Las acciones de CoreWeave acumulan una caída del 17% desde la mañana del miércoles y actualmente cotizan un 65% por debajo del máximo histórico que alcanzaron en junio de 2025.
- Los bonos de CoreWeave ofrecen una rentabilidad cercana al 15%, un nivel que refleja la preocupación de los inversores por la capacidad de la empresa para afrontar sus deudas.
- La inflación anual en Estados Unidos alcanzó el 3,7%, por encima de las expectativas del mercado, lo que aumentó la preocupación por una posible suba de las tasas de interés.
- La consultora Gartner advirtió que más del 80% de los proveedores de servicios de nube especializados, conocidos como neoclouds, podrían dejar de operar de manera independiente para 2030, según informó CNBC.
¿La caída de las acciones de CoreWeave representa una oportunidad de compra?
La respuesta depende, en gran medida, de si la compañía podrá generar los ingresos necesarios para pagar las deudas que deberá contraer para financiar sus operaciones. Los inversores más optimistas consideran que la fuerte demanda de sus servicios y su capacidad para fijar precios justifican una valuación más alta. En cambio, los más pesimistas advierten que el aumento de los costos de financiamiento podría poner en riesgo la sostenibilidad del negocio.
Desde CoreWeave mantienen el optimismo. "Cuando estás construyendo un nuevo tipo de empresa tecnológica, habrá períodos en los que el mercado malinterprete y actúe de forma irracional", escribió su CEO, Mike Intrator, en un mensaje dirigido a los empleados, según Yahoo Finance.
"Confiamos en nuestro modelo de negocio, en nuestros clientes, en la extraordinaria calidad de nuestra ejecución y en la disciplina implacable en torno al motor financiero que hemos construido", agregó.
Me inclino por la visión más pesimista, ya que el elevado endeudamiento de CoreWeave y los riesgos asociados a su modelo de negocio generan dudas sobre su futuro financiero.
Qué factores explican la caída de las acciones de CoreWeave?
El modelo de negocio de CoreWeave presenta riesgos importantes que generan preocupación entre los inversores. Sus tres principales clientes concentran el 72% de sus ingresos y la compañía necesita seguir recurriendo al financiamiento externo para sostener su expansión. Además, prevé invertir hasta US$ 39.000 millones en infraestructura durante 2026, una cifra que equivale a casi tres veces los ingresos previstos para este año, según informó durante la presentación de sus resultados del segundo trimestre.
A estas preocupaciones se sumaron nuevas señales negativas para el sector tecnológico. La inflación anual en Estados Unidos alcanzó el 3,7% en septiembre, por encima de las expectativas del mercado, lo que aumentó el temor a tasas de interés más altas. Además, la consultora Gartner advirtió que los operadores de centros de datos de inteligencia artificial necesitarán generar ingresos muy superiores a los previstos para justificar sus inversiones. De lo contrario, podrían quedar en riesgo más de US$ 3,5 billones destinados a infraestructura para 2030.
En este contexto, los bonos de CoreWeave sufrieron una fuerte ola de ventas, mientras que la preocupación también se extendió al mercado de acciones. El nerviosismo aumentó después de que el inversor Chamath Palihapitiya llamara la atención sobre la caída de los títulos de deuda de la compañía y Elon Musk respondiera con un escueto "Uf", según informó Yahoo Finance.
Sin embargo, la preocupación de los inversores va más allá de la caída de las cotizaciones. El principal interrogante es si CoreWeave podrá generar suficientes ingresos para recuperar sus inversiones y afrontar sus compromisos financieros. Aunque la demanda de infraestructura para inteligencia artificial continúa creciendo, el elevado endeudamiento de la compañía y el encarecimiento del crédito plantean dudas sobre la rentabilidad futura de su negocio.
¿Por qué la deuda de CoreWeave preocupa a los inversores?
