La fórmula detrás de Hublot: cómo la combinación de materiales creó una marca icónica, según su fundador
Florencia RadiciEditora
Florencia RadiciEditora
En 1980, una propuesta irrumpió en la Feria de Basilea desafiando los códigos tradicionales de la alta relojería suiza: un reloj de oro montado sobre una correa de caucho. Bajo la firma de MDM Genève y concebido por el italiano Carlo Crocco, el diseño —bautizado como Hublot por su bisel inspirado en el ojo de buey de una embarcación— combinaba la sobriedad del minimalismo con una audaz mezcla de materiales. A 46 años de aquel hito que sentó las bases del denominado "Arte de la Fusión", Hublot presenta el Classic Fusion Tributo, una reedición que busca conectar aquel primer diseño con las capacidades técnicas de la marca en la actualidad.
El modelo original nació en un contexto crítico para la industria suiza, atravesada en aquel entonces por la irrupción del cuarzo y la competencia de los fabricantes japoneses. La propuesta de Crocco se distanció de las normas vigentes al integrar 12 tornillos visibles en el bisel, eliminar los índices en la esfera y apostar por un contraste inédito entre un metal precioso y el caucho, impregnado además con aroma a vainilla. El nuevo Classic Fusion Tributo mantiene las líneas estéticas del diseño pionero, aunque adapta sus dimensiones y arquitectura interna a los estándares contemporáneos.
"Cuando creé MDM Genève, fue un proyecto profundamente personal: práctico, apasionado e impulsado por una idea singular: oro y caucho. Confiarlo a otros, incluso a manos expertas y talentosas, nunca fue fácil para mí. Sin embargo, al regresar a Nyon, visitar la fábrica y descubrir las últimas creaciones, percibo una profunda continuidad y maestría. Veo lo que esas manos construyeron en conjunto", señala Crocco, fundador de la marca que hoy forma parte del conglomerado mundial de lujo LVMH. Por su parte, Julien Tornare, CEO de Hublot, destaca que el modelo busca "honrar los orígenes de la marca manteniéndolos en movimiento", traduciendo el diseño rupturista de 1980 a través de la capacidad técnica acumulada por la manufactura.

¿Cómo surgió Hublot? En palabras de Crocco: "Trabajaba en la empresa de mi familia, que distribuía relojes suizos en Italia, especialmente Longines y otras marcas. Cuando empecé en 1969, estaba a cargo de desarrollar productos de gama de entrada, en particular para la marca Breil. Hacíamos productos nuevos, atractivos y jóvenes. Comprábamos los movimientos en Suiza y luego la fabricación se hacía en Ticino o Como. Desarrollamos así productos accesibles para los jóvenes. En la empresa, mi primo era el director general y se encargaba de la distribución. También había otra marca, Vetta, posicionada en la gama media. Yo estaba limitado a la gama baja y no podía subir. Pero quería hacer algo más hermoso. Así que pensé en desarrollar un producto de muy alta gama. Como tributo a mi esposa, lo llamé Marie-Danielle. Fue nuestra primera gama de productos de alta gama. Habíamos desarrollado varios modelos interesantes. En particular, un modelo muy simple, muy hermoso, con 12 tornillos pequeños. Nos dimos cuenta de que tenía mucha fuerza y decidimos estudiar una versión deportiva, mientras que el modelo original era muy clásico y elegante. En ese momento, tenía un excelente colaborador de marketing y otro en diseño; formamos un pequeño equipo. Después de dos o tres años, finalizamos un producto verdaderamente interesante porque queríamos unir toda la tradición y el saber hacer de la relojería suiza con algo creativo, revolucionario, de diseño italiano. Así creamos una fusión entre los grandes relojes clásicos y el diseño italiano, con un toque nuevo, bastante revolucionario, ya que decidimos poner una correa de caucho en un reloj de oro. El diseño era muy simple, muy puro. Finalmente, desarrollamos el reloj Hublot y lo presentamos por primera vez en 1980 en la feria de Basilea. Era arriesgado, peculiar; no sabíamos si sería un éxito o un fracaso. Durante los primeros días de la feria, nadie entró al stand. Por lo tanto, estábamos muy preocupados. Pero después de tres días, nos dimos cuenta de que todos nos habían visto y estaban hablando de Hublot. El éxito llegó bastante rápido después de eso".
El objetivo de Crocco era hacer algo nuevo, pero manteniendo el clasicismo y el know how de la industria suiza. "El caucho fue esa idea. También habíamos imaginado, en el primer modelo, una tapa, porque pensábamos que podía aportar algo aún más único: tenías que abrir la tapa para leer la hora. En el lanzamiento, presentamos un modelo con tapa y un modelo sin tapa. A nivel comercial, el modelo sin tapa funcionó mucho mejor, pero la tapa llamó la atención", recuerda Crocco. "En 1985, cinco años después, todas las marcas de gama media habían hecho copias de Hublot, a veces exactas. Tuvimos muchas demandas judiciales para defender el producto y la marca. Ganamos muchas, pero era agotador. Estaban en todas partes. En un momento determinado, la moda pasó y fue un período difícil. Luego, poco a poco, la gente entendió que era un clásico", añade.
En esta entrevista exclusiva, Crocco explica cómo ve el panorama actual del mercado, qué es el lujo para él y cómo ve su legado.
¿Cómo ves el panorama actual en términos de los desafíos y fortalezas de la gestión corporativa en las marcas de lujo? Lo viviste de las dos maneras, primero como marca independiente y ahora como parte de un conglomerado…
Sí, está claro que el desarrollo inicial como marca individual podía ir bien, pero en un cierto punto la inversión y el compromiso a nivel mundial es tal que un grupo del lujo puede aprovechar muchísimas sinergias y contactos, lo cual es mucho mejor. Además, la evolución en todos los sectores muestra concentraciones que llevan adelante solo unos pocos grupos, por lo cual los pequeños tienen dificultades. Por eso creo que una marca, si quiere afianzarse y mantenerse consolidada a nivel mundial, necesita de un gran grupo, especialmente de un grupo del lujo.

