En una sala de conferencias de la sede de YouTube en San Bruno, California, el CEO Neal Mohan se ríe por lo bajo. Una semana antes, OpenAI anunció sin aviso previo el cierre de Sora, su popular app para crear clips de video generados por IA. Considerada en su momento un producto estrella y el futuro del video con IA, que atrajo una inversión de US$ 1000 millones de Disney, la decisión repentina sacudió a la industria como una bomba. "¡Vaya!", le dijo Mohan a Forbes cuando le preguntaron por el cierre. "Bueno, me sorprendió tanto como a ti", agregó.
YouTube es el rey indiscutido del video online. Con 2.700 millones de usuarios, además está ligado a una de las empresas de IA más grandes e importantes del planeta: Google. Por eso, el cierre de Sora, por parte de su archirrival OpenAI, supone una especie de bendición para una compañía que se mueve en un terreno de la IA todavía inestable. Un rival menos, ya que YouTube Shorts lanzó en abril su propia versión de la función más viral de Sora, que permite a los usuarios crear avatares digitales de sí mismos; pero también una señal de lo difícil que resulta generar, alojar y compartir videos con IA.
Durante más de una década, YouTube enfrentó numerosos problemas, como acusaciones de radicalizar a los usuarios o dañar su salud mental. Pero la IA representa un desafío muy distinto. Tiene el potencial de transformar por completo la plataforma, tanto en la forma en que se crea el contenido como en aquello que se consume. Mohan no le resta importancia. "Se trata de un cambio de paradigma profundo, y la tecnología va a transformar drásticamente la manera en que se hacen las cosas", afirmó.
La explosión de la IA, ante todo, representa más contenido y más dinero para YouTube, un negocio que genera US$ 60.000 millones en ingresos anuales. La IA ya potencia con fuerza la creatividad de los usuarios: baja los costos de producción y abre nuevas ideas y oportunidades comerciales. Los tutoriales, uno de los formatos históricos de YouTube, ahora pueden crearse con apenas unas pocas instrucciones. Además, la IA cambia por completo la velocidad y el bajo costo con que los anunciantes producen avisos, el motor económico de la plataforma. Según un informe de enero de la firma de investigación Omdia, hoy se estima que hay 29.000 millones de videos en YouTube, con un avance acelerado por factores como los videos generados por IA y la popularidad de Shorts.

Al mismo tiempo, la IA permite que los spammers copen la plataforma con una eficiencia increíble. También aparece la amenaza de los deepfakes, que ya se convirtieron en un problema: el año pasado, una versión generada por IA del CEO de Nvidia, Jensen Huang, en la que promocionaba una estafa con criptomonedas durante una conferencia magistral, acumuló más visualizaciones en YouTube que el evento real. La plataforma también enfrenta una montaña de contenido basura, según un informe de noviembre de la empresa de edición de video Kapwing, que estimó que más del 20% del contenido que el algoritmo de YouTube Shorts mostraba a los nuevos usuarios fue generado por IA. En respuesta al estudio, YouTube cerró varios canales que violaron sus políticas de spam.
"Este estudio independiente y no verificado no es una representación precisa de lo que hay en nuestras plataformas", dijo un vocero de YouTube en un comunicado. "Cuando los usuarios se unen a YouTube por primera vez, ven una amplia variedad de contenido a medida que comienzan a expresar sus intereses, lo que ayuda a personalizar sus feeds". En las pruebas hechas por Forbes, después de reproducir 200 videos de YouTube Shorts en una cuenta ya existente, el 17,5% fue generado por inteligencia artificial.
Si la empresa permite que proliferen los videos de IA de baja calidad, los espectadores podrían hartarse. Así, a medida que la IA avanza en YouTube, la compañía debe sostener un equilibrio delicado: permitir que la IA le aporte la abundancia de contenido que alimenta su motor, pero sin perder la autenticidad humana que la convirtió en una de las plataformas más populares del mundo desde su lanzamiento, en 2005. "Nadie quiere un flujo constante de contenido basura generado por IA", afirmó Mohan. Pero, al mismo tiempo, el objetivo es "dejar que brille la increíble creatividad que surgirá de la IA. Creo que no es un problema trivial", añadió.

Un exejecutivo de YouTube es optimista y cree que el contenido de baja calidad no se impondrá. "La realidad es que el algoritmo es tan poderoso y los consumidores votarán con su tiempo que el contenido de baja calidad acabará perdiendo prioridad", afirmó. "Aunque al principio pueda parecer basura", agregó.
En este momento, YouTube atraviesa una situación complicada. Para combatir la baja calidad de su contenido, la empresa debe mantener conformes a varios actores, entre ellos los creadores, los estudios de música y las compañías de medios que aportan buena parte de su material más popular. La resistencia a la IA fue especialmente fuerte entre los artistas humanos cuyo trabajo fue copiado y robado para entrenar modelos, y también entre los poderosos titulares de sus derechos de autor. "¿Qué sucede cuando alguien ve a Mickey Mouse recitando una frase de Kendrick Lamar que Disney quizás no quiera?", preguntó el exejecutivo de YouTube.
Es una dinámica que Mohan conoce muy bien. YouTube es "una empresa que interactúa con la industria creativa a diario: creadores de Hollywood, compañías de música y medios, etcétera. Y creo que nos brinda una perspectiva única en lo que respecta a la IA y su impacto en la creatividad", afirmó. "El corazón de YouTube siempre será humano", aseguró.
En sus inicios, YouTube fue un proyecto profundamente humano. El primer video subido a la plataforma, en 2005, fue un particular reporte desde el zoológico de San Diego hecho por el cofundador Jawad Karim, quien explicaba por qué las trompas de elefante son geniales. Karim creó el sitio junto con Steve Chen y Chad Hurley, quienes al principio pensaron la plataforma como un sitio de citas. Esa idea fracasó rápido, pero los fundadores supieron que habían dado con la clave al facilitar la carga y el alojamiento de videos. Un año después, vendieron la startup a Google por US$ 1650 millones, donde pasó a ser el segundo sitio web más visitado del mundo, solo detrás de Google.
Una de las principales respuestas de YouTube al problema de la baja calidad de la IA es el etiquetado. Buena parte del contenido generado por IA es tan realista que un espectador ocasional podría no notar que no está viendo algo real. El mes pasado, YouTube anunció que etiquetaría de manera destacada los videos "alterados o generados significativamente por IA", con herramientas internas para detectarlos incluso si el creador no lo hubiera informado.