En junio de 2026, CoreWeave emitió bonos sin garantía por US$ 1.250 millones, con una tasa de interés anual del 9,625% y vencimiento en 2032. Sin embargo, estos títulos sufrieron una fuerte caída en su cotización. Según informó Barron's el miércoles 14 de octubre, se negociaban a aproximadamente 79,5 centavos por cada dólar de valor nominal, lo que elevó su rendimiento al 15,06%.
Esto significa que los bonos ofrecen una rentabilidad cercana al 15% para quienes los compran a los precios actuales, muy superior a la tasa fijada cuando se emitieron. La diferencia se explica por la caída de su precio en el mercado, que refleja una mayor preocupación de los inversores por la capacidad de CoreWeave para cumplir con sus obligaciones financieras.
Los resultados del segundo trimestre ayudan a entender esta preocupación. Aunque los ingresos de CoreWeave crecieron un 112% interanual, sus costos aumentaron todavía más. El costo de los ingresos se incrementó un 181% y los gastos en tecnología e infraestructura avanzaron un 125%. Por su parte, los gastos netos por intereses se dispararon un 140%, hasta alcanzar los US$ 640 millones, según los resultados financieros de la compañía.
Estos aumentos responden, en parte, a la estrategia de expansión de CoreWeave. La compañía está invirtiendo en nueva infraestructura para anticiparse a la demanda y cumplir contratos que generarán ingresos durante los próximos años. Por eso, no sería adecuado evaluar la rentabilidad de su negocio a partir de un único trimestre. Sin embargo, la magnitud de las inversiones y el crecimiento de los costos financieros plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de ese ritmo de expansión.
Al cierre de junio de 2026, CoreWeave acumulaba una deuda de aproximadamente US$ 35.600 millones. De ese total, unos US$ 4.400 millones debían pagarse durante el resto del año, mientras que otros US$ 6.200 millones vencían en 2027. La compañía también informó que disponía de alrededor de US$ 5.500 millones en efectivo y activos líquidos, además de una liquidez total de US$ 15.600 millones, que incluía líneas de crédito disponibles.
Esta disponibilidad de recursos es importante porque indica que CoreWeave no enfrenta necesariamente un problema inmediato para cumplir con sus pagos. La empresa continúa accediendo a distintas fuentes de financiamiento y buena parte de sus préstamos está respaldada por activos y contratos con clientes. Sin embargo, la principal preocupación no es si puede afrontar sus obligaciones actuales, sino qué rentabilidad obtendrán los accionistas de los próximos US$ 10.000 millones que la compañía destine a ampliar su capacidad.
Cada nueva expansión requiere invertir en chips, centros de datos, electricidad y equipamiento tecnológico, además de conseguir los fondos necesarios para financiar esas compras. CoreWeave debe recuperar esos costos mientras su infraestructura siga siendo competitiva. En ese escenario, endeudarse a tasas del 10% o del 15% puede reducir considerablemente la rentabilidad de las inversiones, en comparación con proyectos financiados a una tasa del 5%.
No todos los préstamos de CoreWeave tienen las mismas condiciones, por lo que el rendimiento del 15% de sus bonos no debe interpretarse como el costo de toda su deuda. Sin embargo, refleja la creciente preocupación del mercado por los riesgos financieros de la compañía. Sus ingresos podrían seguir aumentando a gran velocidad, pero si necesita recurrir a financiamiento cada vez más caro para sostener su expansión, ese crecimiento no necesariamente se traducirá en mayores ganancias para los accionistas.
Los chips de Nvidia podrían valer menos de lo que esperan los prestamistas
Una parte importante de los préstamos destinados a financiar infraestructura de inteligencia artificial (IA) depende de que los prestamistas acepten las GPU de Nvidia como garantía. Estos chips son costosos, tienen una gran demanda y pueden generar ingresos elevados mediante su alquiler. Sin embargo, pertenecen a una industria en la que los avances tecnológicos pueden hacer que los equipos más antiguos pierdan atractivo a una velocidad sorprendente.
