Día del Syrah: 5 vinos recomendados para redescubrir una cepa con leyenda persa
Dejó de intentar ser el sucesor del Malbec para encontrar su propio camino. El Syrah argentino vive un renacimiento impulsado por la frescura y la elegancia. Cinco etiquetas para entender por qué este clásico silencioso busca volver a ser protagonista.

Cada 16 de febrero, el calendario vitivinícola global se detiene en una cepa que, quizás como ninguna otra, supo de picos de gloria y silencios prolongados. El Día Mundial del Syrah llega en un momento bisagra para la variedad: lejos de la moda de los vinos potentes y sobremaduros de hace dos décadas, hoy atraviesa una reinvención impulsada por la búsqueda de elegancia y una identidad de terroir mucho más marcada.

Su origen estuvo rodeado de mística durante siglos. La "historia oficial" más romántica vinculaba su nacimiento con la antigua ciudad de Shiraz, en la actual Irán, desde donde habría viajado a Europa. Sin embargo, la ciencia le puso fin al mito: estudios genéticos confirmaron que el Syrah es un cruce natural de dos uvas del sureste francés, la Mondeuse Blanche y la Dureza. Allí, en zonas icónicas del Ródano como Hermitage o Côte-Rôtie, nacieron los tintos de culto que hoy funcionan como el faro cualitativo del mundo. @@FIGURE@@

Ese viaje de la cepa no se detuvo en Francia. A mediados del siglo XIX llegó a Australia, donde bajo el nombre de Shiraz se convirtió en el emblema nacional con un estilo opulento. En Argentina, la historia cuenta que fue una de las variedades que ingresó con la gran oleada de cepajes europeos, encontrando en San Juan su mejor refugio. Durante años, esa provincia fue la referencia indiscutida, produciendo ejemplares intensos y amables que definieron el paladar local de finales de los 90.

Pero el mercado cambió. El consumidor actual, que valora la tensión y el perfil especiado por sobre el impacto de la madera, obligó a la industria a repensar el varietal. Hoy, el Syrah ya no intenta ser el "sucesor" del Malbec, sino su gran alternativa sofisticada. Desde las zonas altas del Valle de Uco hasta los microterruños de altura en San Juan, la cepa recuperó su lugar con vinos que apuestan a una acidez vibrante.

Celebrar su día no es solo recordar su linaje, sino entender que se trata de una herramienta clave para mostrar la diversidad de la vitivinicultura argentina. En un escenario donde la exportación exige identidad y el mercado interno pide frescura, el Syrah tiene mucho más para decir que en su época de esplendor comercial. Aquí, cinco etiquetas para descubrir su presente:

Trapiche Iscay Syrah Viognier

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Con más de 140 años de trayectoria, Trapiche es uno de los referentes históricos de la industria argentina que sabe jugar entre la innovación y la herencia vitivinícola. Su serie Iscay —que en quechua significa "dos"— nació precisamente para celebrar la unión: ya sea entre dos variedades, entre el enólogo y el viticultor, o entre el peso de su historia y la búsqueda de vanguardia.

El Iscay Syrah Viognier es un tributo directo a los tintos de culto del Ródano francés. Siguiendo la tradición de Côte-Rôtie, incorpora un pequeño porcentaje de Viognier (uva blanca) que se cofermenta junto al Syrah. Lejos de restarle potencia, este proceso le aporta una complejidad singular, donde las notas especiadas de la tinta se funden con la sutil elegancia de la blanca. Proveniente de Los Árboles, en el Valle de Uco, es un vino fluido y de taninos amables, con una frescura que confirma por qué este estilo sigue siendo un estándar de sofisticación mundial.

Precio sugerido: $89.673

Pyros Pedernal Valley Syrah

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Pyros Wines nació con un objetivo ambicioso: situar al Valle de Pedernal en el mapa de los grandes terruños del mundo. Como parte del grupo Salentein, la bodega fue pionera en entender que este rincón de San Juan, ubicado a 1.300 metros de altura, ofrecía condiciones excepcionales para la alta gama. Bajo la dirección enológica de José “Pepe” Galante —referente indiscutido y uno de los maestros de la vitivinicultura nacional—, Pyros logró demostrar que la provincia tiene un potencial de elegancia capaz de competir en las ligas mayores.

