La irrupción de la inteligencia artificial está dejando ser un debate técnico para convertirse en un desafío existencial y operativo para quienes conducen las organizaciones más importantes de la Argentina. En un contexto donde la automatización parece no tener techos, los líderes se enfrentan a la responsabilidad de integrar herramientas de eficiencia sin desintegrar la cultura ni el valor de lo humano. La revolución actual no solo exige inversiones en infraestructura, sino una redefinición del propósito empresarial.
El panel "Los CEOs frente a la Revolución IA", realizado en el Forbes IA Summit Total Disruption, contó con la participación de José De All, presidente de Medicus; Jorge Payró, Country Manager de la Argentina y Regional Senior Director de Red Hat; y Verónica Pinazo, CEO de redbee. Durante el debate, los ejecutivos coincidieron en que el principal reto de la alta gerencia es gestionar la incertidumbre y el cambio constante, manteniendo el foco en soluciones medibles que respondan a problemas reales del negocio y no a modas pasajeras que puedan poner en riesgo el capital cultural de sus instituciones. @@FIGURE@@
El punto de encuentro más contundente entre los expositores fue la defensa de la toma de decisiones humana como un acto irreemplazable. Si bien la IA permite procesar volúmenes de datos impensados y ofrecer escenarios probabilísticos con una precisión inédita, los líderes advirtieron que la responsabilidad final y el criterio ético no pueden delegarse en un modelo matemático. La tecnología se percibe así como un copiloto de alta velocidad que acerca la información, pero que carece de empatía y la visión integral.
José De All, presidente de Medicus, fue enfático al advertir sobre los peligros de una automatización desmedida en el campo sanitario. “Al extremo de la robotización y el uso de la IA desaparece la cultura porque desaparecen los humanos. Toda la sociedad tiene que mirar hasta dónde vamos a llegar con esto y qué puede hacer la IA y la robotización en relación a la tarea de los humanos. En salud, la interacción con los equipos de atención médica es irremplazable; y estamos convencidos de que la relación con el paciente es un acto médico”, afirmó el directivo. @@FIGURE@@
Para De All, la tecnología en medicina debe ser entendida como un soporte probabilístico y no resolutivo, rescatando el valor del contacto físico y emocional en la curación. “Si pusiéramos robots, la tasa de mortalidad aumentaría notablemente en neonatología porque el contacto es fundamental para que ese chico se cure. La medicina sigue siendo un acto entre médico y paciente, ambos humanos. La IA nos ayuda a tener escenarios y probabilidades más exactas, pero la decisión sigue en nosotros; la toma de decisión nunca la puede hacer un modelo”, explicó el referente de la salud privada.
Finalmente, el titular de Medicus destacó la necesidad de adoptar estas herramientas por una cuestión de sostenibilidad del sistema. “La IA es costo beneficiosa. Esas tecnologías son necesarias que el sistema de salud las adopte porque los costos son crecientes, y ayudan en el ahorro y en la personalización en el paciente”, concluyó. Su visión plantea un equilibrio delicado: utilizar la máxima potencia de cálculo para optimizar recursos y diagnósticos, pero manteniendo el "acto médico" como un territorio exclusivamente humano y cultural. @@FIGURE@@
Jorge Payró aportó la visión desde el liderazgo de las organizaciones proveedoras de tecnología, subrayando que el cambio fundamental es cultural antes que técnico. “Pasar de lo meramente tecnológico a tener en cuenta lo cultural, el talento, los recursos y la infraestructura sobre la cual generar este proceso de toma de decisiones es clave. No solo vendemos tecnología, si no entendemos los desafíos de nuestros clientes para proponer una solución con un resultado medible, la tecnología no sirve. Debe haber objetivos claros y un impacto en el negocio”, analizó el Country Manager para la Argentina.
En similar sentido, Payró describió a la actual ola de inteligencia artificial como un fenómeno de una contundencia superior a cualquier revolución previa por su velocidad de adopción ciudadana. “Esta es una ola mucho más alta y que corre más rápido. Hace dos años se empezaba a hablar y hoy todo el mundo hace algo con IA, incluso sin saberlo. El ecosistema para trabajar en cooperación es clave porque es muy difícil que una organización o un talento pueda resolver de manera aislada y eficiente lo que esta tecnología propone de manera transversal”, señaló el directivo regional.
La recomendación del líder de Red Hat para quienes conducen empresas es evitar tanto la parálisis como el movimiento desesperado por tendencia. “Ni saldría desesperadamente a buscar una solución con IA ni lo vería pasar sin tratar de entender de qué se trata y cómo me puede ayudar en mi negocio. El consejo es empezar pequeño, pensar en grande y tener buenos cimientos con una infraestructura adecuada y flexible para mostrar resultados que impacten positivamente en el negocio, entendiendo a la IA como un agente que apoya al humano”, concluyó. @@FIGURE@@
Verónica Pinazo, CEO de redbee, compartió su experiencia liderando una compañía de software que se encuentra en el epicentro de la disrupción. “El principal desafío como líder es enfrentar bandadas de cisnes negros, porque la realidad es cambio constante. El desafío es entender que la cultura de las organizaciones tiene que recuperar el entusiasmo infantil por el aprendizaje y descubrir lo nuevo. Ya no es que algo cambia, todo el tiempo está cambiando y hay que tener la motivación de descubrir para qué usarlo y reenfocarse en el negocio”, describió la ejecutiva.
Desde su perspectiva, el rol del líder es generar un entorno donde la novedad lejor de ser percibida como una amenaza al puesto de trabajo sea adoptada como una herramienta de potenciación. “Como líderes podemos estimular una organización que pueda tomar la novedad para que sume, no para que reste. No amenaza mi lugar, sino que me trae una herramienta nueva que viene a potenciar lo que puedo hacer. Es importante entender qué nos puede sumar la IA y no partir de la base de explicar por qué no vamos a desaparecer como humanidad”, reflexionó Pinazo sobre la gestión del miedo interno.
“No piensen en si tienen que incorporar o no IA; vuelvan a pensar en sus desafíos de negocios, en su problema real, y siéntense con alguien que los ayude a pensar cómo la tecnología puede resolverlo. El manejo de datos nos habilita hoy a entregar en pocos meses y con mucho menos gasto algo que antes llevaba un año y fortunas. Sin duda alguna aplicación de la IA los puede ayudar en su core business”, finalizó la directivaal instar a los empresarios a volver a las bases del negocio para encontrar el sentido de la tecnología.