Según informó Reuters a principios de este mes, algunos prestamistas están poniendo en duda el valor que estos procesadores podrían conservar a largo plazo. Nvidia sostiene que sus sistemas pueden seguir siendo útiles durante una década, mientras que ciertos inversores del mercado crediticio calculan períodos de depreciación mucho más cortos, de entre tres y cuatro años.
Entiendo los argumentos de ambas partes. Una GPU puede seguir funcionando durante diez años, pero eso no significa que los clientes estén dispuestos a pagar lo mismo por su capacidad de procesamiento cuando tenga siete años de antigüedad. Las nuevas generaciones de procesadores pueden realizar muchas más tareas con un menor consumo de electricidad. Si los clientes pueden acceder a equipos más avanzados a precios competitivos, la rentabilidad del alquiler de los chips antiguos podría caer considerablemente mucho antes de que termine su vida útil.
Ahora bien, ¿qué significa esto para el banco o la entidad financiera que presta plata para adquirir esos chips? El prestamista necesita asegurarse de que el valor de los equipos, junto con los ingresos generados por los contratos con los clientes, sea suficiente para proteger su inversión durante toda la vigencia del préstamo. Por eso, la solidez financiera del cliente resulta tan importante como la propia tecnología.
Los tres principales clientes de CoreWeave concentraron aproximadamente el 36%, el 26% y el 10% de sus ingresos durante el segundo trimestre. Un préstamo respaldado por un contrato a largo plazo con Microsoft o Meta probablemente resulte mucho más atractivo para los prestamistas que uno vinculado a una empresa de IA más pequeña, que podría necesitar nuevas rondas de financiación para sostener sus operaciones. Ya analicé estas relaciones financieras en un artículo anterior publicado en Forbes sobre el riesgo de financiación de la IA de Nvidia, estimado en US$ 500.000 millones
Nvidia ocupa una posición comercial privilegiada. Provee los equipos que necesitan empresas como CoreWeave, mientras que la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial impulsa una demanda extraordinaria de sus productos. Sin embargo, Nvidia también depende de la salud financiera de sus clientes. Después de todo, es poco probable que una empresa que no consiga financiación para construir su próximo centro de datos pueda mantener el mismo ritmo de compra de chips.
Por eso, cabe preguntarse qué proporción de las inversiones actuales en IA está respaldada por clientes consolidados, con una sólida generación de efectivo, y cuánto depende, en última instancia, de que los inversores continúen aportando capital a empresas que todavía buscan alcanzar la rentabilidad.
¿Podrá CoreWeave conseguir financiación más barata?
CoreWeave ya está buscando alternativas para resolver este problema. Según informó el Financial Times el miércoles, la compañía intenta conseguir más financiación de las aseguradoras de vida. Estas instituciones tienen compromisos financieros a largo plazo, por lo que pueden convertirse en una fuente de capital atractiva para proyectos respaldados por ingresos contractuales estables y previsibles.
El acuerdo de financiación de CoreWeave por US$ 8.500 millones, respaldado por un contrato con Meta, demuestra el atractivo de este modelo. Un cliente con una sólida posición financiera se compromete a contratar capacidad de procesamiento, mientras que los equipos funcionan como garantía adicional. Esta combinación ofrece a los prestamistas una mayor seguridad de que recibirán los pagos durante toda la vigencia del préstamo.
Si CoreWeave logra acceder a financiación más barata para una mayor proporción de sus proyectos, podría mejorar la rentabilidad de su expansión y abrir la puerta a refinanciar deudas con tasas de interés más elevadas. Sin embargo, no daría por hecho que todos los contratos con sus clientes permitirán obtener condiciones de financiación igualmente favorables.
Un prestamista podría estar dispuesto a otorgar miles de millones de dólares si el préstamo está respaldado por un contrato con Microsoft, pero mostrarse mucho más cauteloso ante un acuerdo con una empresa de inteligencia artificial más pequeña. En este último caso, el proyecto podría seguir dependiendo de financiación privada costosa, deuda de alto rendimiento o nuevas aportaciones de capital.
