Los planes de este argentino para convertir a Flapper en la compañía líder en movilidad aérea de la región
Luego de muchos años en la industria financiera, Julio Manco encontró en el mundo de la aviación una pasión en la que quiso quedarse. Hoy, como Director Ejecutivo y Country Manager of South Cone de Flapper, trabaja para que la empresa sea referente en vuelos corporativos.

Julio es abogado y empezó a trabajar en la industria financiera en 2005 en el Grupo HSBC como pasante del área de legales llegando a ser, luego de 12 años, abogado Senior en la Secretaría de Directorio del Banco. Pero la vida tendría para él otras oportunidades. Y otros desafíos.  

En 2016 fue convocado para ocupar el rol de Director de la Mesa de Entrada, Despacho y Archivo teniendo a cargo el plan de digitalización del archivo general de la Secretaría General de la Presidencia y la implementación del sistema de Gestión Documental Electrónica en todo lo que era en todo lo que era Presidencia de la Nación. Y en abril de 2017, cuando se abrió la vacante en el área de la Dirección General de Logística en Presidencia, tomó a cargo la flota aérea presidencial. Ese iba a ser un momento bisagra en su vida. 

"La dirección general de logística se encarga del mantenimiento, operación y planificación de la flota aérea presidencial y toda la movilidad del presidente y ministros de gabinete", explica a Forbes quien estuvo en el cargo desde entonces hasta el 31 de diciembre de 2019 cuando venció su nombramiento, e hizo el traspaso de una presidencia a la otra. 

 

Su carrera dentro del banco le permitió capacitarse en áreas distintas que lo formaron estratégicamente en lo que es el pensamiento transversal del manejo de una corporación. Ese trayecto le dio las herramientas para abordar luego los retos de liderar la flota donde tenía a cargo 3 direcciones simples con una dotación de 160 personas (entre personal civil y militar). 

"Fue desafiante, estresante, pero toda la formación que traía de una multinacional como HSBC, en lo que hace a procesos, procedimientos, estandarizaciones, formas de trabajo, manuales, me ayudó a poder ordenar la gestión y atender a la eficiencia", asegura Manco. "Muchas veces es difícil dentro de las estructuras del Estado ser eficientes 100%, por la inercia propia que trae la burocracia y los procedimientos, pero logramos tener una gestión limpia y ordenada". 

"Fue un trabajo difícil, de mucha carga horaria, pero satisfactorio", expresa. "Fue eso lo que terminó derivando en algo que se convirtió en una pasión, me abrió un mundo nuevo y donde busqué quedarme: la aviación".

Luego de un tiempo como asesor aeronáutico en pandemia, y tras un primer contacto vía Linkedin con el CEO, Julio llegó a Flapper. Probablemente ese atractivo que encontró en la aviación, su perfil analítico y resolutivo, y su marcada formación en pensamiento estratégico, fue lo que vio el líder global de la compañía para contratarlo en febrero de 2022. Hoy es Director Ejecutivo de la empresa a nivel global y tiene a cargo los mercados de Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia y Chile.

Movilidad aérea: la actualidad del negocio 

Comparado con 2019, el mercado de aviación privada ha crecido casi un 60%

"La pandemia generó un fenómeno dentro de la gente de poder adquisitivo porque les hizo conocer un producto del que ya no están dispuestos a bajarse", plantea el vocero. "Mucha gente de dinero ha conocido este servicio, le ha gustado y no está dispuesto a volver a exponerse a las colas, demoras, cancelaciones, paros gremiales". 

Si bien el share de mercado de Flapper hoy es pequeño, desde la firma creen que eso se va a revertir. "Apuntamos a tener una tasa de mercado del 10% en los próximos años", dice Manco. "A llegar a ser el referente de navegación ejecutiva a nivel Latinoamérica, y si puede ser a nivel global, mejor".

Flapper hoy se encuentra en una etapa de startup. "Si bien fue fundada en 2016, estamos en etapa de desarrollo. Hemos levantado dos rondas de inversión, la última en octubre del año pasado por 5.8 millones de dólares. Abrimos las oficinas de Europa y Emiratos Árabes el año pasado, y la proyección para este año es abrir oficinas en Asia, probablemente China". 