El Pyros Pedernal Valley Syrah busca ser una radiografía líquida de ese paisaje salvaje. Se trata de un tinto que rompe con los viejos esquemas de la región para buscar un perfil fresco y vibrante, donde predominan las notas especiadas, los toques mentolados y un carácter muy definido. En boca se destaca por su redondez y, especialmente, por esa textura fina. Con una crianza en roble que acompaña sin tapar la fruta, es un ejemplar que confirma el renacimiento de la cepa en una región que la conoce a la perfección.

Precio sugerido: $12.800

Domiciano Reserva Nocturna Syrah

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Ubicada en Barrancas, Maipú, Mendoza, Bodega Domiciano es un proyecto familiar que logró hacerse un nombre propio basándose en una técnica particular: la cosecha nocturna. Al recolectar las uvas durante la madrugada, aprovechan las bajas temperaturas para proteger la fruta y compensar el calor de la zona durante el día. Para la bodega, la Syrah no es una cepa más: es una de las variedades con las que iniciaron su camino y hoy es, para muchos consumidores, el emblema que define su identidad en el mercado.

Domiciano Reserva Nocturna Syrah es un exponente que apuesta por la claridad de la fruta y la amabilidad en el paladar. Es un tinto donde aparecen notas de frutas maduras, acompañadas por toques sutiles de cacao y café que aporta su paso de 12 meses por barricas. En la boca se siente como un vino envolvente, de texturas suaves y un final prolongado, ideal para quienes buscan un ejemplar con personalidad, pero que resulte fácil de beber.

Precio sugerido: $19.700

Karas Single Vineyard Syrah

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Karas es un proyecto que conecta la tradición milenaria de Armenia con la visión de la vitivinicultura argentina. Liderada por Juliana Del Aguila Eurnekian y con la enología de Gabriel Rogel, la bodega se instaló en el Valle de Ararat, una zona considerada la cuna histórica del vino. Allí, en un entorno de suelos volcánicos y climas extremos, el equipo argentino aplica su experiencia para rescatar una herencia de más de 6.000 años, logrando vinos que combinan esa mística ancestral con una mirada técnica contemporánea.

El Karas Single Vineyard Syrah es una muestra de la potencia y el carácter que alcanza la cepa en estas tierras. Se trata de un tinto intenso, donde aparecen notas de frutas negras y especias marcadas, resultado de su paso por barricas de roble armenio y francés durante 14 meses. En la boca se destaca por su volumen y una energía muy particular que refleja el origen volcánico de la región. Es un vino con mucha personalidad, ideal para quienes buscan explorar la variedad desde un origen remoto, pero con ese sello argentino que lo vuelve familiar.

Precio sugerido: $86.500

Sikuri Syrah

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Fernando Dupont fue el gran visionario que se animó a plantar viñedos en Maimará, en plena Quebrada de Humahuaca, donde el clima andino impone sus reglas. Su bodega no solo fue pionera en esta zona de Jujuy, sino que estableció un nuevo estándar para los vinos de altura: ejemplares que nacen a 2.500 metros sobre el nivel del mar, en un entorno de sol radiante y suelos pedregosos que exigen el máximo de la planta.

El Sikuri Syrah toma su nombre del ejecutante del Sikus, ese instrumento de cañas cuyo soplido es parte de un ritual ancestral. Este tinto es el reflejo fiel de ese paisaje: la gran radiación solar genera uvas de piel gruesa, lo que da como resultado un vino de color intenso y una personalidad imponente que lo convierte en un verdadero exponente de vitivinicultura extrema. En la copa aparecen las notas típicas de la variedad, como la pimienta negra, acompañadas por una frescura natural que limpia el paladar. Ideal para quienes buscan conocer la cara más honesta y salvaje del vino jujeño.

Precio sugerido: $36.000