De "dejá que lo hago yo" a aprender a delegar: cómo, cuándo y de qué forma dar el salto

Todos los emprendedores tenemos un amor fuerte por nuestros proyectos. Pero de ahí a pensar que nadie más que nosotros puede llevarlos a cabo, hay un abismo. Un error muy común que se paga muy caro: no hay crecimiento sin equipo. Entonces, ¿cómo hacemos para confiar y compartir responsabilidades?

Lo primero que hay que entender es la finalidad. ¿Por qué vas a dar este paso? Por ejemplo, vas a delegar tareas operativas para ocuparte de otras más estratégicas. O para tener mayor disponibilidad para guiar a tu equipo y así llegar a un resultado más grande. Comprender la razón te va a indicar cómo preparar el proceso. Tener un plan y organizar la transición. 

Incluso, puede que quieras delegar para trabajar menos y tener más momentos libres para vos mismo. Porque invertir tiempo en estudiar, hacer deporte, leer o compartir con la familia te va a llevar un mejor estado personal y, por ende, vas a generar un mejor impacto en tu negocio, porque vos como persona estás mejor.

Sea cual sea la decisión sobre dónde vas a invertir ese tiempo que ganás -si en tu empresa o en vos mismo- el resultado va a ser positivo. Por ello saber delegar es una habilidad que debe adquirir todo líder. Te puede aportar desde una reducción de estrés a un equilibrio de funciones dentro del equipo, la motivación de los colaboradores y su oportunidad para capacitarse y adquirir nuevos conocimientos. 

De todas formas, cuesta dar el gran paso y son muchos los emprendedores que se quedan atascados y no se animan a delegar por miedo a un mal resultado. La causa más común es la imposibilidad de confiar en que otra persona de tu equipo lo pueda hacer igual o mejor que vos. Pensar que podés hacer todo. No tener un hueco en la agenda para formar a los colaboradores. Creer que la rotación de personal hará que nada de esto valga la pena son otros motivos recurrentes.  Está claro: delegar no es algo simple, pero si lo hacemos bien se pueden generar variados beneficios para un emprendedor.

 

El ejercicio de soltar


Precisamente, querer “hacerlo todo” puede provocar que no lleguemos o que empecemos a hacer las cosas mal por estar desbordados. Delegar nos permite sumar talento. Generar valor para tu empresa junto a un equipo. Aumentar la curva de crecimiento para que no seas tu propio techo. 

El desafío nos brinda una lección de humildad. A su vez, al despedirse de la mirada obstinada puede aparecer el miedo a perder el control. O la incapacidad de establecer qué delegar, a quién y cuándo. Sentirse continuamente cansado o nervioso son signos que hay que atender, pueden estar hablando de que en la empresa no todo está yendo bien y que es momento de accionar cambios.

Nadie puede hacerlo todo solo. Delegar mejora la productividad. Cuando se delega de forma adecuada, bajo unos criterios, el rendimiento incrementa.

 

De menor a mayor


Asignar las tareas de manera progresiva es clave. Te recomiendo que arranques con las más simples y a medida que la experiencia y confianza van creciendo, vas  asignando las más complejas. Esto logra minimizar el margen de error. Es importante fomentar un buen clima laboral, en donde tu equipo se sienta cómodo compartiendo inquietudes o sugerencias. Donde haya predisposición para responder preguntas y aclarar dudas. 

Además, para realizar una buena delegación te sugiero que documentes los procesos de trabajo claramente. Así, los nuevos integrantes del equipo pueden entender cómo realizar las tareas asignadas. Armá manuales, guías paso a paso, videos, un programa o jornada de capacitación: todo recurso que pueda facilitar la comprensión y el aprendizaje es válido. 

 

Promueve los espacios de intercambio, la transferencia de conocimiento y experiencia entre los miembros del equipo es vital. Estimulá a los integrantes con mayor trayectoria para que compartan su know how y mejores prácticas con los que ingresan.

 Finalmente, es importante tener en cuenta algunos de estos aspectos que pueden ayudarte a la hora de escoger qué tareas delegar. Identificá cuáles son tus fortalezas: las tareas que realices que son esenciales para el éxito de tu negocio, mantenelas bajo tu responsabilidad. Otorgá un orden de importancia e impacto a las tareas. Las que tengan mayor incidencia, también quedátelas. Así podrás establecer un orden de prioridad, aquellas que requieran de tu atención o decisión directa, conservalas, las menos urgentes, delegalas.

Estudiá la experiencia y capacidad de los diferentes integrantes de tu equipo. Esto va a señalar qué tareas asignar a cada uno. Por último, evalúa los beneficios. Delegar colabora al buen desarrollo del grupo. A través de la capacitación estás fomentando el desarrollo y crecimiento del mismo. Al delegar tareas y brindar capacitación, se les está otorgando responsabilidad y oportunidades para aprender y mejorar habilidades. 

Delegar es dar un voto de confianza, y eso puede aumentar mucho la motivación, satisfacción laboral y compromiso con la empresa. A través de esa construcción de confianza. se genera un mejor un clima de trabajo más colaborativo y empoderador.

Las empresas más exitosas del mundo funcionan porque hay una buena división de responsabilidades.

 

*La columna fue escrita por Roque Ureta Saenz Peña, coach empresarial de emprendedores, empresarios y deportistas. Licenciado en Administración de Empresas. Tras su experiencia como desarrollador de negocios y consultor independiente de marketing, hoy se dedica al Coaching Empresarial, también es mentor del programa Incubate del Gobierno de la Ciudad. Tiene su propio negocio: es socio cofundador de Massey Familia, el restaurante, almacén & bakery que triunfa en Palermo desde 2019.  www.roqueureta.com