La economía circular dejó de ser una promesa para convertirse en una estrategia empresarial. Ese fue el principal consenso del panel "Economía Circular 4.0: Cómo transformar los residuos en nuevos negocios", realizado durante una nueva edición del Forbes Sostenibilidad Summit y moderado por Florencia Radici, editora de Forbes Argentina. María Ayanz, Jefa de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de CCU Argentina; Lucas Campodonico, cofundador de Grupo Bio; y Mariana Petrina, Directora de Comunicación, Asuntos Públicos y Sustentabilidad de L'Oréal Groupe Argentina, analizaron cómo las empresas están incorporando la circularidad como parte de sus decisiones estratégicas y no solo como una respuesta a las demandas ambientales.
El punto de partida del intercambio fue la necesidad de avanzar desde una lógica de mitigación hacia otra de regeneración. Para Ayanz, el desafío consiste en cambiar la forma de entender la sustentabilidad y vincularla directamente con el futuro de los negocios. "Hace mucho tiempo que venimos hablando de reducir consumos, reducir residuos, y esta estrategia regenerativa es un cambio de paradigma, que tiene que ver con devolver algo, ya no solo con minimizar, sino con empezar a fortalecer los ecosistemas sociales, ambientales, económicos, de los cuales depende el negocio", afirmó. Y agregó: "La estrategia de sustentabilidad es nuestra estrategia de negocio".
Desde Grupo Bio, Campodonico coincidió en que el cambio de paradigma responde a una realidad que ya no admite soluciones parciales, aunque advirtió sobre el riesgo de fragmentar el debate. "El cambio entre reducción de impacto y la regeneración es un índice de fracaso social mundial, porque es entender que lo que venimos haciendo no alcanza", sostuvo. Sin embargo, planteó que sería un error enfrentar distintos enfoques de la sustentabilidad entre sí. "Me molesta mucho, en general, cuando la sustentabilidad, por un tema de marketing, empieza a clasificarse en mil pedacitos. Es todo lo mismo, el mundo está mal y hay que mejorarlo. Cada uno puede hacer algo desde su lugar", señaló.
Petrina explicó que esa transformación implica revisar de raíz la forma en que opera una compañía. En el caso de L'Oréal, aseguró que el objetivo no fue simplemente reducir impactos, sino rediseñar procesos completos. "No vamos a mitigar, vamos a hacer todo lo posible para ser mejores", afirmó al presentar el programa L'Oréal por el Futuro. Según explicó, esa decisión llevó a incorporar agricultura regenerativa para la obtención de ingredientes, trabajar sobre biodiversidad, reducir emisiones en toda la cadena de valor y reutilizar el agua utilizada en los procesos productivos. "Tiene que haber una decisión de fondo de cambiar la industria", resumió.
Al momento de analizar cómo convertir los residuos en oportunidades de negocio, Ayanz remarcó que el cambio comienza cuando la conducción de una empresa comprende que los desechos pueden convertirse en recursos. "Los líderes tienen que estar convencidos de que es la manera inteligente de gestionar hoy, y que los residuos tienen un valor y que son un recurso", afirmó. Como ejemplo, explicó que en CCU "se revalorizan el 99 % de los residuos sólidos, que antes podía ser un costo de producción, y hoy es un valor que se agrega". Para la ejecutiva, el desafío posterior consiste en trasladar esa convicción a toda la organización e involucrar a los colaboradores en las soluciones.
En esa misma línea, Petrina sostuvo que ninguna estrategia de economía circular puede prosperar si no existe un propósito claro compartido por toda la empresa. "Si la empresa no tiene claro el propósito de por qué lo hacemos y por qué queremos cambiarlo, es difícil que los colaboradores sean parte de esta transformación", afirmó. Según explicó, la sustentabilidad atraviesa todas las decisiones de la organización y se construye mediante liderazgo por influencia, trabajando junto a proveedores, clientes y consumidores. También destacó iniciativas como Peluquerías Sustentables y RUTAmbiental, orientadas a desarrollar cadenas de valor circulares capaces de recuperar materiales postconsumo y reincorporarlos al sistema productivo.
