El astroturismo dejó de ser un interés de nicho y pasó a ocupar un lugar cada vez más visible en la agenda turística. Hasta hace poco, un telescopio en la habitación de un hotel parecía apenas un detalle decorativo. Hoy, los hoteles de lujo contratan astrónomos residentes, levantan observatorios privados e instalan techos de cristal sobre las camas para que sus huéspedes miren las estrellas sin salir de la habitación. El cielo nocturno ya es uno de los atractivos más buscados por la industria hotelera.
Lugares como el desierto de Atacama, en Chile, el sur de Islandia, Maldivas y Nueva Zelanda tienen cielos despejados y baja contaminación lumínica. Para los hoteles de lujo, esa oscuridad pasó a ser un gran imán: les permite diferenciarse, refuerza la sensación de pertenencia y les da a los viajeros una razón única para elegir esos destinos.
Los datos recientes sobre viajes muestran un mayor interés por el turismo de observación del cielo nocturno. Según las predicciones de viaje de Booking.com para 2025, el 62 % de los viajeros se interesa por destinos con cielos oscuros y experiencias de "nocturismo". Además, DarkSky International certificó más de 200 Lugares de Cielo Oscuro en 22 países, una señal de que cada vez más viajeros buscan destinos que protejan y promuevan el acceso al cielo nocturno.
El interés por los eventos astronómicos también gana fuerza. En esa línea, un informe de la NASA indicó que el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 será visible en regiones como Groenlandia, Islandia, España, Rusia y una pequeña zona de Portugal. Una encuesta de Expedia también ubicó a la aurora boreal entre las experiencias más deseadas del mundo.
Los mejores destinos de este movimiento proponen mucho más que un telescopio. Integran la astronomía a sus complejos turísticos y actividades, y muchas veces invitan a científicos y astrónomos especializados.
Stephanie Vermillion, experta en astroturismo y autora, comentó: “Muchos viajeros de hoy en día cumplieron gran parte de sus sueños. Sin embargo, lo que no exploraron es el mundo nocturno”, y agregó: “La noche transforma incluso los lugares más familiares, haciéndolos sentir como nuevos. Por eso, creo que el turismo nocturno y astronómico ofrece esa emoción y esa novedad que tantos buscamos en nuestras aventuras”.
Chile

El desierto de Atacama es famoso por ser uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica. El aire seco, la altura y su ubicación remota hacen que el cielo nocturno sea extraordinariamente claro, al punto de dar la sensación de estar en un planeta lejano. Por eso, ALMA, un importante radiotelescopio, se instaló en la meseta ubicada sobre San Pedro de Atacama. En esta región, la astronomía no funciona como un atractivo adicional: es la razón principal por la que llegan los visitantes.
En Explora Atacama, la experiencia empieza incluso antes de mirar por el telescopio. Los guías ayudan a los huéspedes a familiarizarse con el cielo del hemisferio sur, que puede resultar desconcertante para quienes están acostumbrados al del hemisferio norte. Allí, los visitantes usan el telescopio Meade de 40 cm del hotel para observar nebulosas, densos cúmulos de estrellas y el centro luminoso de la Vía Láctea. Para quienes viven rodeados por las luces de la ciudad, la experiencia se siente menos como una actividad turística y más como el descubrimiento de algo que, hasta ese momento, se habían perdido.
Otros alojamientos del desierto también proponen experiencias únicas para mirar las estrellas. En Awasi Atacama, la vivencia es más personal y mantiene un vínculo profundo con la historia. El hotel tiene vistas al volcán Licancabur y cuenta con su propio observatorio dentro de las antiguas ruinas de Tulor. "Es el sueño de cualquier aficionado a la astronomía; las condiciones áridas y de gran altitud del Atacama lo convierten, sin duda, en el mejor lugar del mundo para observar el cielo. Nunca había visto la Vía láctea tan brillante como allá", afirmó Vermillion.
Tierra Atacama está en las afueras de San Pedro de Atacama y prepara para sus huéspedes una experiencia en el anfiteatro natural del complejo, con potentes telescopios y un bar de cócteles para acompañar las sesiones guiadas de observación de estrellas.
Namibia

