Lionel Messi: "Yo tuve un sueño"
La gran peregrinación de hoy no se trata de ver un partido de fútbol. Descubra el motivo profundo que paralizará Argentina y buena parte del mundo.

No se trata de un partido de fútbol. Cuando salieron a la venta las entradas más de 1.4 millones de personas esperaron ansiosas para comprar su Ticket. Los afortunados que las recibieron leyeron la denominación “Argentina - Panamá”. Pero claro, lo que dice ese ticket no es lo que dice: todos saben que el partido no tiene ningún interés futbolístico.

Muchos años antes, el junco que se dobla para gambetear hasta a la imaginación, pero siempre sigue en pie, resistió. Lo hizo cuando siendo un niño sabía que se iba a quedar solo. Su familia ya debía volver a la Argentina. Era sólo él contra todos. Contra los más altos, los que sí eran españoles o europeos. Lo hizo contra los trolls de las redes sociales. Y contra las finales perdidas que lo hicieron renunciar a la selección porque hasta Cristo tuvo su momento de debilidad. El junco se dobló pero resistió y volvió lo ganó todo y dejó algo que va mucho mas allá de la gloria. Messi ya era Messi antes del mundial.
 

Messi en busca de la tercer estrella

El fanatismo de los resultados podía bajarlo de la gloria pero la ciencia contradice cualquier opinión que no ponga a Messi entre lo más alto del fútbol Mundial. Un análisis muy profundo de Big Data de 2014 en “Lionel Messi is Impossible” muestra en forma contundente que no hay nada que ni se le parezca en los registros históricos del deporte.

Nadie va a ver el partido porque todos van a ver un sueño. “I have a dream”, la famosa frase de Martin Luther King en la plaza de Washington se inmortalizó porque la gente fue por el sueño. Sabían que un cambio muy profundo para sus vidas estaba a la vuelta de la esquina donde el racismo podía cambiar de forma rotunda.  El secreto del sueño es que protege a la palabra mágica que destraba y le da sentido a tu vida.

A veces en las empresas se habla de lograr motivación. Claramente las personas motivadas pueden tener un mejor desempeño tanto dentro de la organización como de sus propias vidas. Pero encender la motivación no es nada sencillo sobre todo si es algo exterior al individuo.
 

La espera por Lionel Messi

Si deconstruimos la motivación nos encontramos con el propósito. Una vez que hay propósito, sea por ejemplo, tener un planeta sustentable o mejorar la calidad de vida, la motivación se genera mucho más fácil. Pero ¿dónde nacen los propósitos? Y ahí es cuando volvemos al niño ese que jugaba a la pelota. La llama fundamental que enciende lo más profundo de la vida es la ilusión.

El monumental será testigo de una peregrinación para tocar la ilusión. Lo imposible que destrozó todo tipo de récords estará ahí. Y el monumental no alcanzará. Las TVs, Tik Tok, y demás redes tampoco. La plaza de Washington y el fantasma de Martin Luther King volverán por el espacio tiempo porque los ojos vidriosos hablarán más que las palabras. La Argentina reclama su ilusión. Y ahí estará Messi para decirte que nadie te quite tu derecho a soñar.

“Muchachos… ahora nos volvimos a ilusionar”  Tu tercera copa ahí te está esperando. Y no importa la inflación y las grietas. Resistirás para seguir soñando.