El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) concretó una nueva emisión de deuda en los mercados internacionales, por un total equivalente a US$ 1.697 millones. La operación combinó dos instrumentos: la reapertura del Bono Global en pesos nominales con vencimiento en 2035, por US$ 1.298 millones, y la reapertura del Bono Global en dólares con vencimiento en 2037, por US$ 399 millones.
Según informó la Unidad de Gestión de Deuda, la tasa de rendimiento del tramo en pesos se ubicó en 7,75% anual —por debajo del 8% obtenido en la emisión original de octubre de 2025—, mientras que el tramo en dólares rindió 5,356%, con una prima de riesgo de 75 puntos básicos (0,75%) sobre el bono del Tesoro estadounidense a un plazo comparable.
La demanda total, que incluyó tanto órdenes en efectivo como en canje de títulos de menor plazo, llegó a un máximo de US$ 3.353 millones, de los cuales el 49% correspondió a inversores residentes.
Los bancos colocadores de la operación fueron Citigroup Global Markets, Goldman Sachs y Itaú BBA USA Securities. Entre los objetivos declarados por el equipo económico figuran avanzar en el programa de fondeo del año en curso, continuar con la desdolarización de la deuda, extender los plazos promedio recomprando instrumentos de corto plazo y seguir diversificando la base de inversores.
Del total emitido en pesos, US$ 900 millones correspondieron a órdenes en efectivo y los US$ 398 millones restantes se destinaron al canje por bonos globales en pesos y en UI de menor madurez, con vencimiento en 2028. En el tramo en dólares, US$ 350 millones fueron por efectivo y US$ 49 millones se usaron para recomprar bonos globales en dólares con vencimiento en 2027.
Por tercera vez en una emisión global de este tipo, el MEF habilitó además la posibilidad de que inversores residentes y no residentes integraran Letras de Regulación Monetaria del Banco Central y Notas del Tesoro como forma de pago para adquirir el bono en pesos, un mecanismo en el que las áreas técnicas del BCU trabajaron en coordinación estrecha con el equipo económico.
Las necesidades de financiamiento del Gobierno Central para 2026 se proyectan en unos US$ 6.889 millones. En los primeros seis meses del año, Uruguay había emitido el equivalente a US$ 1.943 millones, pero exclusivamente en el mercado doméstico. Esta fue la primera salida a los mercados internacionales desde octubre pasado, cuando el país colocó US$ 1.750 millones.
Manejo de pasivos con buen timing
Carlos Saccone, del departamento de Inversiones de BTG Pactual, describió de qué se trató la operación en términos generales: una gestión de pasivos que apunta a despejar vencimientos cortos, tanto a nivel local como global, canjeándolos por dos bonos ya consolidados en el mercado, el 2035 en pesos y el 2037 en dólares.
Según su lectura, el gobierno además aprovechó una ventana favorable. “Se aprovechó el momento para cerrar rápidamente esta operación”, señaló en diálogo con Forbes Uruguay, en referencia a la corrección que tuvieron las tasas en dólares en los días previos a la emisión.
A su criterio, la emisión le da al país oxígeno de corto plazo “sin incurrir en costos excesivos”, en línea con uno de los objetivos que el propio MEF fijó para la operación: extender la madurez promedio de la deuda para mitigar el riesgo de refinanciamiento.
Un resultado destacable
Diego Rodríguez, socio director de Bengochea Inversiones, fue más allá del diagnóstico general y entró en el detalle de los números. Remarcó que Uruguay sigue saliendo a los mercados con buena recepción entre los inversores institucionales del exterior, algo que atribuye a la percepción consolidada que tiene el país en la comunidad financiera internacional.
Sobre el bono en pesos, precisó que la reapertura del 2035 —que paga un cupón de 8% nominal— se colocó a un precio de 101,58, lo que equivale a una tasa interna de retorno de 7,75%.
Para Rodríguez, ese nivel todavía deja espacio para mejorar si se lo compara con otros créditos de calificación similar: mencionó el caso de Perú, cuyo bono 2035 en moneda local rinde en torno al 6%. “Hay que seguir trabajando en los niveles de inflación y en estabilizar los precios”, planteó, aunque aclaró que en los riesgos comparables —Perú, Chile— los rendimientos están más cerca de ese 6%, por lo que considera que hay margen para seguir comprimiendo el 7,75% actual.
A juicio de Rodríguez, ese resultado en pesos también se explica por factores locales: la reducción sostenida de la inflación, el anclaje de las expectativas y la compresión de las tasas reales en UI vienen jugando a favor de mejores condiciones de financiamiento en moneda local, algo que el propio MEF señaló al comparar el 7,75% actual con el 8% obtenido en la colocación original de octubre.
El tramo en dólares le mereció una valoración más elogiosa. El bono 2037, que paga un cupón de 5,442%, se colocó con un rendimiento de 5,35%, lo que a su juicio representa un excelente resultado para las arcas del Estado: permite financiarse a un plazo de entre 11 y 12 años con un spread de apenas 75 puntos básicos sobre el Tesoro americano.
Rodríguez comparó ese nivel con otras economías de grado inversor: Perú rinde 5,45% en dólares y hasta un bono de Arabia Saudita se ubica en 5,36%, “economías absolutamente incomparables” con Uruguay en tamaño y perfil, apuntó. En ese contexto, calificó la operación como “bastante destacable” y subrayó la buena recepción que tuvo entre los inversores.
La “confianza” como activo
Salvador Ferrer, CEO de Nobilis, puso el foco en un plano más estructural. Para él, la emisión de este martes vuelve a confirmar que Uruguay mantiene un activo fundamental que es la “confianza” de los mercados internacionales, un resultado que atribuye en buena medida al trabajo que la Unidad de Gestión de Deuda viene desarrollando de forma consistente a lo largo de distintos gobiernos, hoy al mando de Herman Kamil.
El CEO de Nobilis fue más allá y vinculó el resultado con el clima político reciente. A su entender, la reapertura del debate sobre cambios estructurales en el régimen de las AFAP generó, en los últimos meses, una incertidumbre que considera innecesaria y que calificó como un cierto “daño autoinfligido” para un país cuya principal fortaleza pasa justamente por la estabilidad y la previsibilidad. Por eso valoró que haya primado, finalmente, una mirada de responsabilidad y que esa discusión haya quedado atrás.
Ferrer cerró su análisis con una advertencia de fondo: en un escenario internacional que sigue siendo desafiante, cuidar la confianza no es un detalle menor sino uno de los principales activos con los que cuenta Uruguay.
El país, sostuvo, necesita seguir atrayendo inversión, fortalecer el ahorro de largo plazo y desarrollar su mercado de capitales, objetivos para los cuales la credibilidad, la estabilidad y la previsibilidad continúan siendo condiciones indispensables. El éxito de esta emisión “vuelve a poner ese activo en valor”, cerró.