La inteligencia artificial está haciendo que algunas ocupaciones sean mucho más productivas en este preciso momento, pero solo unas pocas por ahora. El ritmo del crecimiento económico futuro marca una enorme diferencia para las decisiones empresariales de hoy. ¿Debería una empresa prepararse para una mayor demanda de sus productos? ¿O sus productos o servicios quedarán obsoletos por la IA? Aunque nadie puede estar seguro, una nueva investigación económica aclara el panorama y sugiere que el crecimiento será solo un poco más rápido por un tiempo, para luego acelerarse fuertemente.
Una mirada simple sobre la IA y el crecimiento económico divide la producción en tareas fáciles y tareas difíciles. Para este análisis, "fácil" significa apto para recibir ayuda de la IA. Las tareas "difíciles" son aquellas con las que la IA no puede ayudar, al menos durante mucho tiempo. Pensemos en un electricista haciendo el cableado de un edificio nuevo. La IA es buena en este momento para estimar costos y determinar la ruta más eficiente para el caño corrugado. Pero la IA no está actualmente pasando los cables ni conectándolos. Algunas tareas son fáciles para la IA, otras son difíciles para la IA.
Fáciles para la IA y difíciles para la IA
El economista de Stanford Charles Jones describió investigaciones basadas en este concepto en un trabajo reciente. Mi evaluación sobre la división entre fácil y difícil en este momento es que el trabajo de "white collar" se produce fácilmente con IA, mientras que el trabajo de "blue collar" es difícil. El mercado está lleno de "arneses" de IA que aplican un modelo de lenguaje grande (como ChatGPT, Claude o Gemini) a un proceso comercial particular en una industria específica. Un arnés podría encargarse de las estimaciones de un electricista para la construcción de depósitos, o del procesamiento de reclamos de seguros por daños por agua en viviendas unifamiliares. Son herramientas muy específicas, optimizadas para procesos puntuales.
Pero el trabajo que hoy se realiza con las manos tardó más en automatizarse. Los robots están mejorando rápidamente, pero todavía les queda un largo camino por recorrer.
Jones presenta un modelo matemático muy simplificado de la economía que genera resultados interesantes. La producción total depende del uso del trabajo fácil para la IA y del trabajo difícil para la IA. Hay una pequeña capacidad para sustituir un tipo de trabajo por otro, pero solo en un grado menor. Luego plantea la pregunta: si el trabajo fácil para la IA se vuelve abundante, prácticamente gratuito, ¿cuánto aumenta la producción total de la economía? Usando estimaciones plausibles sobre la economía subyacente, prevé un aumento del 19% en la producción total.
En criollo, si todo el trabajo white collar pudiera hacerse sin costo mediante IA, la producción total solo aumentaría un 19% porque el trabajo de blue collar se convierte en un cuello de botella.
Pero con el tiempo, la división entre lo fácil para la IA y lo difícil para la IA cambia, pasando a ser mucho más trabajo del tipo fácil para la IA. Después de un tiempo, el crecimiento simplemente se dispara, superando nuestra imaginación. Mientras tanto —lo que podría durar años— el crecimiento económico será holgadamente superior, pero no gigante.
El súper crecimiento requiere robots
Hoy en día, la mayor parte del uso de la IA se da en el terreno del white collar. Eso va a impulsar la economía general. Pero el rápido crecimiento de la producción total va a requerir robots para la mayor parte del trabajo de blue collar que se realiza ahora. Eso incluye robots techando casas, levantando paquetes y limpiando baños.
Levantar objetos es parte de la gran robótica. Pero hay un largo tramo entre levantar una caja de cuatro kilos y medio y levantar a un bebé de cuatro kilos y medio.
El pronóstico económico a corto plazo: más rápido, no gigante.
Mi mejor estimación sobre el pronóstico económico para la próxima década es que el crecimiento económico general será más rápido. Venimos creciendo a un ritmo cercano al 2% por trabajador, ajustado por inflación. Eso podría subir al 3% esta década. Y con el tiempo, la diferencia va a ser enorme. Diez años al 2% hacen que la economía sea un 22% más grande; al 3% de crecimiento anual sería un 34% más grande. Eso está bueno, pero no es el enorme cambio de reglas de juego al que eventualmente nos va a llevar la IA.
Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com