Belén Fernández Subeditora
La Bahía de Maldonado busca convertirse en uno de los nuevos polos de desarrollo inmobiliario premium de Uruguay. Con cada vez menos tierra virgen frente al mar y la llegada de proyectos de alta gama, la zona comienza a ganar protagonismo en el mapa de las inversiones inmobiliarias de Uruguay.
En ese contexto, el empresario griego Athanasios Laskaridis, con negocios en los sectores naviero, hotelero e inmobiliario y propietario de algunos de los hoteles más emblemáticos de Atenas, pone un pie en el mercado inmobiliario uruguayo junto con Guillermo Jacob, accionista de CHR Group, un conglomerado uruguayo de compañías vinculadas a la actividad portuaria. Ambos son socios desde hace más de 50 años y ahora abren un nuevo capítulo de esa sociedad con Astra, un exclusivo barrio privado sobre Playa Mansa.
El proyecto se levanta sobre un terreno de 16 hectáreas, en la parada 45 de Playa Mansa. Laskaridis adquirió las tierras en 2011, originalmente con otro destino, pero recién el año pasado decidieron avanzar con su transformación. El barrio marítimo estará compuesto por 72 lotes de más de 1000 m², en un predio directamente sobre el mar y con acceso peatonal a la playa.
Astra todavía no tuvo su lanzamiento oficial, pero ya concretó tres operaciones de venta y tiene otras cinco reservas en curso. Todas las operaciones realizadas hasta ahora corresponden a compradores extranjeros. En cuanto al universo de consultas y potenciales compradores activos, el interés se concentra principalmente entre argentinos y uruguayos, aunque el proyecto espera sumar demanda de Paraguay, Brasil y Europa durante la próxima temporada. El objetivo para 2026-2027 es comercializar el 40% de los 72 lotes.
Qué ven los argentinos en Punta Ballena
El atractivo para el inversor argentino no pasa solamente por comprar una propiedad en Punta del Este. Desde el proyecto identifican una búsqueda más vinculada con la seguridad jurídica, la estabilidad y la preservación de valor.
"El comprador argentino encuentra seguridad en la tradicional seriedad con la que Uruguay ha manejado su macroeconomía y, por supuesto, aprovecha la cercanía física y cultural entre ambos países", afirma Jacob en diálogo exclusivo con Forbes.
En ese sentido, Uruguay aparece como un mercado inmobiliario dolarizado, sin restricciones para los compradores extranjeros y con igualdad de trato entre locales y no residentes. Para quien llega desde Argentina, la combinación de cercanía, seguridad jurídica y posibilidad de dolarizar una inversión inmobiliaria resulta especialmente relevante.
"En la práctica, es el factor decisivo. Para un inversor que compara Uruguay con el resto de la región, la estabilidad institucional -reflejada en su democracia plena, la independencia judicial y la continuidad de las reglas fiscales y cambiarias- funciona como una garantía para la conservación del valor, y no solamente como un atributo asociado a la calidad de vida", sostiene Jacob.
Y agrega: "Esta estabilidad permite considerar la propiedad inmobiliaria uruguaya como un componente conservador dentro de un portafolio diversificado, y no únicamente como una decisión vinculada con el estilo de vida".
La transformación de un nuevo polo inmobiliario
El proyecto apunta a aprovechar el proceso de transformación que atraviesa la zona. La bahía de Maldonado viene incorporando nuevos desarrollos de alta gama mientras queda cada vez menos tierra virgen con acceso directo al mar.
"La bahía de Maldonado se ha consolidado como uno de los polos de mayor transformación inmobiliaria del área de Punta del Este", explica Jacob.
La zona combina una fuerte identidad natural y cultural. "Se trata de una zona con una fuerte identidad natural y cultural, caracterizada por sus antiguas arboledas, la cercanía de Casapueblo y el avistamiento de ballenas durante la primavera. Al mismo tiempo, la disponibilidad de tierra virgen con acceso directo al mar es cada vez más limitada", describe.
