Kevin Warsh redujo las expectativas de una nueva suba de las tasas de interés en Estados Unidos para fines de octubre. El presidente de la Reserva Federal (Fed) evitó anticipar decisiones, pero aseguró que los acontecimientos del último mes respondieron, en términos generales, a las previsiones del banco central. Tras sus declaraciones, el mercado elevó al 85% la probabilidad de que las tasas permanezcan sin cambios. En Wall Street, la reacción en la apertura bursátil fue dispar: los bancos avanzaron y las acciones tecnológicas presionaron a los principales índices.
Las declaraciones de Kevin Warsh se produjeron durante una conversación con Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de las reuniones anuales del organismo y el Banco Mundial, celebradas en Bangkok, Tailandia. Durante el intercambio, el presidente de la Fed ratificó el compromiso del banco central con la estabilidad de precios y recordó que la entidad retiró parte de sus medidas de estímulo hace un mes. Además, señaló que la evolución de los acontecimientos durante ese período estuvo, en términos generales, en línea con las expectativas del organismo.
Sus palabras cobraron relevancia después de la decisión de septiembre, cuando la Fed aumentó las tasas 25 puntos básicos y dejó el rango objetivo entre 3,75% y 4%. Además, el último dato de inflación sumó incertidumbre sobre los próximos pasos: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 3,7% interanual en septiembre.
La herramienta de previsión de CME FedWatch reflejó un cambio importante en las apuestas de los operadores. La posibilidad de que la Fed mantenga las tasas en su reunión de octubre alcanzó el 85%, frente al 72% del jueves y alrededor del 50% de un mes atrás. En paralelo, la probabilidad de otra suba de 25 puntos básicos retrocedió del 48% a cerca del 15% durante ese período.
Warsh recordó que el banco central celebrará una serie de reuniones más en 2026 y que esos encuentros serán determinantes para evaluar la situación. "No prejuzgo las reuniones. No creo en predecir ahora lo que haré en las reuniones que tenemos en lo que resta del año", afirmó. Así, evitó comprometer una decisión, pese a que los inversores ahora consideran mucho menos probable un aumento de tasas a fines de octubre.
Wall Street mostró resultados mixtos
Mientras el mercado ajustó sus expectativas monetarias, las operaciones del viernes reflejaron diferencias entre sectores. El Dow Jones Industrial Average subió 387 puntos, equivalentes al 0,8%, a las 10:02, hora del este estadounidense. En cambio, el S&P 500 bajó menos del 0,1% y mostró señales de cerrar la semana con pérdidas, aunque permaneció cerca del máximo histórico que alcanzó la semana anterior.
El Nasdaq cayó 0,6% y también mostró señales de registrar su primera semana negativa en cinco semanas. Las compañías tecnológicas, especialmente las relacionadas con la inteligencia artificial, concentraron las bajas. Las acciones de Micron Technology cedieron 3,9%; Advanced Micro Devices, 3,2%; Intel, 2,2%; y Broadcom, 1,8%.
A ese retroceso se sumó Netflix, cuyas acciones perdieron 1,4% un día después de que la empresa anunciara que Peter Rice reemplazará a Bela Bajaria como responsable de contenidos. La noticia llegó pocos días después del anuncio de un plan para recortar alrededor del 6% de la plantilla, una reducción equivalente a casi 1.000 empleos.
Los bancos ayudaron a contener las bajas. Citigroup ganó 2,9%, JPMorgan avanzó 2,2% y Wells Fargo subió 2,1%. Aunque los índices con mayor peso tecnológico retrocedieron, la mayoría de las acciones estadounidenses registró ganancias durante el comienzo de la rueda.
Los bonos y el petróleo, bajo la lupa
En el mercado energético, el petróleo Brent se mantuvo estable en US$ 105,89 por barril, muy por encima de los aproximadamente US$ 72 de fines de febrero, antes del inicio de la guerra con Irán. El mes pasado, el Brent superó los US$ 100 por primera vez desde julio. La falta de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto mantiene la presión sobre la oferta mundial de crudo.
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años descendió al 5,09%, frente al 5,10% del cierre del jueves. A comienzos de octubre superó el 5,30%, su nivel más alto desde 2002, debido a las inquietudes por la inflación, la fortaleza de la economía estadounidense y otros factores.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0,6% mensual en septiembre, frente al 0,4% de agosto, mientras que la variación interanual pasó del 3,4% al 3,7%. El encarecimiento de la energía tuvo un peso sustancial en ese resultado. El precio de la nafta aumentó 9,1% durante septiembre y explicó más de la mitad del incremento mensual del índice general.
En ese contexto, John Kerschner, director global de Productos Titulizados y gestor de carteras de Janus Henderson, planteó interrogantes sobre la respuesta que podría adoptar el banco central estadounidense. "Esta reacción al dato de inflación de esta mañana, muy superior a lo esperado, me recuerda una frase célebre de Mike Tyson: ‘Todo el mundo tiene un plan hasta que recibe un golpe en la cara’. Nos preguntamos si la Reserva Federal, y especialmente su presidente, Kevin Warsh, estará sintiendo lo mismo esta mañana", señaló el especialista el día en que se conoció el dato.
Para Kerschner, uno de los aspectos que merece especial atención es que las presiones inflacionarias también aparecen en componentes ajenos a la energía. El indicador conocido como Super Core, que mide la inflación de los servicios subyacentes sin incluir vivienda, registró una tasa anualizada del 3,28% durante los últimos seis meses, después de descender al 2,47% en julio. A su vez, el alquiler equivalente de los propietarios (OER), que estima cuánto pagaría un propietario por alquilar su propia vivienda, subió 0,34%. Con ese resultado, su tasa anualizada semestral llegó al 3,74%, el nivel más alto desde agosto de 2025.
Cómo podría impactar en Argentina
La persistencia de tasas de interés elevadas en Estados Unidos mantiene alta la rentabilidad de los activos estadounidenses y obliga a Argentina a competir por capitales internacionales con una mayor prima de riesgo. Esta situación encarece el financiamiento externo y agrega presión sobre la capacidad del país para refinanciar sus vencimientos de deuda, en un contexto de menor apetito de los inversores por los activos emergentes.
Porr eso, según señaló Adrián Moreno, economista de QCapital, en declaraciones a Forbes, "que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga las tasas de interés elevadas por más tiempo no es una buena noticia para Argentina". El especialista explicó que, mientras los activos estadounidenses ofrezcan rendimientos atractivos, los inversores tendrán menos incentivos para asumir los riesgos asociados con los mercados emergentes. "Es decir, reduce el apetito por activos locales que tienen mayor riesgo", sostuvo.
Para Argentina, esta situación podría traducirse en mayores dificultades para acceder al financiamiento externo y una presión adicional sobre el riesgo país. Según Moreno, ese escenario complicaría los planes del equipo económico que conduce Luis Caputo para refinanciar la deuda y afrontar los pagos a los bonistas previstos para enero próximo. Ante esas dificultades, el Gobierno podría necesitar otras fuentes de fondos, entre ellas la eventual utilización de una parte del swap de monedas con China.
De todas formas, Moreno consideró favorable que la Fed no avance con nuevos incrementos de las tasas, ya que una suba adicional agravaría las condiciones financieras. El economista también advirtió que los costos elevados del financiamiento internacional dificultan una reducción de las tasas de interés en Argentina, lo que limita las posibilidades de expansión de las empresas y encarece el crédito para los consumidores. Este último factor adquiere especial relevancia ante los elevados niveles de morosidad que, según el especialista, ya afectan a los argentinos.