También deberá controlar de forma activa los derechos de autor y el contenido dañino, un desafío habitual para la empresa. En 2017, YouTube Kids, una versión del sitio pensada específicamente para chicos, recibió críticas cuando contenido perturbador pasó sus filtros de seguridad, como un video de personajes de Paw Patrol muertos y otro de personajes de Nick Jr. en un club de striptease. La IA tiene el potencial de hacer que este tipo de videos sea más fácil y rápido de crear. Algunos creadores ya dirigen contenido inapropiado hecho con IA a bebés.
Aunque YouTube busca preservar la esencia humana de la plataforma, incorporó de manera constante nuevas funciones de inteligencia artificial. El año pasado, lanzó un botón de preguntas en el reproductor de video que permite a los usuarios hacer consultas sobre un video, por ejemplo, cómo armar un itinerario que incluya los lugares mencionados en una guía de viajes de Croacia. Además, una nueva herramienta de búsqueda ayuda a encontrar videos como si el usuario dialogara con un modelo de lenguaje, similar al modo de IA de Google.
Pero la función de avatares con IA, parecida a la herramienta Cameo de Sora, tiene un potencial mucho mayor para transformar YouTube. Lanzada en abril como parte de YouTube Shorts, la plataforma de videos cortos de la compañía que compite con TikTok e Instagram Reels, esta función permite que los usuarios creen clones digitales de sí mismos para protagonizar videos generados por IA. Imaginate: vos ganás el Super Bowl, caminás sobre la Luna o tocás el banjo en tu propio programa de televisión local de los años 80. YouTube se negó a compartir estadísticas específicas sobre la popularidad de la función.
Por ahora, la función de avatares con IA de YouTube es limitada. Los usuarios solo pueden crear y controlar avatares de sí mismos. Esto apunta a un futuro en el que YouTube estará lleno de personas ficticias en situaciones falsas. Mientras tanto, YouTube desarrolló una herramienta de seguridad llamada Detección de Semejanza, que controlará la plataforma para identificar versiones de IA no autorizadas de los usuarios. Para activarla, es necesario subir una foto, pero YouTube asegura que no la usará para ningún otro fin.
Otras funciones de IA de YouTube apuntan a los creadores, como Ask Studio, una herramienta que usa el modelo Gemini de Google para ayudarlos a escribir guiones, doblar o traducir audio y generar ideas para futuros videos. Si bien estas herramientas pueden facilitar el proceso creativo, algunos creadores temen que la IA reduzca su papel artístico.

Brooke Ashley Hall, quien está al frente de un canal familiar llamado Beverly Halls, con 11,4 millones de suscriptores, afirma que probablemente no usaría la función de avatar con IA para clonarse digitalmente en su canal. "Me gusta estar frente a la cámara y hablar con mi audiencia, y no estoy segura de que una IA pueda replicar eso", comenta. Sin embargo, suele usar la IA para generar imágenes de ella y su familia para las miniaturas, además de analizar datos, pensar ideas para videos y producir efectos especiales. "No creo que vaya a reemplazar a todos los creadores", dice. "Creo que reemplazará a los creadores que no la integren", agrega.
Mientras tanto, los creadores ya definen qué papel quieren tener en el entrenamiento de la IA. Pueden elegir que YouTube comparta sus videos con laboratorios de IA y otros terceros para entrenar nuevos modelos. No están obligados a permitirlo, pero, si lo hacen, no reciben compensación. YouTube afirma que cerca de un millón de personas ya eligieron participar, una cifra que aún representa una parte chica de los 69 millones de creadores activos que tiene la plataforma, según la firma de investigación Social Blade. YouTube se negó a revelar cuántos creadores hay en la plataforma. Algunos creadores contaron en Reddit que empresas de IA se contactan con ellos para licenciar sus datos de video, en algunos casos con ofertas de hasta US$ 100.000 por cada 1000 horas de material. Hall dijo que "consideró" licenciar sus datos de video y que "probablemente" lo haría. "Debería haber algún tipo de beneficio para nosotros como creadores originales del contenido", afirmó.
Mientras YouTube lidia con las promesas y los peligros de la IA, al final terminará por prevalecer aquello que impulse la creación de más contenido y aumente el tiempo de visualización, afirmó un exejecutivo de YouTube. "En última instancia, a YouTube, como plataforma, le importa el tiempo de visualización", declaró el exejecutivo. "No les importa tanto, o les importa en segundo lugar, en qué se invierte ese tiempo", agregó.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.