Veinte años hubo que esperar para que las autoridades sanitarias de Japón finalmente dieran un paso largamente esperado por el sector ganadero y la industria frigorífica argentina. Las gestiones las inició en julio de 2024 el exsecretario de Bioeconomía, Fernando Vilella -antes hubo presentaciones, aunque sin éxito- en el marco de un viaje a ese país, China y Corea del Sur, que paradójicamente fue su última actividad oficial.
Algo más de 27 meses después toda la cadena de valor ganadera celebra la decisión del gobierno nipón y la apertura de un mercado sofisticado para la carne argentina, el último que le faltaba al país para bajar sobre la mesa el póker de ases de los mercados cárnicos premium a nivel global.
Japón es considerado un país con muy altas exigencias a nivel sanitario, que desde 2006 tenía prohibido el ingreso de carne argentina por el brote de aftosa. En 2018 habilitó los embarques de un solo frigorífico de la Patagonia, al sur del río Colorado, la línea divisoria entre el área libre de aftosa con y sin vacunación.
Ahora las autoridades niponas autorizaron también la exportación desde el área libre de aftosa con vacunación, al norte de ese río, lo que beneficia a la producción del resto del país.
Víctor Tonelli, productor y consultor del mercado ganadero, recuerda que el argumento principal de los exportadores argentinos que venían reclamando la apertura del mercado era por qué a Uruguay, cuyo rodeo tiene características sanitarias similares a Argentina, se le habilitó la exportación hace seis años y a Argentina no.
La respuesta se centraba en la falta de garantías de trazabilidad del ganado. Se hicieron los deberes y hoy la caravana electrónica obligatoria en todo el país (sistema SIGSA), más allá del área libre de aftosa, con o sin vacunación, empujó este cambio de posición de las autoridades sanitarias japonesas. Y tampoco hay que descartar la mirada positiva que recoge la política económica del Gobierno en el exterior.
Mercado atractivo
Japón importa unos US$3.000 millones al año de cortes vacunos, teniendo a Australia y Estados Unidos como principales proveedores. Pero representa también un "sello de calidad", que abre oportunidades de negocios en otros mercados asiáticos.
Entre ellos despunta en primer lugar Corea del Sur, pero no es el único, también se busca llegar ahora a otras naciones del sudeste asiático, un mercado de 700 millones de consumidores, además de China que hoy absorbe algo más del 50% del total exportado.
Varios mercados potenciales en Lejano Oriente son de religión islámica, que requieren certificación Halal para el ingreso de carne vacuna, algo que los frigoríficos argentinos cumplen sin mayores problemas, como ya ocurre con las exportaciones a Medio Oriente.
"El acuerdo sanitario con Japón del 30 de septiembre y la ampliación al mercado asiático generan nuevas posibilidades exportadoras, aunque el mercado todavía no se encuentra plenamente operativo: resta acordar el certificado sanitario y concretar una auditoría del servicio sanitario japonés a los frigoríficos argentinos", advierte Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación y titular de la consultora Biglobal, especializada en comercio internacional.
Bircher agrega que esto se da en un mercado cuya producción interna no logra abastecer el consumo. "Para 2025 se estimó un consumo de 1,177 millones de toneladas de carne bovina equivalente carcasa, cerca de un 3% menos que en 2024, frente a una producción doméstica de unas 500.000 toneladas. En términos per cápita, ese volumen equivale a unos 9,6 kilos por habitante al año", detalla la analista.
En diálogo con Forbes Argentina, Marisa Bircher da indicios de que la competencia no será sencilla para los frigoríficos argentinos, dado que el abastecimiento de Japón tiene alta dependencia de proveedores tradicionales, con Australia – por calidad y cercanía- y Estados Unidos a la cabeza.
"El abastecimiento externo está fuertemente concentrado. En 2025 Japón importó 173.479 toneladas de carne bovina fresca o refrigerada por US$ 1.444,5 millones y 322.686 toneladas de carne congelada por US$ 1.668,4 millones. En conjunto, las importaciones superaron los US$3.100 millones. Australia y Estados Unidos concentraron el 85,4% del valor importado", dijo.
Tonelli menciona que una cuestión clave a considerar es el capítulo arancelario, dado que EE.UU. y Australia tienen acuerdos de libre comercio con Japón. "Australia ingresa con arancel de 21%, que bajará a 9% en 2033, los cortes argentinos entrarán con arancel del 38% sobre el valor CIF", compara Tonelli.
Y agrega: "Hoy tenemos abierto el mercado, pero no tenemos competitividad. Argentina ya presentó la solicitud para ingresar al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) y si se da eso puede ayudar".
Bifes y lenguas
"El acuerdo con Japón es una muy buena noticia para la Argentina porque abre el mercado del sudeste asiático, que es muy importante en importaciones de carne vacuna y además Japón es una plaza con valores altos para la carne", señala Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Schiariti, que además es representante de la industria en el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), comparte la visión positiva del sector porque "si accedemos a Japón, entramos en el mundo de la carne completo". Y anticipa que allí se podrán colocar cortes de alta calidad como el bife de cuadril, las pulpas, todo el cuarto trasero, cortes que coinciden con los que se embarcan a la Unión Europea.
Tonelli, agrega a esa lista la exclusiva carne kobe (wagyu), que llega a pagarse hasta US$ 200 el plato en restaurantes de lujo e incluso "un Angus bien manejado tiene un gran mercado en Japón", apuntó. Pero hay una novedad y un atractivo adicional. "Los japoneses aman la lengua bovina", dispara Víctor Tonelli.
No es un dato menor. "La lengua bovina que hoy la exportamos a US$4.300 la tonelada congelada, Uruguay la está exportando a Japón a US$11.000. Uruguay paga el mismo arancel que nosotros (12% para la lengua). Así que lo primero que vamos a ver, seguramente, es un aumento importante de las exportaciones de lengua, un producto que claramente impacta fuerte en el recupero del quinto cuarto" (despojos o menudencias).
Aún falta tarea por hacer. Schiariti destaca que "ahora se inicia el trabajo de acordar qué tipo de certificado sanitario se requiere, aunque no creo que sea más exigente que el que dispone la Unión Europea". Y el otro tema en agenda es la llegada de los inspectores japoneses y la habilitación de los frigoríficos que quieren exportar a ese mercado.
Ese viaje será en los próximos meses, por lo que no habría que esperar un crecimiento de los embarques de carne a Japón Jantes del segundo trimestre de 2027.