Claudio Zuchovicki y la economía que viene: "La oportunidad histórica que tenemos en Argentina es fenomenal"
El presidente de BYMA contrapuso la devaluación global de las monedas duras con el valor estratégico de los recursos naturales y el talento argentino. Frente al avance de la inteligencia artificial y los cambios demográficos, desestimó las visiones apocalípticas sobre el mercado laboral.

Laura Mafud Editora

En el marco de la séptima edición de HR Trends, el evento organizado por Bonda que reúne a líderes de recursos humanos, el analista económico y presidente de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), Claudio Zuchovicki, ofreció una conferencia titulada "Contexto económico y empleo en Argentina". Durante su presentación, el especialista instó a los ejecutivos a dejar de mirar la coyuntura financiera y enfocar la gestión en la productividad interna, advirtiendo sobre los riesgos de paralizarse ante la incertidumbre. "No tomar decisiones en el mundo de ustedes es más peligroso que tomar decisiones. No tomar una decisión, paralizarse es una decisión. El pasado sirve para aprender, no para pronosticar. Y el futuro no se pronostica: se ejecuta", afirmó.

El economista enfatizó que las variables que históricamente concentraban la atención de los analistas —como las cotizaciones del dólar financiero o las brechas cambiarias con decimales— dejaron de ser el eje central de la agenda empresarial diaria para dar lugar a la gestión interna del negocio. "El debate a partir de ahora se da solo en la economía real, no en las finanzas. El futuro pasa por la economía real. ¿Qué se debate hoy? Microeconomía, nivel de morosidad, suba de costos, empleo, crecimiento económico. Hoy el debate está persianas para dentro. Cómo les va a ustedes no va a depender tanto de la macro, va a depender de lo que hagan ustedes en su propia compañía", explicó Zuchovicki.

En relación con el ritmo de la actividad productiva, el especialista desestimó las figuras tradicionales de rebote en "V", "U" o las proyecciones de estancamiento en "L", optando por describir una recuperación en forma de "K", que no está ligado a una connotación política. Bajo este esquema gráfico, coexisten sectores altamente competitivos e intensivos en divisas junto a sectores rezagados. 

"La K de arriba genera mucha divisa. Energía, energía. Somos exportadores de dólares, somos generadores de dólares y eso te dejó un tipo de cambio. Y la K de abajo era la que era más intensiva en mano de obra. Y empiezo ese debate de cómo transicionar", puntualizó. 

Ante esta brecha entre sectores, instó a las organizaciones a evaluar la naturaleza de las transformaciones del mercado para determinar el rumbo operativo. "En economía, si hay algo que me enseñaron después de 40 años de mercado, que lo primero que tengo que definir es cuando algo es transitorio o permanente. Si es transitorio, resisto. Si es permanente, tengo que cambiar yo", aseveró.

Devaluación, tecnología y la oportunidad de la economía real

Al analizar el contexto macroeconómico internacional, Zuchovicki contrapuso los desequilibrios de las principales potencias globales con la valoración de los activos tangibles. Explicó que países como Estados Unidos presentan altos niveles de déficit fiscal, la mayor deuda nominal de su historia y persistencia en sus niveles de inflación.

De acuerdo con su visión, el fenómeno actual no responde a un encarecimiento puntual de los bienes medidos en divisas, sino a una pérdida generalizada del poder adquisitivo del dinero a escala global. "Lo que vivió el mundo es la mayor devaluación de la historia. No es que Argentina es cara en dólares. Lo que perdió valor es el poder adquisitivo del dinero. La contracara mejora al que invierta en la economía real desde ese lado", argumentó.

Esta dinámica económica mundial coincide con una profunda reconfiguración en la matriz del producto bruto global y en la velocidad con la que se despliegan los cambios tecnológicos. El analista remarcó que el 80% del PBI mundial lo generan empresas que no existían antes de 2009, y que herramientas recientes como los agentes de inteligencia artificial y la digitalización financiera están modificando los canales de venta, la publicidad y el comercio de servicios por sobre la compra de objetos físicos. 

Asimismo, vinculó esta aceleración con las tendencias demográficas y el envejecimiento poblacional, señalando la aparición de una nueva sociedad de consumo de mayor longevidad que exige estructurar esquemas de ahorro propio e inversión productiva a largo plazo en sustitución de los modelos tradicionales de jubilación.

En cuanto al impacto de estas transformaciones sobre el mercado laboral y la automatización de procesos, el especialista desestimó las visiones paralizantes apoyándose en las precedentes revoluciones industriales. Ejemplificó cómo la llegada del automóvil en 1900 o la expansión de la conectividad Wi-Fi a comienzos de siglo discontinuaron oficios y proveedores de la vieja estructura pero fundaron sectores económicos masivos como los hipermercados, el comercio electrónico o los medios de pago digitales. "Van a nacer industrias nuevas que antes no existían", aseguró respecto del empleo del futuro.

Finalmente, Zuchovicki situó a la Argentina en una posición estratégica frente al escenario geopolítico de fricción e incertidumbre global. Destacó que el país reúne ventajas comparativas determinantes: disponibilidad de recursos naturales clave como energía —a partir del desarrollo de Vaca Muerta—, minería, producción de alimentos y talento profesional, en un marco institucional democrático, con alternancia y distante de los conflictos territoriales o bélicos internacionales. 

"Producimos lo que el mundo quiere comprar a buen precio y encima ofrecemos la seguridad jurídica que muchos de los que tienen recursos naturales les cuesta más navegar. La oportunidad histórica que tenemos en Argentina es fenomenal", enfatizó. Hacia el cierre de su disertación, apeló de forma directa al compromiso del auditorio con el desarrollo de la economía real: "No tenemos ni idea de lo que va a pasar, pero tenemos una oportunidad histórica... ¿En serio no la van a pelear? Vale la pena pelearlo. Peor es no intentarlo".