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Editorial

La importancia de anticiparse a lo que vendrá, abrazando la “nueva normalidad”

Forbes Digital

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28 Mayo de 2020 08.39

Mariano Vila y Anahí Raimondi, de LLYC Argentina, analizan el día después de la pandemia. Por qué estamos en un "turning point" que presenta innumerables retos pero también algunas oportunidades.

Mientras nos vemos envueltos en una rutina que ya se hizo normal, como estar en casa con nuestra familia 24/7, teletrabajar, videollamar a nuestros seres queridos que antes veíamos personalmente, salir lo menos posible y solo con el alcohol en gel y tapaboca de acompañantes, no dejamos de preguntarnos ¿qué pasará el día después? El día en que volvamos a “la nueva normalidad”

La pandemia ha cambiado de manera brusca la vida en todo el mundo. Desde el tablero geopolítico internacional, hasta las rutinas diarias de las personas, la realidad se ha visto sacudida en cada uno de sus planos. Todos aceptamos que las cosas ya no volverán a ser lo que fueron. De nuevo dependemos de nosotros mismos para adaptarnos. 

Además de los cambios que impactarán en nuestra vida personal, los líderes de organizaciones son conscientes de que habrá que adaptar sus modelos de negocio al nuevo escenario post-covid, ese “día después” que tanto nos quita el sueño a todos en cualquier rincón del planeta. 

Pero lo más desafiante en este contexto es la necesidad de avanzar cuando no tenemos certezas y estamos en el medio aún de la incertidumbre, tratando de responder preguntas como ¿hemos pasado lo peor? ¿cuánto tiempo durará estó ¿cuánto tardaremos en recuperar “lo perdido”? ¿cómo iremos recobrando la “normalidad”? ¿volveremos a la “normalidad”?

Muchos actores de la economía están evaluando en estos momentos las prioridades y urgencias, para enfocarse en lo que requiere atención inmediata. Cuestiones como la recuperación y el relanzamiento de la actividad; la influencia en la toma de decisiones (políticas, económicas y sociales), que van a condicionar el futuro próximo; la inversión en los recursos necesarios para el regreso y la puesta en marcha de los cambios que requiere el nuevo contexto; la reorganización y motivación del equipo de trabajo son las preocupaciones latentes en nuestros clientes y otros ejecutivos de la industria por estos días. 

Estamos en un #TurningPoint que presenta numerosos retos, pero que, a su vez, ofrece enormes oportunidades. Las marcas y las compañías están “bajo la lupa”; en estos días hay sobradas muestras de los que estuvieron a la altura, y los que no. Se pone en evidencia ese rol social de las empresas y sus líderes, que hoy deberían mostrar su participación más que nunca. En ese sentido, deben plantearse cómo mantener un papel ciudadano activo y comprometido, aprovechando la situación para reposicionar las compañías en función de su propósito corporativo y articulando un liderazgo auténtico.

Este desafío va de la mano con otro reto para los líderes, que consiste en pensar cómo ganar (de nuevo) la confianza de las personas de las que dependen sus proyectos y cuyas prioridades han cambiado (empleados, clientes, inversores, actores de mi cadena de valor, autoridades, instituciones, etc.), en un nuevo mundo en el que debemos reinventar la forma de establecer y cultivar las relaciones y, por ende, de hacer negocios. Muy poco de lo que servía hasta ahora servirá hacia adelante. 

En este sentido, muchos líderes políticos y del mundo empresario se han anticipado y han entendido que la comunicación es la principal herramienta para estimular y transmitir confianza. Es importante transmitir seguridad, no sólo “informando” sino “conectando”, con un relato construido desde la empatía. La comunicación tiene que ser cercana, escuchando, comprendiendo y dando respuesta a las inquietudes, en un mundo donde lo que permanece es la incertidumbre. En un nuevo mundo que nos obliga a aprender constantemente, para saber anticiparnos y aceptar que tendremos que abrazar la “nueva normalidad”.

Por Mariano Vila, Socio y Director General de LLYC Argentina, y Anahí Raimondi, Gerente de LLYC Argentina.