Por lo tanto, CoreWeave podría conseguir una reducción de su costo promedio de financiación, aunque algunos de sus nuevos proyectos sigan enfrentando tasas de interés considerablemente más elevadas.
En The Edge, observamos que los inversores pueden concentrarse tanto en el crecimiento de los ingresos que terminan perdiendo de vista las ganancias que esos negocios podrían generar para los accionistas. La cartera de contratos pendientes de CoreWeave resulta impresionante, pero antes de sacar conclusiones sobre su valor para los accionistas, me gustaría comprender la rentabilidad y los costos asociados a cada uno de esos acuerdos.
Un contrato de US$ 10.000 millones podría exigir inversiones adicionales de varios miles de millones de dólares. CoreWeave necesita comprar los equipos, garantizar el suministro eléctrico y mantener operativa la infraestructura. Lo que quede después de cubrir esos costos y cumplir con los pagos a los prestamistas determinará si la inversión realmente resultó rentable. Además, las condiciones de competencia podrían cambiar mientras la compañía ejecuta el contrato.
Microsoft, Meta, Alphabet y Amazon están destinando enormes sumas de dinero al desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial, pero cuentan con la capacidad de financiar buena parte de esas inversiones mediante los flujos de caja que ya generan sus negocios. CoreWeave, en cambio, tiene un modelo de financiación muy diferente, que la vuelve más vulnerable ante un aumento de los costos de endeudamiento.
Es posible que la infraestructura especializada de CoreWeave y sus relaciones con los clientes le permitan competir con éxito. La dirección de la compañía podría conseguir financiación a largo plazo más barata, mejorar la rentabilidad mediante un uso más eficiente de sus instalaciones actuales y transformar su extraordinaria cartera de contratos pendientes en una importante generación de efectivo en el futuro.
Las acciones de CoreWeave me resultarían más atractivas si la compañía demostrara que su nueva capacidad puede generar una rentabilidad interesante después de descontar los costos de financiación y la depreciación de los equipos, sin incrementar constantemente la carga financiera de los accionistas.
Acá aparece un posible factor capaz de impulsar el valor de la compañía. En mi libro "Catalizadores de precios", analizo cómo los cambios en los acuerdos de financiación o en la estructura de capital pueden modificar considerablemente el valor de una empresa. Para CoreWeave, un mayor acceso a financiación con grado de inversión podría producir justamente ese efecto. Sin embargo, el riesgo está en que conseguir financiación más barata lleve más tiempo del previsto o que solo una parte de su cartera de contratos reúna las condiciones necesarias para acceder a ella.
Los datos de inflación publicados el miércoles hacen que este escenario cobre todavía más relevancia. Con el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años cerca del 5,3%, el mercado muestra cada vez menos tolerancia hacia las empresas que necesitan grandes cantidades de capital externo para financiar su expansión.
No tomaría el precio de los bonos de CoreWeave como una señal de que la industria de la inteligencia artificial se encamina hacia un colapso. La compañía tiene clientes reales, contratos de gran valor y una posición relevante en un mercado que crece rápidamente. Tampoco descartaría sus acciones únicamente porque sus costos de financiación mediante deuda no garantizada sean elevados.
Sin embargo, prestaría mucha más atención a los gastos por intereses, las condiciones para refinanciar su deuda y la rentabilidad de sus nuevas inversiones en infraestructura que a otro anuncio sobre una demanda récord. CoreWeave podría vender otros US$ 10.000 millones en capacidad de procesamiento sin responder la pregunta que considero fundamental: ¿cuánto de esa plata terminará llegando realmente a los accionistas?
El comportamiento de los bonos de CoreWeave indica que los prestamistas ya están preocupados por esa respuesta. Los inversores que tienen acciones de la compañía deberían plantearse la misma pregunta.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.