En &Beyond Sossusvlei Desert Lodge, la oscuridad es parte central de la experiencia. El hotel está escondido en la Reserva Natural de NamibRand, a más de 138 kilómetros del pueblo más cercano, en un lugar casi sin contaminación lumínica. Allá hay un observatorio con un telescopio computarizado Celestron CPC 1100 con GPS, y astrónomos visitantes guían sesiones de observación de estrellas cuando el cielo está despejado.
El detalle de diseño más impactante del complejo está en los hospedajes. Cada una de las diez suites de piedra y cristal tiene una claraboya sobre la cama que se puede abrir. Así, los huéspedes pueden dormirse y despertarse bajo el cielo de Namibia.
De Islandia a Suiza

Durante años, el Hotel Rangá, en el sur de Islandia, hizo de la astronomía una parte central de su identidad. Su observatorio cuenta con dos potentes telescopios y, de septiembre a abril, los astrónomos residentes organizan sesiones de observación siempre que el cielo está despejado. El hotel también es famoso por sus madrugadas para ver la aurora boreal, una experiencia de la que participé y que me resultó emocionante.
En los Alpes, el 3100 Kulmhotel Gornergrat les da a sus huéspedes acceso privado al Stellarium Gornergrat, un verdadero observatorio de investigación, más que una simple atracción turística. El astrónomo residente, Timm-Emanuel Riesen, dirige las sesiones. A 3100 metros sobre el nivel del mar, con vistas al Matterhorn y cerca de investigaciones científicas en plena altura, los huéspedes pueden sentirse viajeros de lujo y, al mismo tiempo, auténticos exploradores.
Los Dolomitas, en Italia, también se convirtieron en un punto destacado para la observación astronómica. En el Hotel Interski, los huéspedes pueden usar el observatorio al aire libre directamente desde sus habitaciones, un detalle que vuelve la experiencia todavía más especial. Más adentro de las montañas, el Carlo Magno Hotel Spa Resort tiene un observatorio con techo corredizo y varios telescopios, mientras que el Quellenhof Luxury Resort Passeier cuenta con un Sky-Chalet con observatorio astronómico privado. En Northumberland, Inglaterra, el Battlesteads Hotel dispone de un observatorio con potentes telescopios y organiza noches de astronomía con frecuencia.
Norteamérica

En Estados Unidos, la mayor parte de la población vive en zonas afectadas por la contaminación lumínica artificial. Sin embargo, el astroturismo gana popularidad en regiones desérticas, donde los complejos turísticos de lujo muestran sus cielos oscuros como uno de los principales atractivos para sus huéspedes. Estos lugares suelen estar más alejados de los grandes centros urbanos y crearon experiencias únicas y exclusivas para los viajeros.
Primland, en Virginia, sobre la costa este, construyó un observatorio permanente y convirtió la astronomía en una parte central de la experiencia de sus huéspedes. Hacia el oeste, Sunriver Resort, en Oregón, también levantó un observatorio permanente. En Wyoming, Four Seasons Resort Jackson Hole organiza sesiones nocturnas con astrónomos profesionales, en las que los huéspedes usan telescopios modernos para contemplar algunos de los cielos más oscuros del país.
Utah cuenta con 28 comunidades y parques con certificación de cielo oscuro, lo que la convierte en el lugar con más alternativas para mirar el cielo en Norteamérica. En Torrey, el Skyview Hotel está en una comunidad de cielo oscuro cercana al Parque Nacional Capitol Reef. Allí, los huéspedes reciben audioguías astronómicas gratuitas y las cúpulas de glamping les permiten contemplar las estrellas desde la cama. En el Compass Rose Lodge, en Huntsville, el observatorio HALO propone sesiones nocturnas guiadas, en las que los visitantes pueden observar planetas y objetos del espacio profundo.
Más al sur, Amangiri y su campamento de tiendas, Camp Sarika, están en una zona remota de cañones, donde la Vía láctea se ve con una claridad asombrosa. Vermillion contó: "Me alojé aquí el año pasado y la noche de observación con telescopio, dirigida por un astrónomo, fue espectacular: cometas, cúmulos estelares, galaxias distantes. Los adultos estaban realmente fascinados con lo que veían. También teníamos binoculares en la habitación, así que pasé horas en el patio privado observando el cielo".
En Canadá, el Fairmont Jasper Park Lodge propone una forma única de disfrutar del cielo nocturno con su planetario abovedado de 34 asientos. Así, los huéspedes tienen otra oportunidad para conectar con las estrellas.
Las Maldivas

