Leonardo Román, el sobrino del "zar de las grúas", el otro ganador de la Hidrovia
Tejió un vínculo comercial con el grupo belga Jan de Nul, actual y futuro concesionario de la via, y se terminó asociando sobre el cierre del proceso de licitación. Las cifras del negocio.

La definición por la concesión de la Hidrovía avanza, sin sorpresas, hacia la adjudicación de un viejo protagonista: Jan de Nul, la compañía que la opera desde hace más de tres décadas y conoce como pocas el negocio más rentable de los ríos argentinos .Para los próximos 25 años, sin embargo, se incorporará una novedad. Leonardo Román, sobrino de Alfredo Román, el empresario argentino conocido como el “zar de las grúas”, entrará al negocio como la pata local de la operación. 

El dato surgió sin anuncios ni presentaciones cuando Jan de Nul, en una carta de impugnación a su competidora en el proceso de licitación -la dragadora Deme, ya fuera del concurso- informa de su sociedad con Sirvemagnus, una empresa de soluciones integrales para la infraestructura marítima y fluvial. La compañía está dirigida como vicepresidente por Leandro, hijo de Ricardo Román, hoy retirado igual que Alfredo. Fue su padre, precisamente, quien inició los negocios familiares en el rubro portuario con Loginter, empresa de la que Leonardo es CEO y que ofrece servicios integrales de logística, almacenamiento, transporte y distribución nacional e internacional. 

Aunque se incorporó a último momento a la licitación de la Hidrovía, la alianza de los Roman con Jan de Nul no es nueva y termina de remover los pocos y relativamente obstáculos que tenía el grupo belga para continuar en la operación de la principal vía navegable de la Argentina. En primer lugar, sumar un socio local en una de las concesiones más críticas para el Gobierno es, en términos políticos, una buena carta de presentación ante los cuestionamientos por dejar en manos extranjeras el control del 80% del tránsito comercial internacional del país (como estuvo hasta ahora). 

IZQ: Alfredo Román DER: Leonardo Román

Pero también hay un elemento que permitió consolidar la oferta técnica, que determinó la preadjudicación a Jan de Nul por sobre Deme: Servimagnus tiene el expertise para resolver para una de las nuevas exigencias incorporadas a los pliegos -cuestionados en su momento por estar diseñados “a medida”- más allá del dragado y balizamiento como el movimiento de cascos hundidos. Ambas empresas, por oficio de Leonardo Román, ya venían trabajando en conjunto. Ahora el grupo argentino pega un salto y crece en un negocio que se calcula en unos US$15.000 millones en las próximas dos décadas. 

La concesión privada de la Vía Navegable Troncal es un contrato multimillonario que incluye dragado, señalización, mantenimiento y cobro de peajes sobre más de 1.600 kilómetros de navegación sobre lo que se considera la principal autopista exportadora de la Argentina, clave también en la región. Une puertos de Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay a través de los ríos Paraná y Paraguay y conecta la producción agroindustrial con el Atlántico.

El contrato prevé ingresos multimillonarios para el operador de unos US$15.000 millones hasta 2050, hasta  con un plan de inversión de US$ 10.000 millones en dragado, mantenimiento y señalización. Los primeros siete años no habrá ganancias para el concesionario y la tarifa inicial de peaje se fijó en US$ 3,80 por tonelada de registro neto, lo que implica una reducción respecto de los US$ 4,30 actuales y generaría ahorros logísticos de entre US$ 35 y US$ 40 millones anuales para el sector agroexportador. Sin embargo, el esquema contempla aumentos posteriores: con el dragado más profundo la tarifa pasará a US$ 4,65 dólares y luego a US$ 5,78, lo que despierta dudas sobre el impacto futuro en la competitividad. 

Las condiciones de la nueva concesión incluyen cláusulas ambientales, protocolos de ciberseguridad y control de tráfico, además de planes de contingencia ante derrames. La duración es de 25 años y se prevé que los primeros seis sean de fuerte inversión, con flujos de caja negativos, hasta que la operación comience a generar ganancias sostenidas a partir de 2032. 

El Estado, por su parte, se reserva funciones de supervisión y control, aunque la gestión operativa queda en manos privadas. Jan de Nul tiene vasta experiencia en ese campo. Es el concesionario desde hace más de 30 años de la hidrovía y tiene décadas de presencia en la región.

A nivel global, es uno de los mayores grupos de dragado del mundo -que no son muchos, de ahi la baja cantidad de participantes-, con operaciones en Europa, Asia y América Latina. En la evaluación técnica obtuvo 66,2 puntos frente a los 42,14 de DEME, destacándose en gestión ambiental, señalización y protocolos de seguridad.