Campodonico llevó el debate hacia uno de los principales desafíos que enfrentan las organizaciones: demostrar que la sustentabilidad también genera valor económico. Según explicó, muchas compañías reciben el mandato de avanzar en economía circular sin tener clara la convicción de por qué se hace. "¿Cómo convencés a alguien de invertir plata en lo que no es negocio en corto plazo?", planteó. Y respondió: "Ahí entra todo el mundo de la reputación, cómo esos mensajes de la reputación se transforman en valor para la compañía. Porque, si vos no demostrás el ROI, nadie te lo va a comprar". Para el emprendedor, el verdadero desafío consiste en conectar la estrategia empresarial con las emociones, el propósito y la cultura de las personas que integran las organizaciones.
La necesidad de construir alianzas apareció como otro de los ejes centrales del panel. Petrina aseguró que la innovación en sustentabilidad difícilmente pueda desarrollarse de manera aislada y destacó el valor del aprendizaje compartido entre compañías, incluso entre competidores. Como ejemplo mencionó el desarrollo del etiquetado medioambiental impulsado por L'Oréal junto con otras empresas europeas. "En sustentabilidad no existe el ‘yo lo hago y lo hago solo’. Hay muchos desarrollos que se trabajaron con distintas industrias, incluso competidores nuestros, para que todos podamos tenerlo", explicó. Además, remarcó que el consumidor demanda cada vez más información para tomar decisiones y recordó un dato que guía la estrategia de la compañía: "El 74 % de los consumidores hoy elige un producto sustentable. El 34 % decide no comprar aquel que no es sustentable".
Ayanz coincidió en que la economía circular solo puede escalar si se construyen ecosistemas de colaboración. En ese sentido, explicó que CCU trabaja junto con proveedores, cooperativas, municipios, organizaciones sociales y otras empresas para fortalecer toda la cadena de valor. "En la circularidad uno no trabaja solo, es también ecosistémico, necesitás de otros como sociedad", afirmó. Entre los ejemplos que compartió destacó que "el 78 % de nuestra lata de aluminio es reciclada" y que "el 34 % de nuestra malta es certificado". También recordó el cierre de un importante basural en Guaymallén, Mendoza, desarrollado junto al municipio, que permitió formalizar el trabajo de 140 familias. "Creemos muchísimo en el poder que tienen las alianzas para tener escalabilidad, para tener impacto real", sostuvo.
La innovación también alcanza a la forma en que los productos llegan al consumidor. Petrina explicó que la sustentabilidad dejó de ser incompatible con el segmento premium y que incluso el lujo puede apoyarse en modelos circulares. "Hoy tenemos empaques de refill. Esto nos permite ahorrar 70 % en vidrio y 80 % en metal", detalló. Además, señaló que estos sistemas permiten ofrecer productos entre un 10 % y un 50 % más económicos sin resignar calidad ni diseño. "Creemos que el lujo también puede ser sustentable, y que ahora el lujo es, justamente, que las cosas perduren", afirmó, al tiempo que destacó la incorporación de envases con refil en distintas líneas de la compañía como parte de una estrategia para reducir el impacto ambiental.
En el tramo final del debate, Campodonico puso el foco en los desafíos que enfrenta la agenda de sustentabilidad a nivel global. Según analizó, en los últimos años la falta de regulación y el cambio de prioridades en distintos mercados hicieron que muchas empresas redujeran inversiones en este campo. "Hay empresas que siguieron porque esto es parte de la misión y visión. Y otras que dijeron: si no hay regulación, saquemos el pie del acelerador", señaló. A su entender, la ausencia de políticas públicas dificulta la consolidación de los cambios culturales necesarios. "Todos los cambios culturales pasan primero por incentivos y después por fiscalización. Eso está faltando", sostuvo.
El cofundador de Grupo Bio también advirtió sobre la necesidad de reemplazar la lógica de competencia por una de colaboración para acelerar la transición hacia modelos productivos más sustentables. "Es muy difícil hablar del mundo sin hablar de China", afirmó, al señalar que ese país logró avanzar gracias a una visión más articulada entre el sector público y el privado. Para Occidente, consideró, el desafío pasa por revisar ese enfoque. "Si el Estado no acompaña, es imposible. Sí o sí tiene que haber más conversación, más ecosistema, y eso, a su vez, seguramente, fomente que haya más regulación", concluyó.