Cuando se encienden las luces de un Mundial de Fútbol, el ecosistema publicitario y comercial se transforma en un campo de batalla que rivaliza en intensidad con el propio terreno de juego. Para las empresas, el desafío es enorme: captar la atención y el bolsillo de un consumidor hiperestimulado en un mercado donde los gigantes internacionales despliegan presupuestos abultados. Sin embargo, para Noblex, una marca con casi 90 años de trayectoria en la Argentina que compite con firmeza en el codiciado top tres de ventas de audio y televisión, la clave del éxito no radica en el tamaño de la billetera, sino en la profundidad de su identidad.
En una charla sobre la visión corporativa y estratégica de la compañía, Sebastián García Alemán, Gerente de Marketing de Noblex, desgrana la filosofía que ha llevado a la marca a consolidarse como un referente ineludible de la cultura popular en cada cita mundialista. El secreto, según el ejecutivo, requiere de una maquinaria compleja de observación social y agilidad comercial, pero se resume en una premisa innegociable: Noblex no intenta ser quien no es, Noblex, simplemente, juega de local.
La relevancia frente a la billetera: competir desde la cultura y el ADN
El primer gran dilema de negocios que enfrenta una marca local al llegar un evento de esta magnitud es cómo plantarse frente a competidores multinacionales que dominan la industria a escala global. Para García Alemán, la respuesta exige un cambio de paradigma total en la estrategia de marketing y posicionamiento. "Nosotros sentimos que Noblex juega de local porque entiende cómo los argentinos viven el fútbol", define el ejecutivo y marca la cancha de su modelo de negocios.
Esta declaración de principios es la piedra angular de su comunicación y de sus decisiones comerciales. En el análisis del mercado, la marca comprendió que entrar en una guerra tradicional de inversiones publicitarias y de pauta era una batalla poco inteligente. "Cuando vos competís contra marcas globales es muy difícil hacerlo desde el lado del presupuesto", reflexiona. "Nosotros decidimos competir desde el lado del entendimiento cultural, lo que implica una táctica audaz para el sector corporativo: no competimos hablando más fuerte, sino hablando desde un lugar más relevante".
Para lograr este nivel de relevancia, la marca tomó la decisión consciente de alejarse de los manuales estandarizados que suelen utilizar las corporaciones. Mientras otras firmas intentan adaptar campañas globales de forma forzada al mercado local, Noblex hace exactamente lo opuesto. "Como marca nacional, lo que no queremos es intentar imitar a las marcas globales. Nuestra fortaleza es jugar de local, tenemos esa sensibilidad del entendimiento de las conversaciones que suceden en los argentinos que otras marcas no pueden interpretar", subraya García Alemán.
Así, el "entendimiento cultural" deja de ser un concepto etéreo para transformarse en una ventaja competitiva medible. En lugar de adoptar códigos globales genéricos, la compañía profundiza en los locales y propios. El desafío de negocios es, entonces, mantener una estructura comercial y de marketing lo suficientemente ágil como para capitalizar esas conversaciones orgánicas que suceden en la calle.
El living como estadio: el Mundial no se mira, se vive
La materialización de esta estrategia requiere una observación antropológica del comportamiento del consumidor y de sus tensiones cotidianas. En Argentina, un Mundial está lejos de ser simplemente un evento deportivo o un pico de rating televisivo: es un estado de ánimo colectivo, un período atravesado por una complejidad de rituales inquebrantables, promesas desmedidas, cábalas y una profunda obsesión cultural por no "mufar" a la Selección Nacional.
En este contexto, Noblex hizo un hallazgo estratégico que redefinió por completo su forma de vender tecnología. Si bien comercializan equipos de alta gama, como el modelo Black Series Pro de 100 pulgadas, equipado con resolución 4K, tecnología QLED, un contraste de 5000:1 y una tasa de refresco de 144 Hz ideal para deportes, entendieron que el hardware es solo el vehículo. "Descubrimos que el protagonista no es el televisor, sino todo lo que ocurre del otro lado de la pantalla, o sea, lo que está donde están los abrazos, las promesas, la familia, los amigos", detalla el ejecutivo.
El posicionamiento de la marca es claro: el televisor no se presenta desde lo técnico, sino desde su rol como punto de encuentro emocional. Bajo la premisa central de que "el Mundial no se mira, el Mundial se vive", la compañía logra empatizar con el verdadero ADN del hincha.
