El mercado global de la energía y las principales plazas financieras del mundo experimentaron esta mañana un giro dramático tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. El acuerdo provisorio, impulsado por la mediación del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, suspende momentáneamente la amenaza del presidente Donald Trump de destruir la infraestructura civil iraní a cambio de la reapertura inmediata y segura del Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de crudo.
La reacción de los mercados fue inmediata. Según reportó CNBC, los precios del petróleo se desplomaron. El West Texas Intermediate (WTI) para entrega en mayo cayó un 15,7%, situándose en 95,17 dólares por barril, lo que representa su peor desempeño diario desde abril de 2020. Por su parte, el Brent, referente internacional, perdió más del 13,6% hasta alcanzar los 94,38 dólares. Este alivio llega después de un periodo de extrema volatilidad donde los directivos de las principales petroleras y analistas habían advertido que la parálisis del Estrecho de Ormuz generaría una escasez de combustible sin precedentes a nivel global. @@FIGURE@@
El acuerdo se concretó menos de dos horas antes de que expirara el ultimátum de las 8 p.m. fijado por Trump. El mandatario estadounidense había advertido en sus redes sociales que, de no reabrirse el estrecho, "una civilización entera morirá esta noche, para nunca más ser recuperada". Sin embargo, tras las gestiones de Sharif, Trump confirmó que Estados Unidos recibió una propuesta de diez puntos por parte de Teherán que considera una base viable para las negociaciones. El presidente afirmó que se acordaron casi todos los puntos de discordia y que este periodo de 14 días servirá para finalizar y consumar el acuerdo definitivo.
Desde Teherán, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional confirmó la pausa en las hostilidades con el objetivo de avanzar en negociaciones de paz en Islamabad, contando con la aprobación del nuevo líder iraní, Mojtaba Khamenei. Según informó la agencia Noticias Argentinas, el gobierno iraní ve este acuerdo provisorio como un avance estratégico, ya que el plan de diez puntos sobre la mesa incluye discusiones sobre el levantamiento de sanciones y su programa nuclear. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, aclaró que sus fuerzas armadas suspenderán las operaciones defensivas siempre que cesen los ataques contra su territorio, permitiendo el paso seguro por el Estrecho de Ormuz bajo coordinación militar. @@FIGURE@@
En Europa, el impacto positivo se reflejó en el índice Stoxx 600, que subió un 3,4%, liderado por los sectores de automoción, minería y viajes, de acuerdo con datos de CNBC. El DAX alemán escaló un 4,8% y el FTSE 100 de Londres un 2,4%. No obstante, el sector de petróleo y gas fue el único en terreno negativo debido a la caída de los precios del crudo. Shell, una de las primeras grandes energéticas en presentar resultados desde el inicio del conflicto, mostró el impacto dual de la guerra: mientras sus beneficios por trading de petróleo aumentaron significativamente, su producción de gas natural licuado se vio afectada por las interrupciones operativas en Medio Oriente.
¿Cuánto puede durar el optimismo?
Hay que aclarar que el optimismo que reina puede revertirse en cuestión de horas. Y el motivo es simple: que el principal problema de fondo no está resuelto: Ormuz no volvió a la normalidad. De hecho, Irán informó que el paso seguirá sujeto a coordinación con sus fuerzas armadas, y Reuters reportó que embarcaciones sin permiso fueron advertidas de que podrían ser atacadas. A la vez, todavía había 187 buques cargados dentro del Golfo con 172 millones de barriles de crudo y combustibles, una señal de que la normalización logística está lejos.
Esa cautela también aparece en la economía real. Maersk dijo que la tregua no ofrece todavía “certeza marítima plena” y mantuvo sin cambios sus servicios, mientras que Hapag-Lloyd advirtió que, aun si el acuerdo resiste, volver a una operatoria normal llevaría entre seis y ocho semanas. La razón es simple: el mercado reaccionó a una expectativa de reapertura, no a una reapertura efectiva y segura.
Además, durante la tarde aparecieron señales concretas de que la desescalada es, por ahora, incompleta. Reuters informó que Irán golpeó el oleoducto saudita East-West pocas horas después del acuerdo; también reportó ataques y alertas en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. En paralelo, Israel profundizó su ofensiva sobre Líbano —frente que sigue fuera de consenso entre las partes— y Teherán advirtió que podría retirarse de la tregua si continúan esos ataques.
Por eso, varios análisis más serios están leyendo esta suba bursátil y esta baja del crudo como un alivio táctico, no como una solución estratégica. Reuters destacó que siguen sin resolverse los puntos más sensibles: el enriquecimiento de uranio, el programa de misiles, el rol de los aliados regionales de Irán, las sanciones y el control futuro de Ormuz.
Analistas consultados por la agencia advirtieron que, si no hay un acuerdo mucho más amplio, esta tregua puede convertirse apenas en una pausa antes de una escalada más compleja. Incluso en un escenario optimista, el daño a infraestructura y la disrupción logística podrían dejar al mercado petrolero entre 3 y 5 millones de barriles diarios más ajustado que antes de la guerra durante los próximos años.
El mercado celebró una baja de la prima de guerra, pero no la desaparición del riesgo geopolítico. Mientras Ormuz siga funcionando con permisos iraníes, las navieras no retomen operaciones normales y continúen los ataques en otros frentes regionales, el rebote de las bolsas y la caída del petróleo seguirán siendo movimientos frágiles, expuestos a una reversión brusca ante cualquier incidente militar o ruptura diplomática.