Deepfakes, estafas y réplicas empujan a celebridades, políticos, marcas y plataformas a disputar nuevos límites legales sobre consentimiento, licencias y responsabilidad digital.
Peritos y abogados ya se topan con imágenes de siniestros armadas por algoritmos que superan los controles básicos. Entre reclamos inflados y videos truchos, aseguradoras y tribunales ajustan reglas y cadena de custodia: la clave pasa por probar el origen, no la apariencia.
Los casos de imágenes manipuladas por IA aumentaron un 19% en lo que va del año y ya superaron la cifra total de 2024. Taylor Swift, Elon Musk, Tom Hanks, Emma Watson y Brad Pitt figuran entre los más falsificados.