Este nivel de conexión les permite integrarse a la cultura popular de una forma orgánica. Un ejemplo claro de esta apropiación cultural es la incorporación en sus piezas de la voz de Mariano Closs, icónica en las transmisiones de fútbol, y el uso de "Quieren rock" de Intoxicados, una banda de origen barrial que representa el "aguante" y las raíces profundas del fútbol nacional. Es una demostración de pertenencia local que ninguna multinacional puede comprar con presupuesto publicitario.
De la observación a la acción: campañas tácticas que quiebran el stock
Toda esta arquitectura filosófica es la que da vida a las acciones tácticas que luego sacuden el mercado y generan picos de facturación. Lejos de pensar primero en promociones de ventas frías, Noblex arranca su proceso comercial desde la escucha activa. "Las grandes campañas nacen de la observación del comportamiento de las personas", sostiene el Gerente de Marketing.
Este enfoque fue el motor dual de sus acciones más recientes. Por un lado, la audaz campaña "TeleVisados". Al detectar la frustración real y palpable de los hinchas que no pudieron viajar por el rechazo de trámites consulares, la marca decidió intervenir. "Nosotros no pensamos en una promoción, lo que pensamos fue transformar esa frustración, que es no poder viajar, en que el living de tu casa se transforme justamente en un estadio", explica sobre la decisión de regalar televisores de 32" a quienes presentaran su visa denegada. El impacto de este marketing en tiempo real fue contundente: filas desde las 5 de la mañana en las oficinas de Noblex, influencers amplificando el mensaje orgánicamente y consumidores sintiéndose realmente escuchados.
Por otro lado, la imponente apuesta comercial de la "Promo 100" no partió de la necesidad corporativa de mover stock de un producto premium, sino de un insight cultural profundamente arraigado en la sociedad: la prudencia del hincha y las cábalas. La promoción, que prometía devolver el doble del valor del televisor de 100 pulgadas si Argentina ganaba el Mundial mediante un cupón en Tienda Newsan, jugó con los códigos exactos de la calle. "La promo 100 nace de un insight, no al revés. Nosotros primero vimos desde una observación este pensamiento de cómo el hincha habla hoy, cómo es a la hora de querer algo, pero con esta forma de manejarse y no mufarlo", relata García Alemán. De esta forma, "Si pasa lo que todos queremos que pase" se convirtió en el eslogan perfecto.
El resultado en el plano de los negocios validó la estrategia. El impacto no fue solo de imagen, sino transaccional: "Quebramos stock, nos fue muy bien. Antes de lanzar la campaña ya teníamos prácticamente todo el sell-in hecho, toda la venta al canal retail", revela el ejecutivo sobre el éxito rotundo del modelo de 100 pulgadas. Para sostener una campaña de esta magnitud, la compañía requirió una sincronización perfecta entre las áreas de marketing, ventas, logística y producción del Grupo Newsan.
El corolario de esta visión es lo que García Alemán define como el Santo Grial del marketing moderno: "La gente termina compartiendo historias, no campañas". Al generar ideas que tocan fibras tan íntimas, logran una viralidad genuina que traspasa las fronteras. El caso de TeleVISAdos, por ejemplo, terminó siendo noticia en medios internacionales del calibre de Reuters, The Washington Post, la BBC y Al Jazeera. "Lograr eso te permite que tu presupuesto se multiplique, porque es el mismo argentino o el mismo ser humano el que se encarga de comunicarla", concluye.
En última instancia, el éxito del negocio para Noblex no se mide únicamente en el volumen de unidades vendidas a corto plazo, sino en métricas más profundas que aseguran la rentabilidad y salud de la empresa a largo plazo. "El principal KPI que usamos es el nivel de meaningful de la marca, es decir, cuánto una marca logra ser útil y, al mismo tiempo, generar afinidad. Es decir, resolver necesidades y construir un vínculo emocional”, asegura el ejecutivo. Y mientras la tecnología sigue su avance implacable y los formatos de consumo mutan, la hoja de ruta corporativa de Noblex parece inalterable: seguir escuchando, mantener la agilidad operativa y, por sobre todas las cosas, aprovechar la invaluable ventaja competitiva de seguir jugando de local.