En un mundo donde los pagos digitales crecen a velocidad exponencial pero siguen operando en sistemas fragmentados, Depay apuesta a construir la infraestructura que los unifique. La startup argentina anunció el cierre de una ronda Seed por US$ 4 millones para escalar su red de pagos instantáneos cross-border y acelerar su expansión global.
La inversión fue liderada por North Island Ventures y contó con la participación de fondos como DCG, CMT Global, Verda Ventures, Onigiri Capital y Hash3, una señal del creciente interés internacional por la nueva generación de infraestructura financiera. @@FIGURE@@
El problema que busca resolver Depay es estructural. Aunque el uso de códigos QR y pagos instantáneos se multiplicó en los últimos años, esos sistemas siguen funcionando de forma aislada entre países. El resultado: fricción, costos y complejidad para usuarios y empresas.
Ahí es donde entra su propuesta. Depay actúa como una capa de interoperabilidad que conecta redes de pagos en tiempo real, permitiendo que bancos, billeteras digitales y fintechs operen en distintos mercados a través de una única integración.
En la práctica, esto significa que un usuario en Argentina puede pagar en un comercio en Colombia desde su cuenta local en pesos, mientras el comercio recibe el dinero en su moneda, con conversión y liquidación en tiempo real. La experiencia, para ambas partes, es la de una transacción local.
“Los pagos instantáneos están redefiniendo cómo se mueve el dinero en el mundo, pero todavía operan en sistemas aislados. En Depay estamos construyendo la infraestructura que los unifica para que cualquier pago internacional se sienta local”, explica Joaquín Fagalde, fundador y CEO de la compañía.
De América Latina al mundo
Los fondos de la ronda estarán destinados a expandir la red en América Latina, sumar conexiones con sistemas de pagos en Asia y avanzar en nuevos mercados como África y Europa. El objetivo es claro: posicionarse como una capa global sobre la que puedan operar distintos ecosistemas financieros.
Pero más allá del roadmap geográfico, el foco está en robustecer la infraestructura. Depay busca fortalecer su capacidad tecnológica, ampliar su alcance regulatorio y sumar talento clave para sostener el crecimiento. @@FIGURE@@
En menos de un año, la compañía ya procesó más de US$ 400 millones en pagos instantáneos y construyó una red que alcanza a más de 300 millones de usuarios. Entre sus clientes figuran nombres relevantes del ecosistema fintech y cripto como Binance, belo, Airtm, Brubank y Takenos.
Ese crecimiento rápido refleja una tendencia más amplia: la transición hacia sistemas de pagos en tiempo real como estándar global. Sin embargo, la interoperabilidad entre países sigue siendo una deuda pendiente.
Infraestructura, no aplicación
A diferencia de muchas fintech que compiten en la capa visible del usuario, Depay se posiciona como infraestructura. No busca ser una billetera más, sino el “rail” que conecta sistemas existentes. @@FIGURE@@
Su modelo combina redes de pagos tradicionales con tecnología basada en blockchain para lograr eficiencia en liquidación y conversión de divisas. Esa arquitectura híbrida es, según sus inversores, uno de los diferenciales clave.
“Depay aprovecha las mejores características de las blockchain y de las redes de pagos en tiempo real para crear un servicio moderno y altamente eficiente, algo que no podría haber existido hasta hoy”, señaló Travis Scher, managing partner de North Island Ventures.
La carrera por los rieles del dinero
La apuesta de Depay se inscribe en una carrera global por construir la infraestructura sobre la que se moverá el dinero en la próxima década. A medida que los pagos se vuelven instantáneos y digitales, el valor se desplaza desde las interfaces hacia las redes que las conectan.
En ese contexto, América Latina aparece como un laboratorio clave. La rápida adopción de pagos digitales, combinada con sistemas fragmentados, genera el escenario ideal para soluciones de interoperabilidad.
Depay busca capitalizar esa oportunidad con una ambición clara: convertirse en la plataforma que unifique los sistemas de pagos instantáneos a nivel global. Si lo logra, no solo resolverá un problema técnico. También redefinirá la forma en que el dinero cruza fronteras.