Irán anunció un acuerdo por Ormuz pero volvió a desafiar a Trump
Teherán informó que pactó con Omán las coordenadas de una ruta alternativa para los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz. El gobierno iraní aclaró que la reapertura dependerá de las acciones de Estados Unidos y advirtió que terceros países podrían obstaculizar el acuerdo.

Irán anunció un acuerdo con Omán para establecer una nueva ruta de tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde, antes de la guerra, circulaba una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos. Sin embargo, Teherán condicionó una posible reapertura del paso a las decisiones de Estados Unidos.

El entendimiento definió las coordenadas geográficas del recorrido previsto para los buques dentro del estrecho, que pasa frente a las costas de ambos países. Irán y Omán también preparan una declaración conjunta, según informó el vocero de la Cancillería iraní, Esmail Baqai. “Las coordenadas geográficas de la ruta prevista por ambas partes han sido acordadas”, aseguró Baqai, citado por la agencia estatal de noticias IRNA.

El funcionario señaló que la declaración podrá avanzar siempre que “terceras partes no obstaculicen el proceso”. Teherán no identificó a esos países en la información difundida.

Irán había vuelto a bloquear el estrecho tras la reanudación de las hostilidades con Estados Unidos a principios de julio. Washington, por su parte, impuso un bloqueo naval sobre los puertos iraníes como respuesta a la paralización del paso marítimo.

Irán había vuelto a bloquear el estrecho tras la reanudación de las hostilidades con Estados Unidos (Foto: Goran_tek-en)

Baqai afirmó que las conversaciones con Mascate avanzan, aunque aclaró que un acuerdo con Omán no garantizará que la navegación quede libre de riesgos. “Los factores que hacen que el estrecho de Ormuz sea inseguro siguen existiendo por parte de Estados Unidos”, sostuvo el vocero iraní.

El representante de la Cancillería mencionó el bloqueo naval estadounidense y “otras acciones agresivas y amenazantes contra Irán y sus intereses”. Según el gobierno iraní, esas medidas impiden que un entendimiento bilateral con Omán resuelva por sí mismo la situación del estrecho.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, reconoció que las negociaciones con Irán atravesaron avances y retrocesos. Durante una entrevista con Fox News, atribuyó las dificultades a las divisiones existentes dentro del poder iraní. “Va a ser complicado y tomará tiempo lograrlo”, afirmó Vance. El vicepresidente dijo que algunos funcionarios iraníes deseaban terminar el conflicto, mientras que otros sectores querían que continuara. “En primer lugar, los iraníes son gente extremadamente difícil. En segundo lugar, su sistema está fragmentado”, sostuvo.

Teherán condicionó una posible reapertura del paso a las decisiones de Estados Unidos. (Créditos: Gage Skidmore).

Trump declaró en distintas oportunidades que Irán buscaba un acuerdo para reabrir el estrecho, pero Teherán negó esa versión en repetidas ocasiones y había dicho que el eventual pacto sobre la ruta de navegación se negociaría con Omán.

El presidente norteamericano declaró el lunes que las conversaciones estaban “en curso” y que canceló los ataques previstos para el fin de semana, que, según sostuvo, habrían sido "más duros que cualquier ataque realizado desde la Segunda Guerra Mundial". Además, señaló que las conversaciones contaban con el respaldo de otros países, entre ellos Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar. "Quiero darles todas las oportunidades posibles antes de la decapitación", declaró más tarde.

Lo cierto es que Irán no quiere regresar a las condiciones previas a la guerra.

Aunque Bessent insistió en que un futuro acuerdo incluiría la "libertad de circulación", un informe de Reuters publicado el martes por la mañana indicó que Irán esperaba conservar el control del tráfico marítimo que ingresara al estrecho de Ormuz. La condición formaba parte del acuerdo bajo negociación con Omán, según una fuente iraní. 

Por el momento, Irán solo autorizó una ruta cercana a sus costas y evalúa cobrar tarifas por los servicios vinculados con el tránsito de los buques. Estados Unidos y otros países rechazaron esa posibilidad. De acuerdo con la información difundida, el cobro de esas tarifas contradice el derecho marítimo internacional.