Cómo es el Ford Mustang Mach-E 2026, el auto eléctrico que permite manejar sin usar las manos
BlueCruise no reemplaza al conductor, que tiene que seguir atento ante una posible desconexión. Aun así, puede hacer que un viaje largo resulte mucho menos agotador.

Brooke Crothers Colaborador

El Ford Mustang Mach-E casi no cambió desde su lanzamiento en 2019, pero resistió bien el paso del tiempo. El GT ofrece unos 451 kilómetros de autonomía y una aceleración capaz de tomar desprevenido al conductor.  Su principal diferencial es BlueCruise, un sistema que, en autopistas previamente mapeadas, se encarga de gran parte del manejo y permite circular sin las manos en el volante. También puede adelantar a un vehículo más lento y regresar por su cuenta al carril original.

En Estados Unidos, el Mach-E GT con tracción integral tiene un precio sugerido de US$ 65.485 e incluye un adaptador que permite utilizar los Superchargers de Tesla. La versión Select 2026 con tracción trasera es bastante más barata y parte de US$ 37.000.

Una renovación que todavía está pendiente

El CEO de Ford, Jim Farley, reconoció que la construcción del Mach-E presentaba desventajas frente al Tesla Model 3 y varios vehículos chinos. En noviembre de 2025 explicó en el podcast Office Hours: Business Edition cómo la automotriz había detectado esas diferencias.

La respuesta del acelerador es tan inmediata que el conductor puede superar los 160 km/h casi sin darse cuenta. (Foto: Ford Motors)

“Me sentí muy avergonzado cuando desarmamos el primer Tesla Model 3 y empezamos a hacer lo mismo con los vehículos chinos. Lo que encontramos fue impactante”, aseguró. Ford comprobó que el Mustang Mach-E tenía aproximadamente 1,6 kilómetros más de cableado eléctrico que un Tesla, lo que aumentaba el peso y exigía una batería más grande y costosa.

Pese a esa desventaja, el modelo conserva varios puntos fuertes. El principal es BlueCruise, uno de los pocos sistemas avanzados de asistencia al conductor realmente buenos disponibles en el mercado.

Cómo funciona BlueCruise

BlueCruise 1.5 pertenece a la categoría de sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS). Solo funciona en autopistas previamente mapeadas. Una vez activado, permite retirar las manos del volante mientras controla la dirección, la aceleración y el frenado. También mantiene la distancia con el vehículo de adelante. 

Si encuentra un auto que circula más despacio, puede cambiar de carril, sobrepasarlo y regresar al carril original por su cuenta. Con tránsito moderado, completa estas maniobras de manera fluida y predecible.

En mi experiencia, funciona tan bien como Super Cruise de General Motors, la plataforma de Rivian y la última versión de DreamDrive de Lucid. Solo el Full Self-Driving (FSD) de Tesla ofrece un rendimiento superior.

El sistema también tiene algunas limitaciones. Cuando el tránsito es intenso, puede mostrarse excesivamente cauteloso al sobrepasar otro vehículo, lo que obliga al conductor a intervenir. Además, en ocasiones se desconecta de forma repentina. El problema es que, después de delegar buena parte del manejo, la persona puede no estar preparada para retomar el control de inmediato.

Estas fallas no son exclusivas de Ford y se observan incluso en los mejores sistemas ADAS. Pese a esto, la industria avanza hacia vehículos con un mayor nivel de automatización. El Tesla Cybercab, los robotaxis de Waymo y Zoox y los sistemas desarrollados en China son algunos ejemplos.

Estos sistemas ganarán importancia a medida que aumenten las distracciones causadas por los dispositivos y las pantallas de los autos. Un vehículo con un buen ADAS activo puede resultar más seguro que un conductor distraído, ya que el sistema mantiene la atención en el camino.

BlueCruise también reduce el cansancio durante los viajes largos porque se encarga de gran parte del manejo en autopista. Después de probarlo en una ruta recta del desierto de California, cuesta querer hacer otro recorrido similar sin esa asistencia.

Carga, velocidad y confort

La experiencia de carga es decisiva en cualquier auto eléctrico. Perdí la cuenta de las veces que tuve problemas con los cargadores de Electrify America. Cuando las fallas se repiten, pueden convertirse en una razón suficiente para volver a la nafta. Con los Superchargers de Tesla, en cambio, nunca tuve ese inconveniente. El proceso con el Mach-E fue simple. Coloqué el adaptador, enchufé el vehículo y la carga comenzó de inmediato. La batería pasó del 20% al 90% en unos 30 minutos.

En Estados Unidos, el Mach-E GT tiene un precio sugerido de US$ 65.485 y ofrece unos 451 kilómetros de autonomía. (Foto: Ford Motors)

El Mach-E GT también destaca por su aceleración. Muchos de los nuevos vehículos eléctricos con tracción integral que pruebo ofrecen una respuesta similar. Hace poco manejé un Subaru Uncharted EV 2026, muy veloz, y el modelo de Ford juega en la misma liga. Al pisar a fondo el acelerador, la velocidad aumenta con tanta rapidez que puede tomar desprevenido al conductor. En un tramo despejado de una autopista de cuatro carriles en el desierto de California, es posible superar los 160 km/h casi sin darse cuenta. 

El confort de marcha es menos convincente. No soy sensible a este aspecto, pero coincido con Edmunds en que el andar puede resultar incómodo en rutas con baches. También se escucha bastante ruido del camino en la parte trasera de la cabina y, por momentos, es molesto.

El Mach-E tiene algunos años encima, pero sigue vigente. Para mantenerse así, Ford deberá continuar con las actualizaciones de BlueCruise y llevar la autonomía por encima de los 480 kilómetros en más versiones. La automotriz también prometió en 2023 que incorporaría un puerto de carga NACS de Tesla. Incluso con esas mejoras, tarde o temprano necesitará una renovación importante.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.