En Brasil, país donde ya tiene varios años, cuenta con una importante cartera de clientes y una cartera de usuarios de la aplicación muy relevante. "Tenemos casi 450 mil usuarios a nivel mundial de los cuales 350 son en Brasil. De esto, la conversión es que tenemos casi 30 mil clientes de los cuales casi 25 mil son en Brasil. En los últimos 2 años tuvimos resultados por encima de las proyecciones, lo que llevó a que tengamos una ronda de inversión exitosa el año pasado", comparte. 

En cuanto a los mercados que él administra, "estamos en un momento de posicionamiento de la marca, hacernos conocidos, que la gente confíe en nosotros y que vea que podemos dar un servicio de calidad distintivo", plantea. "¿Que nos hace distintos? Si bien no somos un operador, porque no tenemos flota propia, somos un market place de aviación ejecutiva y tenemos una app, ese es nuestro diferencial, lo que nos hace accesibles a todos porque cualquiera que tenga un smartphone puede bajarla y soñar con volar en ejecutivo, y en el medio de ese sueño darse cuenta de que hay distintos tipos de segmento de producto y que no es tanto un sueño".

Flapper cuenta con un inventario propio y un relevamiento hecho alrededor del mundo de 5 mil aviones, de los cuales mil están en América Latina. "Podemos garantizar servicio, cumplimos en tiempo y forma. Queremos que nuestros clientes se sientan especiales y únicos. Buscamos la excelencia permanentemente. Además, al ser una tecnológica, tenemos un poco la mirada puesta en las nuevas tecnologías y canales de difusión que hoy son atractivos". 

 

Si bien la aviación ejecutiva está pensada como un segmento para una parte específica de la población, nosotros venimos a demostrar que podemos hacerla accesible a casi todo el mundo o, por lo menos, a todo el mundo que tenga acceso a volar en avión", destaca Manco. 

¿Cuáles son los servicios que ofrece Flapper? 

La compañía divide hoy su negocio en tres unidades: aviones, helicópteros y compra-venta de aeronaves. 

Dentro de lo que es servicios en avión ofrece cuatro productos: taxi aéreo convencional; el empty leg (la comercialización de vuelos que vuelven vacíos a un 40 a 60% menos del valor del tramo original); el vuelo compartido por asientos; y Flapper Pool, un taxi aéreo con la posibilidad de que el propio cliente comercialice los asientos libres a través de la app. En el caso de los helicópteros tiene dos tipos: el traslado punto a punto o helitours. Finalmente, la unidad compra-venta de aeronaves que lleva 5 meses y está centralizada en Brasil. 

En Argentina, hoy la empresa es muy fuerte en lo que es vuelos compartidos por asiento. "Nos hemos convertido en los referentes para nuestros pares y dentro del mercado", asegura el ejecutivo. "Ya tenemos una cartera de clientes en lo relativo a los taxis aéreos y hemos hecho algunos traslados en helicóptero también. Cubrimos todo, no somos un operador o un vendedor o un broker, hacemos todo, nos capacitamos en todo y tenemos un equipo que puede atender todas las necesidades".

 

Este año la firma planea invertir en la región 1.5 millones de dólares en el desarrollo de distintos productos. El objetivo es desarrollar nuevas rutas de vuelo compartido y alianzas estratégicas con distintos sectores de la industria de los productos de lujo, de turismo, de hotelería, de experiencias y de automóviles. 

Finalmente, y volviendo a lo personal, a Manco le cuesta visualizarse de aquí a 5 o 10 años. Pero sí sabe que quiere seguir creciendo dentro de su profesión, adoptar herramientas, liderando equipos, establecerse como referente dentro de lo que haga. "Las miras están puestas en el crecimiento personal, de quienes trabajan conmigo y de los equipos que me toque liderar porque me gusta que la gente crezca conmigo. Ojalá siga creciendo dentro del mundo corporativo, para eso me preparé y me sigo preparando", dice. "Después ver a mis hijos sanos, poder darles las oportunidades que mis padres me dieron a mí. Y, algún momento, poder parar la pelota. La adrenalina me divierte, me atrae, no me escapo ni me genera estrés, pero hay que bajar el ritmo a veces".