Manaos no es el típico Brasil de caipirinhas en la playa. Es una metrópolis de 2,3 millones de habitantes que fabrica el 80% de los televisores del país, pero está rodeada por un 95% por selva tropical. Una ciudad industrial donde Samsung, Panasonic y LG tienen fábricas, y sin embargo todavía hay pueblos indígenas sin contacto con la civilización que solo la fuerza aérea brasileña monitorea.
En 2026, Manaos ingresó a la lista global de destinos tendencia de Booking.com. "Esto se debe al volumen de reservas que hemos tenido en 2025 comparado a 2024. Manaos subió muchos puestos", explica a Forbes Luiz Cegato, gerente de Comunicación de la compañía para América Latina.
Los viajeros argentinos lideran el fenómeno de rankear a Brasil en listas globales. En 2025, 3,38 millones de argentinos viajaron a Brasil, un crecimiento del 72% respecto al año anterior. Y Manaos aparece en el radar de quienes buscan algo fuera de lo común.

La ciudad de los contrastes
Uno transpira apenas sale del avión. Manaos está a pocos grados de la línea del Ecuador, por eso las estaciones están invertidas: enero es invierno amazónico, pero invierno significa 38° mínimo. El verano, en julio, llega a 43°.
La ciudad tiene una geografía particular: 68% agua, 32% tierra. El río Negro es el segundo más ancho del mundo. El 78% del transporte en Amazonas es fluvial, según datos oficiales.

El Palacio Rio Negro, construido en 1903 como residencia del cónsul de Austria, tiene una terraza donde ahora los turistas se sacan fotos. Antes era un río. "La primera Manaos está doce metros bajo tierra", cuenta Socorro, guía turística local. “Es como Venecia. El río fue subiendo y la ciudad fue creciendo encima”.
Los locales tienen nombres que suenan a otra realidad: Socorro, Domingo, Memoria. Nombres comunes acá, un tanto extraños en Argentina. Herencia de la colonización portuguesa mezclada con algo más: una forma de nombrar que viene de ser caboclo—mitad blanco, mitad indígena—.
"Lo más viejo que se conoce de Amazonas es de 50.000 años atrás", explica Iveraldo, otro guía local. “Pinturas rupestres, restos arqueológicos. Los primeros pueblos vinieron de Asia hace 25.000 años. Un amazónico ‘puro’ se parece más a un asiático, como un filipino”.
Amazonas tiene 259 etnias indígenas, según datos del Censo 2022, y es el estado con mayor diversidad lingüística de Brasil.

Turismo de aventura: la selva en parlantes naturales
A más de 120 kilómetros de Manaos, por una ruta que serpentea entre árboles altísimos, está Presidente Figueiredo. El municipio tiene más de 150 cascadas catalogadas y suficientes atracciones naturales para necesitar al menos tres días completos. El tour de un día apenas rasca la superficie.
La Caverna do Maroaga tiene 400 metros de profundidad pero solo se puede entrar a los primeros 30. Lo más impactante no es la cueva de murciélagos. Los sonidos rodean a quienes la visitan como si alguien hubiera puesto parlantes escondidos entre los árboles. Sapos, pájaros, algo que se mueve en el agua. Todo suena más cerca de lo que está. Y en el aire flota un aroma dulce y vegetal que no se parece a nada conocido.

La Lagoa Cristalina justifica su nombre: el agua es tan transparente que se ve el fondo a varios metros de profundidad. "Amazonas fue un mar hace 50 millones de años", explica Iveraldo. “Por eso el agua de estos lagos tiene tanta concentración de minerales que parece cristal”.
El mito del turista devorado por mosquitos apenas toca suelo amazónico es justamente eso: un mito. "Depende de cada río", aclara el guía. “Estamos rodeados de cinco ríos mayores y cada uno tiene su bioma distinto, con diferentes minerales. El río Negro, por ejemplo, tiene menos mosquitos porque el agua es más ácida”.
En el Museo de la Amazonía (MUSA), el verdadero tesoro está en el mirador. Una torre de observación de 42 metros y 350 escalones que permite una vista panorámica de selva. Lo más impactante es la "fumaça": una especie de humo que se desprende de los árboles y flota entre el dosel. Es vapor de agua que los propios árboles liberan.

En los senderos del museo también se pueden observar serpientes venenosas como la Surucucu Pico de Jaca, la segunda cobra más grande del mundo, que puede superar los 13 metros.
Turismo de contemplación: dos ríos que no se hablan
El Encuentro de las Aguas es el momento donde el Río Negro y el Río Solimões se encuentran pero no se mezclan por kilómetros y kilómetros.
"Pelean por temperatura, velocidad y densidad", explica Iveraldo desde la lancha que navega justo en la línea donde los dos ríos se tocan. “El Negro va despacio, a 38°, oscuro por la materia orgánica de la selva. El Solimões viene bajando de los Andes a toda velocidad, a 23°, amarillo por el lodo que trae de las montañas."

Se puede meter la mano en el agua y tocar dos temperaturas diferentes. Agua caliente de un lado, fría del otro.
El tour incluye una parada en el árbol de Sumaúma, un gigante de 200 años cuya madera está llena de agua. "Sus raíces filtran el agua del río y limpian todo el ecosistema", dice el guía.
"De las 10 tendencias de viaje de 2026 que presentó Booking.com, hay una que se llama hobbies silenciosos", dice Luiz Cegato. “Viajes de desconexión donde se puede hacer avistamiento de aves, pesca no predatoria, contacto con la naturaleza. El Amazonas es un lugar que solo existe acá. El mundo no tiene esto en otro lado".

