El crédito fintech en Argentina atraviesa su momento de mayor expansión histórica, pero también enfrenta su principal desafío: el deterioro en la capacidad de pago de sus usuarios. Mientras más de 8 millones de personas ya utilizan plataformas digitales para financiarse, la mora total del sector escaló hasta el 30,5% y encendió señales de alerta sobre la sustentabilidad del modelo.
Los datos surgen de la quinta edición del Informe de Crédito Fintech elaborado por el ITBA y la Cámara Argentina Fintech, que analiza la evolución del sistema hasta febrero de 2026.
El informe muestra que la mora operativa, que mide atrasos de entre 30 y 360 días, se estabilizó cerca del 22% desde noviembre de 2025, aunque el stock de créditos incobrables continúa creciendo por arrastre estadístico.
La diferencia es relevante porque permite distinguir entre el deterioro nuevo y las deudas ya perdidas. Mientras la mora total incluye créditos catalogados como incobrables, la mora operativa refleja el comportamiento más reciente de pago.
“El último año convivió con una suba en la morosidad debido al encarecimiento del costo real del crédito, fruto de una desinflación más veloz que la baja de tasas activas del sistema”, explicó Diego Demarco, director de la Maestría en Fintech del ITBA.
Según el ejecutivo, los indicadores tempranos muestran algunas señales de alivio. “Los roll rates de mora temprana evidencian signos de estabilización desde octubre-noviembre de 2025, un comportamiento incipiente que requerirá un seguimiento en los próximos meses para convalidar un cambio de tendencia”, agregó.
Los “roll rates” funcionan como una alerta temprana del deterioro crediticio y miden cuántos préstamos pasan de situación normal a atraso de entre 30 y 90 días. En febrero de 2026, el indicador fintech se ubicó en 3,2%, por debajo del pico observado en noviembre.
El efecto de la desinflación sobre las familias
El informe atribuye buena parte del deterioro al nuevo escenario macroeconómico. Durante años, la inflación funcionó como un mecanismo de licuación de pasivos para familias endeudadas. Pero la rápida desaceleración inflacionaria modificó esa dinámica.
“La desinflación más rápida que la baja de tasas disparó el costo real del endeudamiento y contrajo el margen de las familias”, sostiene el documento.
A eso se sumó que las entidades financieras mantuvieron spreads elevados por el aumento del riesgo crediticio, lo que impidió una baja más acelerada de las tasas activas.
El informe también destaca que los salarios reales todavía permanecen por debajo de los niveles previos al ajuste macroeconómico, especialmente en los segmentos informales y más vulnerables.
Ese punto es particularmente sensible para las fintech porque gran parte de su expansión ocurrió sobre usuarios históricamente excluidos del sistema financiero tradicional: trabajadores informales, monotributistas, independientes y personas sin historial crediticio.
Más de 8 millones de usuarios y 2,3 millones que sólo usan fintech
A pesar del deterioro, el crédito fintech continúa creciendo a un ritmo muy superior al resto del sistema financiero. La cantidad de usuarios pasó de 3,7 millones a 8,1 millones en apenas dos años, un salto de 121%.
Actualmente, casi 4 de cada 10 personas con crédito formal en Argentina operan a través de una fintech. Además, 2,3 millones de usuarios tienen a las fintech como único canal de financiamiento formal, sin relación con bancos tradicionales.
“Sin crédito no hay crecimiento. El desafío de la Argentina no es solo prestar más, sino también prestar mejor: llegar a quienes históricamente quedaron afuera”, afirmó Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech.
“Las fintech vienen demostrando que es posible ampliar el acceso al financiamiento con modelos más ágiles, flexibles y eficientes”, agregó.
Mucha cantidad, poco volumen
Aunque las fintech ya originan el 25% de los créditos del sistema por cantidad, todavía representan apenas el 3,3% del volumen total financiado.
La razón está en el tamaño de los préstamos. El crédito promedio fintech para personas físicas alcanza los $541.394, frente a los $988.106 de otros proveedores no financieros y los más de $4,1 millones de las entidades bancarias.
Ese perfil confirma que el negocio fintech argentino sigue concentrado en microcrédito, consumo y financiamiento cotidiano. El informe también muestra que las plataformas digitales tienen una composición demográfica distinta a la banca tradicional: el 53% de los clientes fintech son mujeres y el 51% tiene entre 18 y 39 años.
El argumento defensivo del sector
Frente al aumento de la morosidad, el informe busca transmitir que el riesgo sistémico todavía permanece contenido. Aunque las fintech exhiben niveles de mora superiores al promedio general, sólo representan el 8% del volumen total de créditos en mora dentro del sistema financiero argentino. Los bancos concentran el 74,1% del volumen irregular y otros proveedores no financieros el 17,9%.
El sector también insiste en diferenciarse de la banca tradicional. Las empresas fintech no realizan intermediación financiera, se fondean con capital propio, fideicomisos u obligaciones negociables y operan bajo regulación del Banco Central.
Además, remarcan que reportan información a la Central de Deudores, cumplen normas antilavado y protección de datos y asumen directamente el riesgo crediticio. “Los proveedores fintech no reemplazan a los bancos: los complementan”, resume el documento.