La tesis de los desarrolladores se apoya justamente en esa escasez. "La combinación de una oferta escasa, una identidad consolidada y una demanda sostenida -procedente tanto de Uruguay y Argentina como, de manera creciente, de Brasil, Paraguay, Europa y otros mercados- permite proyectar una valoración continua durante los próximos años", dice Jacob.
Cuánto puede valorizarse la tierra
El ticket de entrada a Astra es de US$500.000, mientras que el valor promedio de los lotes ronda US$1 millón. Cada terreno tiene una superficie de entre 1.000 y 1.700 m².
Según las estimaciones de los desarrolladores del proyecto, durante 2026 las ubicacionespremium de la costa de Maldonado vienen registrando fuertes incrementos. "En términos de valorización del activo, durante 2026 las ubicaciones premium de la costa de Maldonado vienen registrando incrementos anuales de entre el 5% y el 10%. En los segmentos de lujo y, especialmente, en los terrenos ubicados en primera línea de playa, la valorización puede incluso superar ese rango", señala Jacob.
La apuesta, sin embargo, no apunta a un comprador que busque entrar y salir rápidamente. "Por el nivel de valor de estos lotes, no prevemos un perfil de compra puramente especulativo, sino interesados que adquieran la tierra con la intención de construir en el corto plazo", explica. "En esos casos, el incremento de valor resultante del desarrollo de una propiedad terminada puede ser considerablemente mayor".
Una inversión de más de US$5 millones
Una de las particularidades de Astra es que buena parte de su infraestructura ya está ejecutada incluso antes del lanzamiento oficial. Los caminos internos y las obras de agua, electricidad y saneamiento están terminados en un 95% y se prevé su finalización para el mes de Octubre, mientras que el acceso al barrio y el Club House estarán listos hacia diciembre.
A diferencia de otros desarrollos que avanzan en función del ritmo de ventas, en Astra la infraestructura fue financiada íntegramente por el grupo desarrollador.
Hasta ahora, la inversión supera los US$4 millones, sin contar el valor de la tierra, y el desembolso total previsto para completar la infraestructura del barrio superará los US$5 millones.
La eventual construcción de las viviendas todavía está en evaluación, debido al interés manifestado por numerosos compradores.
Cómo será Astra
El barrio tendrá 72 lotes y una propuesta de baja densidad, con acceso peatonal directo a la playa. El diferencial, según sus desarrolladores, no estará puesto en una acumulación de amenities, sino en la singularidad del entorno.
"Astra no busca diferenciarse por la cantidad de amenities, sino por la singularidad del lugar: difícilmente haya un mejor amenity que el acceso directo a la playa y al mar", resume Jacob.
"Todos los lotes cuentan con acceso peatonal seguro a la playa, lo que permite llegar hasta la arena caminando, incluso con niños, sin atravesar calles ni utilizar automóviles", explica Jacob. Según señala, esta es una condición muy poco frecuente en Punta del Este y constituye "uno de los principales diferenciales del proyecto".
A ello se suma que la playa no se encuentra tan expuesta al océano abierto como otros sectores de la costa, donde el oleaje y las corrientes pueden dificultar el baño, especialmente bajo determinadas condiciones de viento.
La propuesta también incorpora un plan de restauración ambiental de la franja costera y preserva una antigua arboleda de pinos marítimos y un sistema dunar prácticamente intacto.
Otro factor especialmente valorado es la cercanía con los principales centros de salud de Punta del Este, a los que se puede acceder en pocos minutos. Esta proximidad resulta relevante tanto para familias jóvenes con niños pequeños como para personas mayores, que encuentran en Astra la posibilidad de contar con atención médica cercana ante cualquier necesidad.
"A los compradores también les atrae la posibilidad de formar parte de un proyecto concebido bajo los más altos estándares europeos de calidad, tanto en sus servicios e instalaciones como en la calidad de las construcciones", finaliza Jacob.