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Laura Catena, la médica y enóloga que vive y trabaja en dos hemisferios distintos

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17 Febrero de 2020 17.54

Laura Catena es una polímata moderna, una mujer enérgica e inteligente, miembro de la cuarta generación de enólogos en la renombrada Bodega Catena Zapata en Mendoza, Argentina, pero también médica en San Francisco. Catena estudió en Harvard y Stanford. También es escritora y tiene tres hijos.

En una entrevista reciente, Catena explicó cómo su experiencia como médica la ayudó a mejorar las operaciones de la ya icónica bodega de su familia.

“Hay muchas cuestiones respecto al viñedo y los microbios en suelos que estamos estudiando y son esenciales para la salud de las plantas. Sé cómo funcionan los virus y las bacterias, creo que mis dos profesiones se yuxtaponen mucho. Además, los médicos siempre trabajamos en equipo. Eso me ayudó a llevar una cultura de trabajo en equipo a Argentina, donde, cuando comencé, todo era verticalista. El dueño de la bodega hablaba solo con tres directivos. Saludaban a otras personas, pero no tenían ni idea de que hacían los demás. Un hospital no funciona así. Se habla con la enfermera, con la recepcionista, con el operador del electrocardiogramá esa cultura de la medicina funciona muy bien en cualquier tipo de organización”.

 

 

 

“Vivo entre San Francisco y Argentina, yendo y viniendo. Mis hijos van a la escuela. Cuando eran chicos, estudiaban en las dos ciudades, medio año en cada una. Era medio loco, pero me parece que fue bueno para ellos. No se trata solo del idioma, sino de otra cultura. Nuestros hijos se curtieron en Argentina”.

 

“Creo que el futuro de la Argentina se está vislumbrando en los vinos de colección exclusivos. Por eso quiero mostrar mi región. El Malbec es una variedad antigua, presente desde la época del Imperio Romano. Cuando se la clasificó, en 1855, se la plantaba mucho en el Médoc”.

 

Catena estudió rigurosamente antiguos textos franceses para conocer mejor la historia del Malbec en Burdeos.

 

“Tenemos una variedad increíble que sobrevivió 2.000 años y puede producir vinos hermosos, aromáticos, concentrados y suaves. Y creo que el mundo todavía no vio el mejor nivel que puede alcanzar el Malbec. También está la mezcla Malbec Cabernet, que en Burdeos se perdió pero ahora existe en Argentina. Y hay que mencionar el carácter regional del Malbec, su sabor en cada parte del valle; los de Salta y la Patagonia la gente todavía no los conoce. Creo que todos los productores argentinos tenemos que trabajar muchísimo para mostrar la verdadera sutileza ?le goût du terroir?, el sabor del lugar de origen del Malbec. También me parece que hay un Chardonnay muy lindo, que hay mezclas; la Argentina tiene mucho para comunicarle al resto del mundo”.

 

 

 

El Malbec de Catena Zapata es una verdadera sorpresa: no es agresivo ni tánico, sino más bien parecido a un Pinot Noir de Borgoña, apagado y elegante. Laura explicó los motivos.

 

“Me parece que el Malbec tiene una suavidad comparable a la del Pinot Noir. Por eso en los antiguos textos franceses se afirma que siempre hace falta mezclar el Cabernet Sauvignon con Malbec”.

 

“Ahora que llevo años al frente de una bodega familiar, veo el impacto que vamos a tener en los que trabajan en los viñedos, el impacto que nosotros ?Catená tenemos en el resto del vino argentino. Mi papá fue pionero en la producción de vino argentino de alta calidad. Estoy segura de que el impacto de una empresa responsable ?trabajamos mucho la sustentabilidad: no usamos pesticidas, preservamos tradiciones del campo, todo ese trabajó importa más que los pocos pacientes a los que veo como doctora. La medicina como profesión provee una gratificación instantánea; una empresa, o un viñedo, es gratificación a largo plazo. Pronto me jubilaré de la medicina, pero voy a seguir como voluntaria, porque lo que está pasando hoy en Argentina es demasiado apasionante”.

 

“Lo genial de Argentina es que uno nunca está cómodo. Dicen que para los negocios eso es bueno, ¿nó Nunca hay que pensar: ?La pegué?. El argentino nunca la termina de pegar. Porque hoy puede tener plata y mañana se le esfuma todo por la inflación, una devaluación, etc. Siempre estamos en movimiento, nunca nos sentamos a evaluar nuestro éxito, porque siempre aparece una amenaza en el horizonte o surge una ambición”.

 

 

 

“Los jóvenes interesados comienzan a trabajar en el viñedo cuando terminan la secundaria. Si demuestran interés en la educación universitaria y de posgrado, les permitimos trabajar y los ayudamos a pagar los estudios. Hacemos eso regularmente, lo hicimos con decenas de personas”.

 

Hace poco, en el Naples Winter Wine Festival de Florida, Catena donó un paquete turístico para subastar en beneficio de la Naples Children & Education Foundation. Ese paquete incluía un viaje por seis noches a Buenos Aires y Mendoza para dos parejas con un show de tango y una cena, un tour culinario por los tres mejores restaurantes, una noche en el Teatro Colón y dos noches en un retiro en Mendoza. Los US$ 260.000 de la oferta ganadora se destinarán a ayudar a jóvenes y estudiantes necesitados en el condado de Collier, en Florida. Antes de la subasta, Catena visitó a algunos de los chicos beneficiados por el evento.

 

“Es la cuarta vez que vengo en los últimos ocho años. A la mañana fui a ver los chicos, los beneficiados por esta plata. Voy siempre a verlos porque eso me motiva a intentar que la oferta por mi lote sea alta, ya que la plata tiene un impacto real. Me parece que la forma de manejar esta entidad benéfica ?asegurándose de que las obras que se hagan sean reales y aporten valor a la comunidad? hace que el dinero se gaste bien”.

 

Habiendo vivido en el campo y la ciudad, Catena entiende la necesidad de enseñarles a los chicos los beneficios de vivir en el campo.

 

 

 

“En Argentina, los que trabajan en los viñedos venían con sus hijos en verano y los chicos correteaban por ahí, como hacía yo. Yo iba con mi abuelo a la bodega y corría por ahí. Pero ahora nadie trae más a sus hijos al viñedo. Tenemos una guardería y un jardín de infantes para todos los hijos de los que trabajan ahí. La escuelita es excelente para los chicos, pero ya no ven más el viñedo, entonces fantasean con que sería mejor ser barman en la ciudad? lo que quizás sea mejor para ellos dependiendo de lo que quieran hacer. Pero se pierden toda una vida posible en el campo, donde podrían vivir en la naturaleza. Se sabe que los salarios no son tan altos como los de un buen empleo en la ciudad, pero el costo de vida es más bajo y ahora, con internet, podés ver Netflix en el medio del campo. Tenés un cine en la casa y una vida social, porque está tu familia ahí”.

 

¿Qué le depara el futuro a esta mujer educada, enérgica y llena de curiosidad? Podrá dejar la medicina, pero nunca la bodega. Cuando le pregunté, se rio.

 

“No me pienso jubilar. ¡Los Catena trabajamos hasta la tumba! Haré trabajo voluntario como médica y viviré en ambos lugares, pero más tiempo en Argentina”.

 

Vivir en dos hemisferios sin duda tiene sus beneficios. “Voy a Argentina cuando es invierno en el Norte, así que más o menos vivo en verano el 70% del año. Está bueno”.

 

Por Tom Mullen