Con contratos millonarios y un lugar asegurado en la élite del fútbol inglés, los campeones mundiales son pilares de dos gigantes que, además de pelear en la cancha, lideran el negocio global del deporte.
Lewis, propietario del equipo de fútbol inglés Tottenham Hotspur, es dueño de una inmensa fortuna de 6.100 millones dólares y de una polémica residencia en el sur argentino.