El aporte del mundo corporativo argentino al desarrollo sostenible
¿Se habla más de lo que se hace? ¿Qué acciones se están analizando en las compañías para incorporar la mirada de triple impacto en los planes de negocio? Esas preguntas tuvieron respuesta en el panel "¿Cuál es el rol de las empresas en el desarrollo sostenible", del Forbes Sostenibilidad Summit.

Natalia Ciallo (IBM Finance Transformation & Sustainability Services Associate Partner), Hernán Da Cunha (Gerente de RRII de Laboratorios Bagó), Gisela Acerbi (Jefa de ESG Latam de Arcos Dorados) y Juan Pablo Barrale (Gerente de Asuntos Corporativos de CCU Argentina) analizaron en un panel del Forbes Sostenibilidad Summit el aporte real de las empresas al desarrollo con impacto socioambiental.

En IBM, dijo Ciallo, compenetrados con su rol de consultoría, educan tanto a colaboradores como a integrantes de su cadena de valor y clientes para que todos logren cambios. 

“Desde 2010 redujimos más de 70% las emisiones, con la meta de Cero carbono para 2030. Y a la vez, hasta el año pasado habíamos ya formado a más de 1.000 partners. En paralelo estamos tratando de equiparar el uso de energías renovables en todos los países donde estamos presentes”, detalló.

El secreto para alcanzar esos resultados es que la sostenibilidad “forme parte de todos los procesos de la compañía. Hay que embeberla en cada proyecto, desde la generación de cada nuevo negocio”, recomendó.

 

En el caso de Bagó, Da Cunha dio su receta del éxito. “Plazos y metas cortas, alinear el aporte de la compañía con los objetivos a desarrollar, involucrar a los stakeholders, conocer intereses de la comunidad en la que operamos. Así es fácil sostener la agenda en el tiempo”, aconsejó.

El ejecutivo dio como ejemplos dos programas, uno que alcanza a 12.000 estudiantes bonaerenses a quienes Bagó imparte conocimientos preventivos en materia de salud, y otro por el cual, con supervisión de profesionales, dona medicamentos en áreas vulnerables.

 

También contó que la empresa lleva adelante un plan de uso eficiente de la energía en sus tres plantas del país. “En materia de agua hicimos una inversión el año pasado de 1.500 millones de pesos para nuevo equipamiento que nos permite producir el doble de comprimidos en la mitad de tiempo, con una reducción del recurso hídrico del 30%”, detalló.

Trabajo en toda la cadena

 “Nosotros llamamos a nuestra estrategia la receta de futuro. Incluye, por ejemplo, que ante cada apertura o remodelación de un restaurante se aplican 25 iniciativas en materia de sostenibilidad. El consumidor hoy exige diferente, cambió su mentalidad”, remarcó por su parte Acerbi.

Para Arcos Dorados, su escala fue central a la hora de convertirse en grandes educadores. “Buscamos acompañar las necesidades de la sociedad. Hace unos años nadie hubiera pensado en dejar de usar los sorbetes, y tiempo después lo hicimos. Ahora tenemos cargadores eléctricos para los autos en los AutoMac. Y así como nos vamos aggiornando de manera transversal en toda la compañía, hoy todos los proveedores -manifestó- nos golpean la puerta”. 

Es que la inquietud por ser más sustentable abarca toda la cadena de abastecimiento. Desde Arcos Dorados, presente en 20 países en América latina, avanzan mostrando resultados: reducción de emisiones del 31% para 2025, uso de energías renovables, programa de separación de residuos en restaurantes. 

 

CCU coincide con esa idea de trabajar “hacia abajo y hacia arriba en toda la cadena” para ayudar así a los proveedores a romper con la barrera que pone como excusa los mayores costos a la hora de producir de manera más sustentable. 

Barrale dijo que ven al desarrollo social y ambiental “como pilares conectados al negocio. Queremos que los envases tengan un alto componente de reciclabilidad en su composición, ahorramos un 50% del agua que veníamos consumiendo, y hacemos trabajo de base con la comunidad de las localidades donde están nuestras plantas, que queremos que sean cero residuo”, afirmó.

En ese sentido, el 99,4% de los residuos de CCU se valoriza: se vende o se recicla. En los puntos de venta, en menos de un año recuperaron casi 1.000 toneladas de los embalajes.

 

Pero más allá de lo estrictamente ambiental, hay un compromiso social que se traduce, por ejemplo, en capacitaciones que dictan para empresarios Pymes que “no pueden ir a un posgrado pero sí acceder a un curso corto de finanzas”. Un modo participativo de agregarles valor.