Redacción Forbes
“En toda mi carrera deportiva el que estuvo al lado mío fue mi papá, después de cada partido le escribía a él”, dijo Lionel Messi durante una entrevista con Nico Occhiato y Diego Leuco para el streaming Luzu TV, en 2025. “Siempre, desde chiquito, necesité la aprobación de mi viejo”, confesó. Más recientemente, tras convertir un gol contra Argelia, en el debut de Argentina en el Mundial 2026, rompió en llanto. Y luego del encuentro admitió que sus lágrimas desconsoladas se debían a una situación familiar. Jorge Messi, el paciente y estratégico mentor del mejor jugador de la historia, falleció ayer a los 68 años y el hijo al que le dedicó las últimas décadas de su vida llegó desde Miami para darle el adiós definitivo en la intimidad familiar.
La historia dirá que detrás de la leyenda deportiva de Lionel Messi existió una ingeniería estratégica, humana y financiera construida durante más de tres décadas por una sola persona: su padre Jorge. Antiguo empleado y supervisor en la fábrica metalúrgica Acindar en la ciudad de Rosario, Jorge no solo desempeñó el rol de padre, sino que asumió la función de mánager, escudo protector, negociador implacable y arquitecto de una marca global que puso su sello en el deporte contemporáneo.
El relato del éxito planetario de Messi comienza con una crisis de salud y un sistema futbolístico local que no quiso asumir riesgos. A los nueve años, a Lionel le diagnosticaron una deficiencia en la hormona del crecimiento. En una Argentina sumida en incertidumbres económicas a fines de los años noventa, el tratamiento representaba un costo mensual inasumible para la familia.
Jorge Messi entendió antes que nadie que el talento de su hijo no era convencional, sino una anomalía genética del fútbol que justificaba una apuesta absoluta. Ante la imposibilidad de Newell's Old Boys de asumir la totalidad del tratamiento médico, y luego de un fallido intento en River Plate, Jorge tomó la decisión de mirar hacia Europa.
En septiembre del año 2000, Jorge viajó con Lionel a Barcelona. Durante meses de incertidumbre en el hotel Plaza de Barcelona, mantuvo una postura firme ante la directiva del FC Barcelona. La famosa firma en la servilleta de papel del 14 de diciembre de 2000, redactada por Charly Rexach, no fue un acto fortuito; fue el resultado de la presión de Jorge, quien reclamaba una definición al club y llegó a plantear la posibilidad de regresar a la Argentina si no se concretaba el acuerdo. La servilleta funcionó como un compromiso escrito para tranquilizarlo y avanzar con la incorporación de Lionel.
Uno de los mayores aciertos de Jorge Messi en la construcción del fenómeno global fue establecer un muro de contención infranqueable alrededor de su hijo. Desde sus primeros pasos en La Masía, la premisa fue clara: Lionel solo debía concentrarse en jugar al fútbol; absolutamente todo lo demás —contratos, prensa, presiones, finanzas y logística familiar— pasaba por las manos de Jorge.
Esta división del trabajo permitió a Lionel proyectarse hacia la cima del mundo sin la carga mental que suele descarrilar a los jóvenes prodigios del fútbol. Jorge asumió voluntariamente el papel de figura dura en las negociaciones, protegiendo la imagen pública de su hijo, distante de la codicia corporativa o las disputas contractuales.
A medida que el rendimiento en la cancha explotaba con la llegada de Pep Guardiola y los primeros Balones de Oro, Jorge transformó la gestión artesanal de la carrera de su hijo en una corporación multinacional. Fundó y estructuró el Team Messi, rodeándose de abogados, asesores fiscales y expertos en marketing deportivo globales.
En lugar de ceder el control de la imagen de Lionel al FC Barcelona, lo que era una práctica habitual en muchos grandes clubes europeos, Jorge defendió con fuerza la retención de la mayoría de los derechos de imagen. Esto permitió a la familia cerrar acuerdos multimillonarios e independientes con marcas globales como Adidas, Pepsi, Mastercard, Gatorade y Huawei. La estrategia no fue acumular patrocinios de forma indiscriminada, sino asociar la figura de Messi con marcas de primer nivel que proyectaran estabilidad, excelencia y liderazgo.
Durante casi dos décadas en el Barcelona, Jorge Messi se convirtió en un negociador respetado en el fútbol europeo. Supervisó numerosas renovaciones de contrato con distintos presidentes del club (Joan Laporta, Sandro Rosell, Josep Maria Bartomeu). Cada actualización contractual no solo reflejaba el estatus de Lionel como el mejor jugador del mundo, sino que redefinía los estándares salariales del deporte mundial.
Jorge supo utilizar el interés constante de gigantes como el Manchester City, el Inter de Milán o el PSG, como palanca de negociación para garantizar que su hijo fuera uno de los atletas mejor pagados del planeta, sin sacrificar la competitividad deportiva que el Barcelona le ofrecía.
El camino no estuvo exento de turbulencias. Las investigaciones de la Hacienda española por la estructura de tributación de los derechos de imagen supusieron la mayor crisis reputacional y judicial para la familia. En este proceso, Jorge asumió la responsabilidad de las decisiones financieras y legales, manteniendo la figura deportiva de Lionel lo más aislada posible del escándalo. El Tribunal Supremo español confirmó en 2017 la condena de Jorge a 15 meses de prisión como cooperador necesario en el fraude fiscal relacionado con los derechos de imagen de su hijo. La pena de prisión no fue efectiva y tiempo después ser aprobaría una sustitución de multa.
Años más tarde, en agosto de 2021, cuando el FC Barcelona anunció que no podía renovar a Messi debido al límite salarial de LaLiga, Jorge demostró su capacidad de reacción ejecutiva. En cuestión de días, gestionó una transición hacia el Paris Saint-Germain, asegurando un contrato extraordinario en términos económicos y manteniendo la competitividad de su hijo en la élite europea antes del Mundial de Qatar 2022. Jorge confirmó personalmente el acuerdo con el PSG el 10 de agosto de 2021.
El hito definitivo de la visión empresarial de Jorge Messi se consolidó en el verano de 2023. Descartada la opción de regresar a un Barcelona con problemas financieros y rechazando ofertas multimillonarias, Jorge participó en el diseño del acuerdo que llevó a Lionel al Inter Miami de la Major League Soccer (MLS).
El acuerdo no fue un simple contrato salarial; fue una arquitectura financiera que incluyó el salario, un bono de firma, una participación accionaria en la franquicia de Miami y acuerdos comerciales adicionales con gigantes como Apple y Adidas. La propuesta también contemplaba beneficios vinculados al crecimiento comercial de la MLS y sus socios. Esta maniobra transformó a Lionel de un atleta asalariado a un socio comercial directo del crecimiento del fútbol en el mercado estadounidense.
Jorge Messi transformó a su hijo de un niño con problemas de crecimiento en Rosario al deportista más influyente y económicamente próspero de la historia moderna. Lo hizo combinando el amor paternal con su propio talento, el de la intuición financiera, conservándolo en todo lo que pudo al margen de las presiones de instituciones, empresas y medios. Y, lo que es aún más importante que todo eso junto, transmitiéndole una conducta de vida, dentro y fuera de la cancha, que será por siempre su herencia más preciada.