Turismo histórico: cuando las baronesas quemaban billetes
El Teatro Amazonas es la joya de Manaos. Inaugurado en 1896, en plena época del caucho, fue construido con materiales traídos desde Europa. Mármol de Carrara en el piso. Piezas de hierro de las patas de la Torre Eiffel en el techo. Una cúpula con los colores del imperio brasileño, que existió hasta 1889. En 2026, la estructura celebra 130 años de existencia.
"Las baronesas compraban títulos militares para sus maridos como quien compra carteras en París", cuenta Iveraldo. “Dependía de cuánto tenías para pagar. Podías ser coronel, mayor, teniente. Todo se compraba”.

La época del caucho transformó a Manaos en una de las ciudades más ricas del mundo entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los barones contrabandeaban semillas de caucho desde Francia e Italia. Construyeron un teatro de ópera antes de tener calles pavimentadas. "Los caballos de los barones tomaban champagne francés", dice el guía. “Y quemaban billetes para encender cigarrillos. Para mostrar ostentación”.
Hoy, Malasia es el mayor productor de caucho del mundo. Brasil hace caucho sintético, derivado del petróleo. La riqueza de Manaos ahora viene de otro lado: la zona franca industrial, creada en 1965, que concentra más de 350 fábricas internacionales.

El Mercado Municipal, construido en 1883 con hierro traído de Escocia, es otro vestigio de esa época. Hoy es el mejor lugar para comprar artesanías y souvenirs a buen precio. Desde medicinas naturales como el aceite de copaíba y andiroba hasta productos típicos de la región.
Viajeros argentinos en Brasil
"El argentino es uno de los viajeros de Latinoamérica que más viajan", dice Luiz Cegato. "Vemos que el objetivo del argentino es siempre viajar y conocer otras culturas. Es un viajero muy abierto a conocer lo desconocido, a aventurarse, a salir de su zona de confort."
La mayoría de este flujo ingresa por vía terrestre a los estados del sur. Pero la conexión aérea directa entre Buenos Aires y Manaos es limitada. Los vuelos más comunes tienen conexión en São Paulo. Los tiempos de viaje llegan a ser más de 9 horas.

Dónde comer, dónde dormir, cuánto cuesta
"Manaos es un destino que da la bienvenida a cualquier tipo de viajero", explica Cegato. “Desde el mochilero hasta la persona que quiere viajar de manera más lujosa. Aquí hay opciones de alojamientos cinco estrellas muy únicos, incluso alojamientos en el medio de la selva que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo”.
Hoteles:
- Juma Ópera Boutique Hotel & Spa: Ubicación perfecta en el centro histórico, en frente del Teatro Amazonas. Diseño contemporáneo con toques locales. Precio: desde U$S 120 la noche.

- Hotel Villa Amazonia: Cocina contemporánea con ingredientes locales. Ideal para quienes buscan una experiencia gastronómica de primer nivel. Precio: desde US$ 200 la noche.
- Anavilhanas Jungle Lodge: Hotel de ultra lujo en medio de la selva. Una experiencia única de inmersión en la naturaleza con todas las comodidades.
Restaurantes:
"Una de las predicciones de viaje de 2026 es que la gente viaja cada vez más para conocer cocinas diferentes y locales", dice Cegato. “Y la gastronomía amazónica tiene mucho que ofrecer: ingredientes que no existen en ningún otro lugar del mundo”.
- Banzeiro Manaus: Especializado en gastronomía amazónica. El tambaqui con tucupi es el plato estrella. Reserva recomendada.
- Fitz Carraldo (Hotel Villa Amazônia): Cocina contemporánea con ingredientes locales en un ambiente de diseño.
- Caxiri: Fusión amazónica en el barrio histórico. Perfecto para probar ingredientes locales preparados de forma moderna.

Excursiones:
Las excursiones de día completo a Presidente Figueiredo (que incluyen cascadas, cavernas y lagos cristalinos) oscilan entre US$ 38 y US$ 65 por persona con almuerzo. El tour al Encuentro de las Aguas en barco tiene el mismo rango de precio. Tours privados de lujo arrancan en US$ 170. La entrada al Museo de la Amazonía (MUSA) cuesta US$ 11.
Recomendaciones esenciales:
Sobre fiebre amarilla: la vacuna no es obligatoria para turistas extranjeros, aunque es recomendada (aplicar al menos 10 días antes del viaje). Usar repelente con DEET 30-50%, ropa cómoda, zapatillas para el agua o botas de lluvia, protector solar, gorro y mantenerse hidratado constantemente.
Cuándo viajar:
Manaos se puede visitar todo el año. En temporada de lluvias (diciembre a mayo): los ríos son altos y es ideal para tours en barco. Las temperaturas oscilan entre 28-32°C. Temporada seca (junio a noviembre): ríos bajos, playas fluviales, ideal para caminatas. Temperaturas: 32-38°C.
En Manaos, uno escapa de la rutina y se obliga a vivir en el presente. Los días se alargan: apenas un par de días se sienten como dos semanas. Es difícil recordar quién eras antes de venir y quién serás después.
"Quizás ha llegado el momento de que el viajero argentino conozca otras regiones", propone Cegato. “Amazonas puede ser una de ellas”.