La evolución de los entornos urbanos en Argentina ha dejado de ser una promesa de ciencia ficción para convertirse en una necesidad imperante de gestión. En la reciente Smart City Expo Santiago del Estero, celebrada los días 20 y 21 de mayo, Personal Tech desplegó una ambiciosa propuesta de valor que busca trascender la mera provisión de servicios.
Bajo el liderazgo de Nicolás Malvasio, Gerente de IoT de la firma, la compañía se presentó como un socio estratégico capaz de acompañar procesos de modernización desde un enfoque "end-to-end", integrando desde el hardware básico hasta el análisis avanzado de datos.
Un concepto más allá de la tecnología
Para Personal Tech, una ciudad inteligente no es simplemente aquella que cuenta con más dispositivos conectados. Según explica Malvasio, el concepto implica un cambio de paradigma en la toma de decisiones: “Smart City o una ciudad inteligente implica incorporar tecnología, infraestructura y un plan que permita a los funcionarios tomar decisiones más inteligentes basadas en datos con el fin de mejorar, optimizar la gestión, pasar una gestión tradicional a una gestión digital”.
Este enfoque tiene como meta la mejora en la calidad de vida y la experiencia ciudadana, optimizando el tránsito, anticipando desastres naturales como inundaciones y eficientizando los recursos públicos. En este sentido, la participación de la empresa en la expo de Santiago del Estero no fue azarosa: buscó consolidar su rol como actor relevante dentro del ecosistema de ciudades inteligentes, interactuando con decisores clave de los ámbitos público y privado.
La potencia del enfoque "End-to-End"
Una de las mayores ventajas competitivas que Personal Tech destacó durante el evento es su capacidad de ejecución federal. Al poseer infraestructura propia, que incluye centros de datos distribuidos por todo el país, conectividad y capas de ciberseguridad, la empresa puede ofrecer soluciones integrales que otros competidores deben fragmentar.
“Cuando decimos end-to-end quiere decir de principio a fin. Tenemos una cadena de infraestructura y tecnología para poder llegar a dar estas soluciones”, enfatiza Malvasio. “Esta capacidad es relevante, especialmente cuando se manejan datos sensibles de los ciudadanos o se gestionan infraestructuras críticas, como sistemas de luminarias, que pueden ser vulnerables a ciberataques si no se diseñan con seguridad desde el momento cero”.
Seguridad, movilidad y prevención: casos de uso reales
Durante la exposición, la compañía puso especial énfasis en soluciones de seguridad urbana, un eje transversal para cualquier municipio o provincia. El sistema propuesto no se limita a cámaras, sino a un ecosistema de respuesta: geoposicionamiento de llamadas al 911, videovigilancia con analítica, despacho inteligente de móviles policiales y sistemas de comunicación coordinados para resolver incidentes con la mayor celeridad posible.
Otro pilar presentado fue el manejo del flujo de personas a través de mapas de calor. Esta tecnología, ya implementada en el sector turístico, permite a los funcionarios entender de dónde vienen los visitantes, cuánto tiempo permanecen y cuál es la ocupación real. “Eso permite tomar decisiones más inteligentes, alocar recursos o prever ciertas situaciones”, señala el ejecutivo. Asimismo, en el ámbito de la prevención, el uso de estaciones meteorológicas y sensores IoT para medir las cotas de los ríos se presenta como una herramienta vital para ciudades cercanas a cauces de agua.
Analítica urbana y experiencia ciudadana
Soluciones orientadas a mejorar la planificación urbana y la relación con el ciudadano a partir del uso de datos y plataformas de interacción.
Por un lado, la analítica de movilidad permite comprender cómo se desplazan las personas dentro de la ciudad, identificando patrones de circulación, zonas de mayor actividad y tiempos de permanencia. Esta información facilita la planificación de eventos, la gestión del turismo y la toma de decisiones más alineadas con el uso real del territorio.
Por otro lado, las plataformas de atención omnicanal permiten centralizar y gestionar cada punto de contacto con el ciudadano, integrando canales como web, redes sociales, voz y mensajería en una única vista. Esto mejora el seguimiento de casos y permite ofrecer una atención más ágil, consistente y con mayor trazabilidad.
El desafío de la integración y el cambio cultural
A pesar de los avances técnicos, el mercado argentino enfrenta barreras significativas. Para Malvasio, el gran reto en América Latina no es la falta de tecnología, sino la fragmentación de la misma. El experto sostiene que “el valor en Smart City está en no tener plataformas digitales separadas, sino que hablen entre ellas, y nos permitan cruzar información y tomar decisiones inteligentes”.
Más allá de lo técnico, existe una barrera cultural y de gestión. La adopción de estas tecnologías exige que los municipios se capaciten y cambien su forma de pensar la administración pública. Para mitigar este impacto, Personal Tech propone una mirada consultiva, acompañando a los gobiernos en el desarrollo de planes a mediano y largo plazo, e iniciando con pruebas de concepto o proyectos pequeños que demuestren resultados tangibles antes de escalar a soluciones de gran envergadura.
En el mundo de los negocios, la sostenibilidad de estos proyectos depende de su rentabilidad y eficiencia. Malvasio es claro al respecto: los proyectos de Smart City deben tener un impacto económico real, como la reducción de costos en la gestión de luminarias o la optimización de los tiempos de transporte.
En este sentido, es fundamental establecer indicadores concretos desde el inicio, ya sea para bajar los tiempos de resolución de trámites administrativos de diez a dos días, o para mejorar el flujo de vehículos en zonas críticas. “Si implementamos tecnología sin saber bien para qué, no sabremos cuál es el retorno de la inversión, qué estamos midiendo”, advierte.
El futuro: la IA como sistema nervioso urbano
Hacia adelante, la visión de Personal Tech se apalanca en la Inteligencia Artificial en tanto permitirá procesar históricos de datos para pasar de una gestión reactiva a una predictiva. Malvasio describe el futuro como un "sistema nervioso" que monitorea la ciudad constantemente con sensores, tomando decisiones autónomas para redireccionar el tránsito o activar protocolos de seguridad antes de que ocurra una anomalía.
El objetivo final de la compañía es liderar este proceso, poniendo a las personas en el centro de la escena. Al combinar su alcance nacional con alianzas estratégicas y una sólida base tecnológica, la compañía busca asegurar que la modernización urbana en Argentina se traduzca en ciudades más organizadas, sostenibles y, fundamentalmente, con una mejor calidad de vida para su población.