Laura Mafud Editora
"Cuando uno entrega un commodity, está entregando un estándar". Así explicaba hace dos años José Chediack, presidente de Grupo Phrónesis y fundador de SolFrut, el motivo por el cual dio origen a la firma sanjuanina: su meta era integrar la cadena de valor y lograr diferenciación en el mercado. Con más de 30 años de trayectoria, la compañía anunció que invertirá US$ 19,5 millones entre 2026 y 2028 en dos desarrollos industriales en San Juan para ampliar su capacidad productiva, incorporar nuevos procesos y seguir agregando valor a la producción local.
"Nuestro objetivo es seguir creciendo desde San Juan, transformando la producción primaria en alimentos de mayor valor agregado", señaló Chediack a través de un comunicado oficial de la compañía. "Estas inversiones reflejan una mirada de largo plazo: queremos continuar incorporando tecnología, desarrollando nuevas categorías y profundizando un modelo agroindustrial integrado, competitivo y sostenible", agregó el ejecutivo.
El primer eje del plan contempla una inversión estimada de US$ 9,5 millones, que incluye infraestructura, maquinaria y áreas de servicio. SolFrut prevé iniciar entre fines de este año y comienzos de 2027 la construcción de una planta en el departamento de Sarmiento, con una nave central de aproximadamente 1.700 m².
La instalación estará destinada inicialmente a la elaboración de salsas, aunque contará con un diseño flexible para incorporar nuevas líneas productivas, ampliar la cartera de su marca insignia Oliovita y desarrollar alimentos para terceros bajo el modelo de marcas blancas. A su vez, la empresa proyecta ofrecer soluciones alimenticias para servicios institucionales y para el sector minero, acompañando la creciente demanda provincial y regional.
Pistachos: agregar valor en origen e integrar la cadena productiva
El segundo pilar estratégico es la construcción de una planta de procesamiento y secado de pistachos equipada con tecnología de última generación. El proyecto se ejecutará por etapas y demandará US$ 10 millones en su primera fase, cuya construcción está prevista para el segundo semestre de 2027.
Actualmente, SolFrut cuenta con más de 1.100 hectáreas de pistachos implantadas en el departamento de 25 de Mayo y proyecta continuar ampliando dicha superficie. Con la nueva infraestructura, la firma busca integrar la producción agrícola con el procesamiento industrial en el mismo lugar de origen, asegurando que una mayor proporción del valor generado permanezca en la provincia.
Los nuevos desarrollos se suman a un plan de inversiones que la empresa viene desplegando en la región. Durante 2026, SolFrut destinó US$ 1,5 millones a la puesta en funcionamiento de su planta de elaboración y fraccionamiento de acetos en 25 de Mayo, equipada con una fraccionadora de última generación, caldera, barricas y tanques procesadores.
En materia de sustentabilidad, la empresa inauguró recientemente un parque solar fotovoltaico de 2,98 MWp en Finca El Principio —la primera etapa de un proyecto que alcanzará los 6 MWp— con el objetivo de abastecer energéticamente sus operaciones. Estas obras dan continuidad al hito alcanzado en 2025, cuando puso en marcha en San Juan la planta de fraccionamiento de aceite de oliva más grande de Latinoamérica, con capacidad para envasar hasta 10.000 unidades por hora.
Hoy, la compañía opera más de 3.000 hectáreas cultivadas entre San Juan y La Rioja y procesa hasta 700.000 kilos diarios de oliva. Su marca insignia, Oliovita, supera los 270 premios internacionales y concentra más del 15% del mercado argentino de aceite de oliva virgen extra envasado. En paralelo, la firma expande su presencia en el consumo masivo con el lanzamiento de Gamba, una nueva marca de aceite de oliva en formato squeeze pensada para consumidores de entre 23 y 35 años.
La apuesta a la eficiencia y alianzas estratégicas globales
Más allá del mercado doméstico, SolFrut sostiene su plan de expansión apoyándose en la competitividad de la producción nacional frente a los estándares internacionales. En diálogo con Forbes Argentina en abril de este año, Chediack destacó las fortalezas del modelo productivo local: "La olivicultura argentina, especialmente en San Juan, es altamente eficiente ya que dispone de producción bajo riego, rendimientos de entre 1.700 y 1.800 kg de aceite por hectárea, cosecha mecanizada y mejor calidad de fruta. Nuestra ventaja más clara viene del lado del costo de producción y la calidad de la materia prima".
En aquella oportunidad, y en el marco del acuerdo anunciado entre el Mercosur y la Unión Europea, el presidente de SolFrut no descartó explorar oportunidades de integración global a través de joint-ventures con jugadores europeos. "La lógica más interesante es integrarnos a su cadena de valor: que una empresa europea nos use como proveedor calificado dentro de un esquema regional. Hemos tenido acercamientos de empresas europeas que ven a la Argentina como una plataforma para abastecer parte de su producción con costos más competitivos", concluyó.