Omri Casspi todavía recuerda el 27 de enero de 2024. Ese día recibió a los cofundadores de Cognition AI, Scott Wu y Steven Hao, en el Chase Center de San Francisco, donde se disputaba un partido de sus excompañeros de los Golden State Warriors. Esa noche, la estrella Stephen Curry anotó 46 puntos en una derrota que se extendió a dos tiempos suplementarios, pero Casspi quedó atrapado por lo que ocurría en su palco. Wu le presentó su startup y le explicó cómo funcionaba un agente de programación con inteligencia artificial, una herramienta capaz de escribir y completar código de forma autónoma para que los equipos de ingeniería de otras empresas pudieran desarrollar software mucho más rápido.
"Yo también crecí en el mundo de la competencia", dice Wu, quien ganó tres medallas de oro en la Olimpiada Internacional de Informática cuando era adolescente. Conoció a Casspi a través de amigos en común, justo cuando el exjugador de la NBA daba sus primeros pasos como inversor de capital de riesgo. "Lo mío eran las competencias de matemática y programación, quizás un poco menos conocidas que las en las que participó Omri. Pero con él se nota enseguida que simplemente odia perder", agregó, con cierta ironía.
Por suerte para Casspi, de 38 años, los resultados lo acompañaron. A la mañana siguiente, una caminata por Palo Alto junto a Wu terminó en una inversión en Cognition. Casspi participó en la ronda seed a comienzos de 2024, una de las primeras etapas de financiación de una startup. En ese momento, la compañía quedó valuada en US$ 150 millones.
Hoy, Cognition figura entre las startups de inteligencia artificial con mayor expansión a nivel mundial. Según trascendió, está cerca de cerrar una nueva ronda de financiación por US$ 1.000 millones, que elevaría su valuación a US$ 47.000 millones. El caso no es un caso aislado dentro de Swish Ventures. De las 20 empresas que forman parte de la cartera del fondo de Casspi, ocho ya superan una valuación de US$ 1.000 millones, un nivel de acierto poco habitual entre firmas que invierten en startups en etapas tempranas.
Este jueves, Swish Ventures anunciará su último gran avance. La firma con sede en Tel Aviv, que Casspi lanzó en 2024 tras absorber su fondo anterior, Sheva, recaudó US$ 250 millones para su tercer fondo, el más grande hasta ahora. Entre los inversores aparecen Sequoia Capital, varios grandes fondos de pensiones de Estados Unidos y fondos patrimoniales de instituciones, conocidos como endowments, que administran capital a largo plazo para universidades, fundaciones y otras organizaciones. Con estos nuevos recursos, Swish llevará sus activos bajo administración a cerca de US$ 800 millones, con inversiones concentradas principalmente en infraestructura de inteligencia artificial y ciberseguridad.
Casspi, quien pasó una década en la NBA y se retiró del básquet profesional en 2021, considera que su experiencia con Wu refleja bien su manera de invertir. "Puede construir lo que quiera; yo simplemente quería hacer negocios con Scott", aseguró. "Queremos invertir en personas que sobresalen de forma excepcional en alguna capacidad concreta, que hasta cierto punto tienen una ventaja injusta dentro de su industria y poseen una mentalidad despiadada", explicó. Pero mientras Casspi define a Wu como "único en su tipo", otros tuvieron una impresión similar del exalero israelí de 2,06 metros de altura.
"Conocí a mucha gente que era realmente extraordinaria en una sola cosa y que, cuando después intentaba dedicarse a las inversiones, lo tomaba como un trabajo para la jubilación", señaló Shaun Maguire, socio de Sequoia Capital, quien conoció a Casspi en 2023. "Omri es una de las primeras personas que conocí que alcanzó un nivel de clase mundial en una disciplina y después entró al capital de riesgo con la misma seriedad con la que se tomó la primera", agregó.
Esa dedicación quedó en evidencia desde muy temprano. Casspi creció en Yavne, una pequeña ciudad ubicada a unos 32 kilómetros al sur de Tel Aviv, y debutó como profesional en 2005, a los 17 años, con el Maccabi Tel Aviv de la máxima categoría del básquet israelí. Cuatro años más tarde, se convirtió en el primer jugador de Israel en llegar a la NBA.
Casspi, quien promedió 7,9 puntos por partido a lo largo de su carrera en la NBA, pasó por siete equipos durante sus diez años en la liga. Sin embargo, ninguna experiencia influyó tanto en sus planes para después del básquet como la temporada 2017-18 que disputó con los Warriors.
Compañeros como Stephen Curry, Kevin Durant y Andre Iguodala intercambiaban ideas en el vestuario sobre sus carteras de inversión. También hablaban de startups que todavía no cotizaban en bolsa y buscaban atraer capital antes de una eventual salida al mercado. Además, empresarios de Silicon Valley e inversores de capital de riesgo ocupaban con frecuencia las primeras filas junto a la cancha y aprovechaban esos encuentros para relacionarse con los jugadores.
