Sistemas vulnerables y US$ 8 billones en juego: la apuesta por llevar IA a las finanzas públicas de Estados Unidos
DebtBook pone el foco en organismos que todavía administran fondos estatales y municipales mediante procesos manuales. La compañía busca reducir errores y fraudes en un sector que mueve montos multimillonarios.

Si le preguntás a Tyler Traudt si una persona puede engañar a una ciudad, cobrar por un servicio que nunca prestó y quedarse con la plata, su respuesta es contundente. "Hay gente que roba dinero", dijo en el podcast On The Margin. “Y es un problema aún mayor si los sistemas son vulnerables”, añadió. 

Los casos recientes muestran hasta dónde puede llegar este tipo de fraude. En abril de 2026, la ciudad de Aurora, Illinois, perdió casi US$ 1,1 millones después de que un empleado atendiera una llamada de una persona que se hizo pasar por representante de un banco y le entregara los datos de la cuenta. 

Más de un año antes, Arlington, Massachusetts, realizó cuatro pagos mensuales consecutivos por un total de US$ 446.000 a un delincuente que había suplantado la identidad de un proveedor real y había pedido reemplazar los cheques en papel por transferencias electrónicas. La ciudad recién detectó el fraude cuando el verdadero proveedor reclamó que no había recibido el pago. Solo en 2025, el Centro de Denuncias de Delitos en Internet del FBI registró pérdidas por US$ 3.050 millones vinculadas a fraudes de correo electrónico empresarial.

Traudt está al frente de DebtBook, una empresa de software con sede en Charlotte que desarrolla herramientas de gestión de tesorería para un segmento poco visible de las finanzas estadounidenses. Entre sus clientes se encuentran gobiernos estatales, municipios, hospitales, distritos escolares y empresas de servicios de agua que administran fondos públicos. 

Una sola ciudad puede repartir sus fondos entre 10 bancos y 50 cuentas, una fragmentación que dificulta detectar desvíos y fraudes. (Foto: Pexels)

Su apuesta pasa por la inteligencia artificial, una tecnología que genera inquietud entre los responsables financieros, pero que Traudt considera fundamental para modernizar un sector que todavía depende de procesos tradicionales. El 25 de junio, DebtBook lanzó Insights, una capa de IA integrada a su software actual.

“No basta con mejorar un 10%”

Las finanzas públicas todavía dependen, en buena parte, de archivos de Excel y sistemas que no se conectan entre sí, una forma de trabajo que Traudt considera cada vez más costosa. "No basta con mejorar un 10%, hay que mejorar diez veces", afirmó. También explicó qué tendría que cambiar un equipo de finanzas públicas para dejar atrás los procesos manuales que utilizó durante décadas.

Los gobiernos estatales y locales administraban aproximadamente US$ 7,9 billones en efectivo e inversiones en 2020, según el recuento completo más reciente de la Oficina del Censo de EE. UU. A partir de su propio análisis, Traudt calcula una concentración aún mayor entre las principales entidades. 

"Los mil más grandes tienen, creo, más de tres billones de dólares en efectivo e inversiones, algo así, en sus balances", señaló. Una sola ciudad, según explicó, puede administrar por separado un sistema de agua, uno de alcantarillado, un aeropuerto y una agencia de transporte, con fondos repartidos entre diez bancos y cincuenta cuentas. "¿Quién sabe qué despilfarro hay ahí? ¿Quién sabe qué fraude se está cometiendo dentro de la organización?", reflexionó.

Traudt conoce ese universo de primera mano. Pasó una década en el sector y trabajó en el grupo de banca de inversión en finanzas públicas de Citigroup antes de renunciar en 2019 cuando su esposa estaba embarazada de su primer hijo y él no tenía un salario asegurado.  "Tomé cincuenta mil dólares de mi propia plata y le pedí a mi padre que aportara cincuenta mil dólares del suyo", recordó. Incluso vendió el producto antes de que estuviera listo. "Teníamos unos 25 clientes que firmaron contratos antes de lanzar nuestro primer producto", señaló. 

