Operar menos, pagar menos comisiones y evitar decisiones impulsivas ayuda a explicar la ventaja. Pero la diferencia también está marcada por ingresos más bajos, deudas y tareas de cuidado que limitan el acceso al ahorro.
Tanto los consumidores como los trabajadores se benefician cuando una fusión vuelve más competitiva a una empresa. Es probable que esta unión amplíe el empleo, aumente los salarios y mejore la industria.