La Inflación en CABA fue del 1,8% en septiembre y los servicios siguen presionando sobre los precios
El índice porteño mostró una leve aceleración frente a agosto, aunque la inflación interanual bajó al 32,9%. Educación, vivienda, salud y alimentos impulsaron los aumentos. Los servicios volvieron a subir por encima de los bienes y acumulan un incremento del 26,4% en lo que va del año.

Lo que hay que saber

La inflación en la Ciudad de Buenos Aires fue del 1,8% en septiembre, una décima por encima del 1,7% registrado en agosto, según informó el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). Con este resultado, los precios acumularon un aumento del 23,7% durante los primeros nueve meses de 2026, mientras que la variación interanual se desaceleró al 32,9%, frente al 33,3% del mes anterior.

El dato refleja una leve aceleración mensual, impulsada principalmente por los gastos de vivienda, alimentos, salud y educación. Estas cuatro categorías explicaron el 64,9% del incremento general de septiembre.

Los datos clave

- La educación encabezó los aumentos: registró una suba del 2,9%, principalmente por los ajustes en las cuotas de los establecimientos de enseñanza formal.

- La vivienda fue el rubro de mayor incidencia: aumentó 2,3% y aportó 0,47 puntos porcentuales al índice general. Las expensas subieron 3,4%, mientras que los alquileres avanzaron 1,5%.

- Los alimentos aumentaron 2,1%: las verduras, tubérculos y legumbres registraron un salto del 11,3% durante septiembre y acumularon una suba del 67,5% desde enero.

- La salud avanzó 2,2%: impulsada por las actualizaciones de las cuotas de medicina prepaga, los medicamentos y los servicios médicos.

- Los servicios volvieron a superar a los bienes: aumentaron 2% frente al 1,6% de los productos. En los primeros nueve meses del año, los servicios acumularon una suba del 26,4%, mientras que los bienes registraron un incremento del 19%.

- La inflación núcleo fue del 1,7%: los precios regulados avanzaron 2,1% y los estacionales, 2,3%.

Por qué importa

La evolución de los precios porteños muestra que los servicios continúan siendo uno de los principales focos de presión inflacionaria, incluso cuando el índice general se mantiene por debajo del 2% mensual.

La diferencia entre bienes y servicios resulta significativa: mientras los primeros acumulan un aumento del 19% en 2026, los segundos registran una suba del 26,4%. Esta brecha refleja el impacto de los ajustes en expensas, alquileres, educación, medicina prepaga y otros gastos recurrentes de los hogares.

Para las familias, esta dinámica implica que una parte importante del presupuesto mensual sigue aumentando por encima del promedio general. Se trata, además, de gastos que ofrecen un margen limitado para reducir el consumo.

El impacto en el bolsillo

El relevamiento oficial también permitió conocer los precios promedio de algunos productos de consumo habitual en la Ciudad de Buenos Aires.

En septiembre, el kilo de asado alcanzó los $18.181,91, mientras que la carne picada se ubicó en $15.063,11 y el pollo entero, en $5.049,79. El kilo de pan francés llegó a $4.781,75, el litro de leche entera a $2.036,70 y la docena de huevos a $3.997,48.

Entre las verduras, el tomate redondo registró un precio promedio de $4.254,54 por kilo y la papa blanca, de $2.959,87.

El aumento de las verduras fue uno de los movimientos más destacados del mes: el grupo avanzó 11,3% en septiembre, aunque las frutas mostraron una caída del 2,3%.

Lo que viene

El próximo dato relevante será la inflación nacional de septiembre, que el INDEC publicará la semana próxima.

Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, las consultoras y entidades financieras proyectan una inflación del 1,9% para septiembre, por encima del 1,7% registrado a nivel nacional en agosto.

Aunque el índice porteño funciona como una referencia anticipada, no necesariamente reproduce el comportamiento nacional, debido a las diferencias en la composición y ponderación de las canastas de consumo.

El desafío de los próximos meses será determinar si la inflación logra consolidarse por debajo del 2% mensual o si los ajustes en servicios y precios regulados mantienen la resistencia a una desaceleración más pronunciada.