Tyler Traudt, CEO de DebtBook, inició la empresa con US$ 100.000 y hoy asegura que trabaja con más de 2.100 organizaciones. (Foto: LinkedIn de Tyler Traudt)

Desde entonces, DebtBook recaudó más de US$ 22 millones, con Elephant Partners, de Boston, como principal inversor en sus rondas de Serie A, y asegura que actualmente trabaja con más de 2100 organizaciones.

"La confianza debe ser lo primero"

"Los equipos de finanzas públicas gestionan el dinero público bajo escrutinio de auditoría, por lo que la confianza debe ser primordial", afirmó Brendan Mannion, vicepresidente de producto de la empresa. 

Esa premisa define cómo funciona Insights. La herramienta no deja los cálculos en manos de la IA, sino que prepara un informe diario para los equipos financieros sobre efectivo, deuda e inversiones. También detecta cuestiones que requieren atención, como un exceso de efectivo o un próximo pago de bonos, e incorpora un asistente llamado Marty, capaz de responder preguntas sencillas, por ejemplo, sobre qué bonos se pueden amortizar al año siguiente. Los datos que respaldan esas respuestas se procesan mediante una lógica convencional y auditada, en lugar de depender de un modelo que podría arrojar una cifra arbitraria.

"La IA tiene el potencial de transformar las finanzas del sector público, pero solo si se aplica correctamente para satisfacer las necesidades específicas de nuestros clientes", declaró Traudt en el anuncio de lanzamiento. En una entrevista con The Bond Buyer, explicó que los clientes "deben contar con un software fiable que realice el mismo cálculo siempre de la misma manera", mientras recurren a la IA para "agilizar los procesos u obtener información valiosa que de otro modo no se buscaría".

La misma discusión ya atraviesa buena parte del sector financiero. Chandler Fang, fundador de t54 Labs, afirmó en el podcast On The Margin que "todo nuestro ecosistema financiero estaba centrado principalmente en el ser humano". Para él, buena parte de la administración financiera recién ahora intenta dejar atrás esa estructura.

“La esperanza no es una estrategia”

El riesgo de fraude vuelve el problema aún más urgente, y los especialistas en seguridad sostienen que muchas instituciones reaccionaron tarde. "Los atacantes lo entendieron antes que los equipos de infraestructura y los equipos de seguridad", declaró Ido Sofer, fundador de la empresa de custodia Sodot y exfuncionario del Ministerio de Finanzas israelí, en el podcast On The Margin. Sofer considera que esas lecciones, que costaron caro, "se aplicarán a todo el sector financiero en los próximos años".

El 60% del personal de finanzas públicas supera los 45 años y la retención de talento ya figura entre las principales preocupaciones del sector. (Foto: Pexels)

Traudt también vio de cerca cómo funcionan estas estafas. “Se ponen en contacto y afirman que las instrucciones para la transferencia bancaria de un proveedor cambiaron recientemente y tratan de modificarlas", explicó. La falta de personal agrava el problema. 

Según un estudio de la GFOA, el 60% de los empleados de finanzas públicas tienen más de 45 años, mientras que los funcionarios señalan la retención del talento como su principal preocupación. Ron Shultz, ejecutivo de la empresa de pagos ACI Worldwide, describió en el podcast On The Margin hasta qué punto las transferencias dependían de la confianza. "Yo la llamaba 'clic y rezar'. Realizabas el pago y te quedabas ahí sentado. Y diría que la esperanza no es una estrategia", señaló.

DebtBook es una empresa privada, por lo que no existen documentos públicos que permitan verificar su afirmación de que genera flujo de caja positivo, su tasa de crecimiento de entre el 30% y el 40% ni la estimación de mercado de US$ 3 billones que plantea Traudt. Aun así, su fundador confía en que este tipo de software ganará terreno entre los equipos de finanzas públicas. "La IA será un factor decisivo para muchos de ellos. Verán mejoras de productividad tan significativas que querrán aprovecharlas", aseguró.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.