio Taschen colecciona arte, pero también propiedades. No lo hace con la lógica de quien construye una cartera inmobiliaria, sino movido por su fascinación por obras arquitectónicas excepcionales, casas que bien podrían protagonizar las páginas de uno de sus libros. 

Uno de los ejemplos más conocidos fue la compra, en 1998, de la futurista Casa Chemosphere, diseñada en 1960 por John Lautner: una estructura octogonal que parece un platillo volador suspendido sobre las colinas de Hollywood. Ese interés por la arquitectura moderna californiana también lo acercó a otro de los grandes capítulos del diseño residencial del siglo XX: el programa Case Study Houses.

Casa de la Quimoesfera (SE PUEDE USAR)   Crédito: Alamy - Alamy
La futurista Casa Chemosphere parece un platillo volador octogonal posado sobre las colinas de Hollywood (Foto: Alamy)

El proyecto Case Study Houses (CSH), impulsado en Estados Unidos por la revista Arts and Architecture, reunió a algunos de los arquitectos más destacados de la época con un objetivo concreto: desarrollar viviendas modernas, accesibles y reproducibles que pudieran responder a la creciente demanda habitacional de la posguerra, aprovechando nuevos materiales y técnicas constructivas desarrollados durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la libertad creativa que tuvieron sus autores llevó al proyecto mucho más allá de su propósito inicial. Cada arquitecto interpretó aquel desafío desde una mirada propia y convirtió esas viviendas experimentales en verdaderos manifiestos de diseño. Con el paso del tiempo, las Case Study Houses dejaron de ser solamente una respuesta a las necesidades habitacionales de la posguerra y pasaron a ocupar un lugar central en la consolidación del modernismo de mediados de siglo en Estados Unidos.

Ese universo arquitectónico tiene una expresión singular en el 1035 de Summit Drive, justo frente a la antigua residencia de Selznick. Allí se encuentra una casa de mediados de siglo construida en 1956 para la familia Adelman, cuya estructura de vigas y pilares y buena parte de sus elementos originales habían sobrevivido prácticamente intactos durante décadas. 

Hace seis años, Benedikt y Lauren Taschen adquirieron la propiedad y se encontraron con algo cada vez más difícil de hallar en Los Ángeles: una obra que todavía conservaba la esencia, los materiales y el carácter con los que había sido concebida.

Summit Drive (SE PUEDE USAR)  Crédito: Nils Timm - Nils Timm
Los Taschen optaron por un trabajo de cuidado y conservación excepcional, con una restauración fiel a su esplendor original y una actualización completa de sus instalaciones (Foto: Nils Timm)

Por eso, el desafío no consistía en modernizarla a fuerza de transformaciones, sino en preservar aquello que la hacía excepcional. Los Taschen emprendieron una restauración minuciosa destinada a recuperar el esplendor original de la vivienda, respetando sus materiales, proporciones y detalles históricos, mientras renovaban por completo la infraestructura necesaria para adaptarla a la vida contemporánea sin alterar su identidad.

La restauración avanzó con el mismo nivel de precisión sobre los materiales y detalles originales de la casa, recuperados cuidadosamente para conservar su carácter. El piso de corcho pulido recorre las principales áreas sociales, mientras que la cocina mantiene su diseño de época y hasta conserva los electrodomésticos originales, restaurados y plenamente operativos. Las puertas corredizas de piso a techo, por su parte, llenan los interiores de luz natural y desdibujan el límite entre la casa y el jardín, una idea profundamente ligada al espíritu de apertura, funcionalidad y optimismo que definió a la arquitectura residencial estadounidense de la posguerra.

La propiedad tiene un valor de US$ 25 millones y cuenta con cuatro dormitorios, una casa de huéspedes y una piscina, todo rodeado por casi 4.000 metros cuadrados de jardines. El terreno formó parte originalmente de la propiedad de Charlie Chaplin y todavía conserva una de sus huellas más singulares: la cancha de tenis que el actor mandó construir en 1928, posteriormente restaurada y adaptada a los estándares actuales.

Summit Drive (SE PUEDE USAR)   Crédito: Nils Timm - Nils Timm
Su generosa superficie para una construcción de mediados de siglo permite que incluso los dormitorios respiren (Foto: Nils Timm)

Propiedades como la del 1035 de Summit Drive son cada vez más difíciles de encontrar. Construidas hace alrededor de 70 años con acero liviano, grandes superficies vidriadas y materiales que entonces resultaban innovadores, estas casas exigen hoy un nivel de conservación tan riguroso como costoso. Sus propietarios saben que preservar su valor arquitectónico implica una inversión constante de tiempo, cuidado y recursos. 

La Casa Stahl, fotografiada por Julius Shulman al igual que la Residencia Adelman, se convirtió en uno de los grandes íconos del programa Case Study Houses y forma parte del Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos. También salió a la venta, después de haber permanecido en manos de la misma familia desde su construcción.

La restauración de la residencia Adelman, a cargo de Benedikt Taschen, abrió una puerta a este rincón de la vida de Los Ángeles, donde conviven escenarios dignos de un set de filmación y las historias que Summit Drive acumuló a lo largo de décadas.

Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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