Los 42.000 satélites de Elon Musk que podrían salvar al mundo

Por John Koetsier

SpaceX, la otra empresa de Elon Musk, está construyendo Starlink, una constelación global de comunicaciones que podría llegar a tener nada menos que 42.000 satélites. Y esa constelación podría ser lo único que nos salve de vivir en un mundo fragmentado con realidades virtuales (y empíricas) distintas. ¿Por qué? Porque internet corre peligro.

Como internet es un servicio provisto por nubes, su apropiación se da casi siempre en las sombras, en servidores y enrutadores que hacen funcionar a servicios como Netflix, la BBC, Facebook y Google.

Es lo que se conoce como splinternet: la división de un Internet mundial interconectado en feudos separados y aislables. Cada uno de esos feudos se puede controlar y administrar de tal manera que los poderes de turno puedan controlar lo que ven sus poblaciones.

El ejemplo más famoso es el Gran Firewall de China, pero Irán, Siria y Vietnam también controlan gran parte del internet que consumen sus ciudadanos. Rusia acaba de terminar de desarrollar una tecnología para aislar sus redes, servidores e internautas del internet mundial. E India, en un intento por sofocar el malestar causado por su ley de ciudadanía antimusulmana, puso mano dura: bloqueó internet por completo.

(Con un resultado accidental: los tercerizados indios no pueden comunicarse con sus empleadores en EE.UU.)

Otro país, Emiratos Árabes Unidos, adoptó una táctica distinta: bloqueó todas las aplicaciones de mensajería menos una, a la que le agregó una puerta trasera digital: Totok.

En cualquiera de sus formas, el splinternet permite a los Gobiernos controlar lo que se ve, se lee y se oye de fuentes externas y censurar lo que dicen sus propios ciudadanos.

Starlink podría cambiar todo eso.

Hace poco, Elon Musk dio detalles sobre cómo se accederá a Starlink. Será sencillísimo y se podrá acceder a un internet global relativamente gratuito desde cualquier parte del planeta.

Starlink Terminal tiene motores para ajustarse automáticamente al ángulo ideal para visualizar el cielo. Las instrucciones consisten simplemente en enchufarlo y apuntar al cielo.

Estos dos pasos se pueden seguir en cualquier orden. No se necesita capacitación. O sea, cualquiera podrá acceder a internet desde cualquier lugar. Los ciudadanos chinos podrán entrar a Google y obtener información sobre la Plaza de Tiananmén. Los ciudadanos rusos podrán ver análisis externos sobre las operaciones financieras de Putin por más que Rusia bloquee las fuentes externas. Los manifestantes indios no se quedarán sin internet.

Por supuesto, los Gobiernos declararán ilegal a Starlink Terminal.

Pero el solo hecho de que lo hagan será una victoria.

Mil satélites bastarán para habilitar un servicio básico, declaró Musk. SpaceX acaba de lanzar una tercera tanda de 60 satélites y se proyecta que siga lanzando cantidades similares cada dos o tres meses.

(A modo de contexto, en lo que va de la historia espacial se lanzaron cerca de 9.000 satélites, de los cuales siguen en órbita unos 5.000 y solo funcionan 2.000. O sea, incluso a un cuarto o un quinto de su capacidad total, Starlink sería una constelación gigantesca de satélites sin precedentes en la historia de la humanidad? y los astrónomos hacen bien en preocuparse por la contaminación lumínica).

Musk solicitó autorización para lanzar hasta 42.000 satélites, pero probablemente no lance tantos. De todas formas, al ritmo actual, podría haber un servicio de Internet global que no se puede bloquear en no mucho más de un año.