La startup que combate incendios sobre el fuego en la Patagonia: "Hoy se quema el doble de superficie que hace 20 años"
Franco Rodríguez Viau, cofundador de Satellites On Fire, explica la problemática que, una vez más, afecta al sur argentino. El fenómeno global, la situación en el país y cómo prevenir el fuego.

La Patagonia volvió a arder en enero y lo hizo con una intensidad que confirma una tendencia inquietante. En el sur argentino, los incendios forestales avanzaron durante semanas sobre más de 220.000 hectáreas, según estimaciones consolidadas de gobiernos provinciales y sistemas de monitoreo satelital. Las provincias más afectadas fueron Chubut y Río Negro, con focos que alcanzaron áreas protegidas, zonas productivas y localidades que quedaron rodeadas por el fuego.

Solo en Chubut, las llamas consumieron más de 45.000 hectáreas, incluyendo sectores del Parque Nacional Los Alerces, uno de los principales reservorios de bosque nativo del país. En Río Negro, los incendios se extendieron sobre áreas rurales y forestales, agravando un escenario que ya venía tensionado por la sequía. A nivel regional, la Patagonia atravesó en enero su temporada de incendios más intensa en al menos dos décadas, de acuerdo con registros satelitales internacionales. @@FIGURE@@

El patrón se repite: temperaturas por encima del promedio, humedad extremadamente baja, fuertes vientos y un suelo seco tras años de déficit hídrico. Pero hay un factor adicional que explica la violencia de los incendios actuales: la acumulación de combustible vegetal. Tras períodos de lluvias intensas, la vegetación crece y, cuando llega la sequía, se transforma en material altamente inflamable. El resultado es un fuego que avanza más rápido y es mucho más difícil de contener.

Para Franco Viau, cofundador de Satellites On Fire, lo que ocurre en el sur argentino no es una excepción, sino la expresión local de un fenómeno global. “Hay ciertas zonas del mundo que todos los años sufren temporadas de incendios muy extremas. Depende de variables como la temperatura, la humedad, las precipitaciones y la humedad del suelo, pero son patrones que se repiten”, explica. Argentina y Chile comparten hoy las mismas condiciones que regiones como California o Australia. @@FIGURE@@

La escala del problema también cambió. “Hoy los incendios están quemando el doble de superficie que hace 20 años”, señala Viau. Esa aceleración redefine por completo las estrategias de respuesta. En incendios de alta magnitud, cada minuto cuenta: atacar un foco media hora antes o media hora después puede marcar la diferencia entre un incendio contenido y uno fuera de control.

Detrás de Satellites On Fire

Esa lógica fue la que impulsó el nacimiento de Satellites On Fire. El proyecto comenzó tras los incendios de Córdoba en 2020, cuando más de 300.000 hectáreas quedaron devastadas. “Tuve amigos y familiares que perdieron sus casas. Ver esos paisajes completamente ennegrecidos fue un quiebre personal”, recuerda. Lo que empezó como un proyecto escolar evolucionó hacia una plataforma tecnológica que hoy procesa información de más de diez satélites cada cinco minutos.

El sistema utiliza modelos propios de inteligencia artificial para detectar focos ígneos en etapas muy tempranas, incluso horas antes que los sistemas tradicionales más utilizados en América Latina. Las alertas se envían por WhatsApp, SMS y correo electrónico a bomberos, parques nacionales, empresas forestales, gobiernos y compañías energéticas, acompañadas de modelos que proyectan cómo podría propagarse el incendio en las horas siguientes.

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Pero Viau advierte que la tecnología, por sí sola, no alcanza. “La alerta temprana es clave, pero pierde valor si no hay capacidad operativa para responder rápido. Si tardás tres horas en llegar a un incendio, la destrucción ya está hecha”, sostiene. En temporadas críticas como la actual, además, se multiplican los focos simultáneos, lo que pone al límite los recursos humanos y materiales disponibles.

Desde su experiencia, la prevención efectiva se apoya en tres pilares. El primero es la concientización social ya que una colilla mal apagada o un fuego mal controlado puede desencadenar una catástrofe. El segundo es el manejo del combustible, con políticas activas como cortafuegos y quemas controladas, una estrategia que países como Australia aplican de forma sistemática para reducir el riesgo. El tercero es la detección temprana integrada a una respuesta rápida, con medios suficientes para actuar cuando el incendio todavía es una llama y no un frente incontrolable.

La magnitud de los incendios en la Patagonia también tiene impacto económico. La destrucción de bosques, infraestructura rural, viviendas y servicios turísticos implica pérdidas millonarias, además de daños ambientales que tardarán décadas en revertirse. A eso se suma el costo de los operativos de combate, evacuaciones (que en esta temporada alcanzaron a más de 3.000 personas) y la pérdida de biodiversidad. @@FIGURE@@

Mientras el fuego sigue avanzando en distintas regiones del país, el diagnóstico de los especialistas es claro: el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una variable estructural. “Cuando tenés períodos de mucha lluvia seguidos de sequías extremas, el resultado es combustible seco en grandes cantidades. Cualquier ignición escala muy rápido”, resume Viau.

En ese escenario, la startup argentina avanza ahora hacia una nueva etapa: cerrar una ronda de inversión semilla, medir con mayor precisión el impacto de su tecnología (incluidas emisiones de CO₂ evitadas) y desarrollar una plataforma integral de inteligencia contra incendios, que incorpore drones, cámaras y seguros paramétricos.

La Patagonia, mientras tanto, sigue contando hectáreas quemadas. Y la pregunta que sobrevuela cada verano ya no es si volverá a arder, sino cuán preparados estarán los sistemas de prevención para llegar a tiempo.