Para Casspi, detectar a los futuros ganadores y apostar por esos emprendedores parecía el segundo mejor trabajo del mundo, apenas detrás de jugar al básquet.
"Hay muchísimas similitudes entre ser deportista y ser emprendedor", señaló Casspi. "Hay desacuerdos y discusiones, y es algo parecido a lo que pasa en un vestuario. Al final del día, todos ponen las manos juntas, salen a la cancha y tienen que ganar como equipo", explicó.
Casspi ganó US$ 18 millones en salarios como jugador de la NBA y cerró su etapa en la liga en 2019 con los Memphis Grizzlies, antes de disputar otros dos años en Israel. Sin embargo, gracias a sus vínculos con dueños de equipos y emprendedores del área de la Bahía de San Francisco, tuvo acceso a mucho más capital. Así reunió el dinero necesario para lanzar en 2022 su primer fondo, Sheva, por un monto de US$ 36 millones.
Su primera inversión fue en Upwind Security, fundada ese mismo año por Amiram Shachar, a quien Casspi conoció años antes en un encuentro informal con emprendedores israelíes tras un partido de los Warriors. En aquel momento, Shachar dirigía Spot, una startup dedicada a la gestión de servicios en la nube que vendió a NetApp en 2020 por US$ 450 millones.
Upwind, una plataforma de seguridad basada en inteligencia artificial que detecta y combate ciberataques en tiempo real, alcanzó una valuación de US$ 65 millones en su ronda seed de 2022 y luego llegó a la categoría de unicornio. En enero, durante su ronda Serie B quedó valuada en US$ 1.500 millones. Ahora, según trascendió, está cerca de cerrar una inversión de US$ 300 millones que elevaría su valuación a US$ 3.800 millones.
Entre las otras startups de más de US$ 1.000 millones que forman parte de la cartera de Swish figuran Eon, dedicada al respaldo de datos en la nube y valuada en US$ 4.000 millones en diciembre, y Applied Compute, fundada apenas el año pasado por exempleados de OpenAI y valuada en US$ 1.300 millones tras una ronda de inversión en abril.
En 2024, Casspi sumó a Ori Streichman como socio y ese mismo año ambos lanzaron su primer fondo bajo el nombre de Swish Ventures. Reunieron US$ 63 millones y destinaron su primera inversión a Cognition, la empresa de Wu. Streichman, de 27 años, llamó la atención de Casspi por sus antecedentes como ajedrecista con ranking mundial en la selección juvenil de Israel y por sus cinco años de servicio en una prestigiosa unidad de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Swish reunió un segundo fondo de US$ 100 millones a fines del año pasado y ahora avanzará con las inversiones de su nuevo vehículo de US$ 250 millones. La firma apunta a participar en rondas seed y Serie A, las primeras etapas de financiación de una startup, en unas 12 compañías, con un desembolso promedio de US$ 20 millones por empresa. Esos montos serán mayores que los que Casspi destinó de sus fondos anteriores, aunque espera mantener el mismo método: identificar y respaldar a fundadores que compartan su espíritu competitivo.
Cerca de la mitad de las empresas de la cartera de Swish tiene su sede en Israel o mantiene operaciones importantes en ese país, y Casspi pronostica que durante la próxima década surgirá en la comunidad de startups de Tel Aviv una compañía valuada en US$ 100.000 millones. Además, viaja a Estados Unidos casi todos los meses y permanece alrededor de una semana en cada visita para reunirse con fundadores e inversores en Nueva York o en Silicon Valley.
Maguire, de Sequoia, destaca la capacidad del fundador de Swish para conectar startups con clientes potenciales. Casspi suele reservar un palco durante los partidos de los Warriors u organizar cenas en las que reúne a emprendedores con los CIOs, los ejecutivos responsables de la estrategia tecnológica de una empresa. Wu también asegura que Casspi es muy efectivo para ayudar a Cognition a contratar talento, ya que siempre está dispuesto a hablar por teléfono con candidatos para convencerlos de aceptar una propuesta laboral, sobre todo si son fanáticos del básquet.
"Tuve la enorme suerte de jugar junto a futuros miembros indiscutidos del Salón de la Fama, y cuando ves de cerca el éxito al máximo nivel, reconocés un patrón y, en esencia, querés encontrar ese mismo patrón en los fundadores", señaló Casspi. "Para nosotros, los fundadores son nuestras estrellas y estamos ahí para apoyarlos. El protagonismo es de ellos, obviamente, y nuestro trabajo consiste en hacer las cortinas y aparecer en los momentos que importan", concluyó.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.