Fernando Heredia Editor
YPF cerró un acuerdo de largo plazo con TotalEnergies para vender la mayor parte de la producción de la futura biorrefinería que la petrolera argentina proyecta en la localidad santafesina de San Lorenzo.
La futura instalación tendrá una capacidad estimada de unas 170.000 toneladas anuales de combustible sostenible de aviación (SAF) y HVO (Hydrotreated Vegetable Oil), lo que, a un valor de 2.800 dólares la tonelada, arroja un promedio de ventas cercano a los US$ 400 millones al año.
TotalEnergies se comprometió a adquirir la mayor parte de esos volúmenes mediante un contrato de largo plazo y, además, tendrá un derecho de preferencia sobre la producción restante.
De esta manera, la petrolera nacional se asegura un comprador internacional a una planta que demandará una inversión superior a US$ 400 millones y que tendrá como principal destino la exportación de combustibles renovables.
"Lo más importante es que este contrato de offtaker genera la seguridad para conseguir el financiamiento para ir al RIGI", indicaron fuentes allegadas a la empresa.
El proyecto contempla reconvertir el complejo industrial de San Lorenzo, que pasará de su perfil tradicional vinculado a los combustibles fósiles hacia la producción de combustibles renovables destinados principalmente al mercado internacional con dos productos que están mostrando un fuerte dinamismo a medida que distintos países avanzan con regulaciones para reducir las emisiones del transporte.
El combustible sostenible para aviación es uno de los segmentos que concentra mayor atención dentro de la transición energética. A diferencia de otros sectores del transporte, la aviación comercial tiene menos alternativas tecnológicas inmediatas para reemplazar los combustibles líquidos, por lo que los SAF aparecen como una de las principales herramientas para reducir la huella de carbono de los vuelos.
El HVO, en tanto, es un diésel renovable que puede producirse a partir de materias primas de origen biológico y utilizarse como alternativa al diésel convencional en determinadas aplicaciones. Ambos productos pueden aprovechar mercados internacionales que están comenzando a incorporar mayores exigencias de contenido renovable y reducción de emisiones.
La escala proyectada para San Lorenzo es todavía pequeña frente al mercado global de combustibles, pero tiene una particularidad para la Argentina: combina infraestructura industrial existente, disponibilidad de materias primas y salida exportadora desde uno de los principales polos agroindustriales del país.
El rol de TotalEnergies
La participación de TotalEnergies agrega otra pieza al proyecto. El grupo francés no sólo aporta su capacidad de comercialización internacional, sino que se convierte en el principal comprador de la producción de la futura planta.
El acuerdo fue firmado con TOTSA, la división de trading del grupo, que tendrá a su cargo adquirir la mayor parte de los volúmenes producidos por Santa Fe Bio y colocarlos en los mercados internacionales.
Para YPF, contar con una empresa energética global como contraparte reduce una de las principales incertidumbres de cualquier proyecto industrial de gran escala: qué hacer con la producción una vez que la planta esté operativa.
El desafío del SAF argentino
El acuerdo llega en un momento en que la industria aérea internacional empieza a demandar mayores cantidades de combustibles sostenibles. Europa, Estados Unidos y otros mercados avanzan con diferentes mecanismos regulatorios y objetivos de incorporación de SAF, generando una demanda que las petroleras y compañías aéreas buscan cubrir mediante contratos de largo plazo.
Ese escenario abre una oportunidad para países con una fuerte producción agroindustrial como la Argentina, ya que buena parte de los combustibles renovables se fabrica a partir de aceites vegetales, grasas y otras materias primas de origen biológico.