Durante la última década, los hábitos de compra de los ultra millonarios cambiaron. ¿Hacia dónde pensás que está yendo?
Ya se hizo todo lo posible e imaginable. Es difícil ser original o hacer cosas nuevas porque realmente probaron de todo: materiales, tamaños enormes de relojes. Por eso yo volvería a una forma pura, simple, minimalista, pero al mismo tiempo no pobre, sino rica, cálida y con una personalidad única, diferente, distinta a las demás por su simplicidad.
¿Qué define el lujo en tu vida hoy?
Me gustan las cosas muy simples. Lo que más me gusta es estar con los chicos, seguro. Tengo 10 nietos, así que eso es lo mejor para mí. Y también me gustan mucho los perros... salir a pasear con los perros por los bosques acá, estar en un lugar tranquilo como Suiza, que es un lugar realmente hermoso, tranquilo, verde. Tengo la suerte de estar en un lugar magnífico desde este punto de vista y por eso pienso que eso es el verdadero lujo. No me interesan los objetos de lujo.
Rompiste el molde al combinar metales preciosos con materiales no convencionales. ¿Sentís que esa audacia original tal vez se volvió un poco demasiado dependiente del marketing o de otras cosas? ¿El relojero sigue siendo innovador?
Es difícil ser innovador porque ya probaron de todo efectivamente, como decía antes. Lo que pasa ahora es que todos hacen operaciones de marketing, y tal vez se volvió más fácil gracias a las redes sociales introducir otros modelos nuevos, distintos, pero son cosas que pienso que duran poco en el tiempo. Es difícil crear otro modelo que entre en la historia de la evolución de la relojería.
¿Qué rol cumple el reloj hoy, teniendo en cuenta nuestra realidad dominada por las pantallas?
Una vez más, pensaría en un modelo muy simple, muy limpio, minimalista, pero no frío. Tendría que ser cálido en sus materiales y que se diferencie, es decir, mostrar el nivel de evolución del gusto sin buscar cosas muy vistosas.

¿Cuál fue el proceso de inspiración detrás de esa innovación original?
Yo tenía un reloj muy limpio, muy elegante, con tornillitos en la caja y con un movimiento muy delgado y plano en una marca, Marie Daniel, que había hecho en Italia (Marie Daniel Montres - MDM). Y de ahí vino la idea de desarrollar, inspirado en este modelo, uno que también fuera práctico de usar, es decir, impermeable y deportivo. A partir de este modelo nació el desarrollo del reloj Hublot. Después encontramos la solución y tuvimos la idea de hacer la malla de caucho, que contrastaba con el oro de la caja de una manera estéticamente muy fuerte y muy innovadora en diseño, porque en esa época a nadie se le ocurría unir un material pobre como el caucho con un material rico como el oro. Esa fue la elección que realmente diferenció a este modelo de todo lo que existía en el mercado y por eso tuvimos éxito. Además, llegamos en el momento justo con el modelo adecuado, y el timing es muy importante.
Si un joven diseñador o un emprendedor te pidiera un consejo para lanzar una marca disruptiva en el mercado saturado de hoy, ¿qué le dirías?
Le sugeriría no tirar por la borda todo lo que se hizo, considerar la tradición pero agregando algún elemento nuevo, diferente de los demás; ir en cierto sentido contra la corriente, no totalmente, es decir, conservar todo el know-how del producto, pero lograr encontrar algo absolutamente innovador y distinto. No seguir a la masa, porque si no, no funciona. Para tener éxito se necesita algo diferente e innovador.
¿Cuáles son tus proyectos hoy? ¿A qué le dedicás el tiempo?
Me estoy ocupando de la fundación y estoy muy contento. Desarrollé empresas sociales, es decir, empresas que tienen un fin social. Tenemos una granja agrícola acá en Suiza que realiza actividades con animales para hacer terapia con chicos que tienen dificultades psicológicas. Mi objetivo, que lamentablemente no pude concretar, era crear también en el sector social un producto... realizar un producto tan disruptivo y diferente como fue Hublot para los relojes, pero todavía no lo logré. No es fácil en el sector agrícola o alimentario desarrollar un producto completamente innovador. Estoy trabajando en eso. Igual estoy bastante satisfecho porque armamos empresas sociales en Suiza e India, desarrollamos actividades agrícolas, pizzerías, heladerías... pero la idea que tenía de lograr un producto nuevo en el sector agrícola es algo muy difícil, por lo que todavía no lo logré, pero no me rindo.
¿Qué legado querés dejar?
Soy un hombre muy afortunado. Tengo cuatro hijos, 10 nietos, y me gustaría dejarles a mis nietos un buen ejemplo: la imagen de un hombre que no piensa solo en sí mismo, sino también en lo social, que haga algo bueno.