En Anantara Kihavah Maldives Villas, SKY une un observatorio sobre el agua con un bar de cócteles. Sus expertos ayudan a los huéspedes a explorar las constelaciones ecuatoriales y usan un telescopio para observar planetas y nebulosas sobre la laguna. Soneva Fushi también cuenta con su propio observatorio, y la observación de estrellas es una actividad habitual en todos los resorts Soneva.
Asia y Oceanía

Astroport Sariska es uno de los principales centros de astronomía de la India. Cerca de Delhi, Namaste Dwaar alberga el Observatorio Aryabhatta y hasta tiene su propio astrónomo residente. En Tailandia, los huéspedes del Anantara Layan Phuket Resort pueden mirar las estrellas durante la cena. En Japón, el Miyako Resort Okushima Aqua Forest une hospitalidad tradicional con un telescopio de 50 centímetros, una característica poco habitual en un hotel.
Nueva Zelanda se destaca por sus experiencias inmersivas de observación de estrellas en el hemisferio sur. El Mt. Cook Lakeside Retreat está dentro de la Reserva Internacional de Cielo Oscuro Aoraki Mackenzie, la primera reserva de este tipo certificada en el país. Las tradiciones cosmológicas maoríes forman parte de la experiencia, junto con telescopios modernos. En Australia, el Dark Sky Eco Retreat, en Coonabarabran, propone una alternativa más simple, con observatorio propio, muy poca contaminación lumínica y el cielo nocturno como gran protagonista.
Por qué la oscuridad se volvió un bien de lujo
Estos lugares están unidos por algo más que buenos telescopios o astrónomos expertos. A diferencia de la mayoría de los lujos, un cielo oscuro no se puede construir ni instalar. Depende del lugar donde estás, de una conservación cuidadosa y de límites concretos al desarrollo. El valor está en aquello que se mantiene intacto, no en lo que se suma.
Vermillion afirmó: "La observación de las estrellas puede estar centrada en la ciencia o puede ser meditativa, y creo que muchos de nosotros buscamos esto último porque queremos escapar del día a día y del ciclo de noticias, y pocas cosas pueden lograrlo como una noche bajo las estrellas".
Los hoteles ya avanzan con medidas para proteger el cielo nocturno: buscan certificaciones de cielo oscuro, usan iluminación protegida y limitan el desarrollo nocturno. Son las mismas acciones que científicos y conservacionistas recomendaron durante años. Ahora, esas iniciativas tienen respaldo tanto por razones económicas como ambientales. La necesidad es urgente. Según un informe del Servicio de Parques Nacionales, el brillo promedio del cielo nocturno aumentó un 9,6 % anual entre 2011 y 2022. Actualmente, la luz artificial duplicó el brillo del cielo frente a una década atrás y, por eso, apenas se ve cerca de la mitad de las estrellas.
Los mejores hoteles de este segmento aún reúnen todo lo que buscan los viajeros de lujo: habitaciones preciosas, un servicio excelente y un ambiente tranquilo. Sin embargo, lo que de verdad los distingue es algo que no se puede comprar ni vender con facilidad. Les devuelven a sus huéspedes algo que muchos no sabían que les faltaba: un cielo nocturno que realmente vale la pena contemplar, en un mundo donde se pierde de a poco.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.