La inteligencia artificial se convirtió en uno de los principales motores de transformación del mercado laboral y, al mismo tiempo, en un nuevo escenario de desigualdad en el acceso a las oportunidades. Un informe de LinkedIn muestra que las ofertas de empleo vinculadas con IA en Estados Unidos se duplicaron aproximadamente desde 2023 y que estos puestos se encuentran entre los mejor remunerados del mercado. Sin embargo, las mujeres participan mucho menos de ese crecimiento: representaron apenas el 26% de las contrataciones relacionadas con IA en 2025, frente al 50% en profesiones no vinculadas con esta tecnología.
La diferencia no se limita al ingreso a la actividad. A medida que las posiciones adquieren mayor responsabilidad, especialización y remuneración, la presencia femenina se reduce todavía más. En 27 países analizados por LinkedIn, las mujeres ocupan solo el 13% de los puestos ejecutivos vinculados con IA en empresas centradas en esta tecnología. El estudio identifica así una brecha que atraviesa distintas etapas de la carrera profesional y que se vuelve especialmente marcada en los niveles de liderazgo.
El fenómeno adquiere mayor relevancia por la velocidad con la que está creciendo el mercado de trabajo relacionado con IA. Según LinkedIn, las ofertas de empleo en este campo se duplicaron aproximadamente desde 2023. El puesto de AI Engineer (ingeniero de IA) ya superó al de Machine Learning Engineer (ingeniero de aprendizaje automático) como la ocupación más frecuente entre las ofertas de empleo de la plataforma, mientras que las vacantes para vicepresidentes de IA (ejecutivo a cargo) se multiplicaron aproximadamente por seis. A esto se suma la expansión de perfiles como Forward Deployed Engineer (ingeniero de despliegue en campo), orientados a ayudar a las organizaciones a implementar soluciones de inteligencia artificial.
El atractivo de estos puestos también está relacionado con los ingresos. Una oferta típica de empleo en IA en Estados Unidos indica una compensación de aproximadamente US$ 177.000 anuales, frente a unos US$ 80.000 para un puesto no relacionado con IA. Es decir, el mercado está generando oportunidades que pueden superar ampliamente la remuneración de otros empleos, al mismo tiempo que exige capacidades cada vez más específicas.
Ese diferencial salarial convierte a la brecha de acceso en un problema que va más allá de la representación dentro de las empresas. A medida que la inteligencia artificial gana peso en la creación de empleo, los salarios y la generación de valor económico, quedar fuera de esos puestos implica también tener una participación menor en una parte de las oportunidades que definirán el mercado laboral de los próximos años. LinkedIn advierte que ampliar el acceso a estas carreras será uno de los principales desafíos para empleadores, instituciones educativas y responsables de políticas públicas.
Una brecha que aparece desde la contratación
La primera diferencia se observa en el momento de ingreso. En 2025, las mujeres representaron solo el 26% de las contrataciones para puestos de IA en Estados Unidos, mientras que alcanzaron el 50% de las contrataciones en profesiones que no están relacionadas con esta tecnología. En términos generales, la participación femenina en los empleos de IA se ubica unos 10 puntos porcentuales por debajo de la registrada en otros puestos.
La situación empeora en algunos de los cargos de mayor remuneración. Las mujeres representaron el 20% de las contrataciones para puestos de Head of AI (jefe de IA), el 26% para Director of AI (director de IA) y apenas el 18% para Member of Technical Staff (miembro del personal técnico). En cambio, su participación es mayor en algunos puestos de IA de menor remuneración, como los relacionados con anotación de datos.
La investigación identifica además una brecha de liderazgo. Las mujeres representan el 39% de los puestos de liderazgo a nivel global, pero esa participación cae al 31% cuando se trata de posiciones de liderazgo vinculadas con IA. En el caso de los puestos ejecutivos de alto nivel, la diferencia es todavía más pronunciada: solo el 13% de esos cargos en empresas de IA está ocupado por mujeres.
La brecha no aparece solamente cuando se llega a la alta dirección. El estudio señala que comienza mucho antes, ya en los niveles de liderazgo definidos como director o superiores. Esto significa que la menor presencia femenina en la alta dirección ejecutiva vinculada con IA forma parte de un recorrido profesional en el que la representación de las mujeres disminuye a medida que aumenta la responsabilidad dentro de la organización.
También existe una diferencia vinculada con el tipo de empresa. Manteniendo constantes otros factores, la proporción de mujeres en compañías centradas en IA es aproximadamente cinco puntos porcentuales inferior a la registrada en empresas comparables que no tienen a esta tecnología como foco principal. La brecha, por lo tanto, se manifiesta tanto en los puestos relacionados con IA como dentro de las compañías que concentran mayor cantidad de talento especializado en esta área.
La educación, otro filtro para acceder a la IA
El informe también identifica una segunda dimensión de la desigualdad: el nivel educativo. Los empleos relacionados con inteligencia artificial están fuertemente concentrados entre trabajadores con títulos universitarios. El 91% de los trabajadores de IA cuenta con un título universitario o superior, mientras que la proporción supera el 95% en varias de las ocupaciones mejor remuneradas.
Este requisito educativo agrega una barrera de entrada a un mercado laboral que está expandiéndose con rapidez. El crecimiento de la IA no significa solamente la aparición de nuevas herramientas: también está generando nuevas categorías laborales y modificando los perfiles profesionales que buscan las empresas. Para quienes no cuentan con determinadas credenciales académicas, el acceso a los puestos de mayor remuneración puede resultar todavía más limitado.
La combinación de ambas brechas —género y educación— resulta especialmente relevante porque las oportunidades creadas por la IA no están distribuidas de manera uniforme. La tecnología puede generar nuevos empleos, elevar la productividad y aumentar los salarios, pero los beneficios de esa transformación dependen de quiénes consiguen acceder a las posiciones que concentran mayor demanda y remuneración.
Un fenómeno global
La brecha tampoco parece ser un fenómeno exclusivamente estadounidense. El análisis de liderazgo de LinkedIn abarca 27 países y encuentra una menor representación femenina en posiciones de liderazgo y empleos relacionados con IA en todos los mercados estudiados. En el caso de las empresas centradas en IA, las mujeres están menos representadas en 24 de los 27 países analizados.
La situación se repite además entre industrias. Las empresas de IA de la muestra se concentran principalmente en servicios profesionales (41%), tecnología (31%) y servicios financieros (8%). En conjunto, estos tres sectores explican aproximadamente el 80% de las compañías de IA analizadas. Aunque la magnitud de la brecha cambia entre industrias, LinkedIn señala que las mujeres están menos representadas en puestos ejecutivos en todas las industrias estudiadas.
El tamaño de las compañías también puede influir. La investigación encuentra que las empresas pequeñas, de entre 51 y 200 empleados, tienden a presentar una brecha de liderazgo en IA incluso mayor que las organizaciones más grandes. Esto agrega otra dimensión al fenómeno: no se trata únicamente de una cuestión relacionada con las grandes compañías tecnológicas, sino de una tendencia que también alcanza a organizaciones de menor tamaño.
La carrera por el talento también plantea una discusión sobre inclusión
El crecimiento de la inteligencia artificial está modificando rápidamente la demanda laboral. Las empresas necesitan ingenieros, especialistas técnicos, profesionales capaces de implementar soluciones de IA y ejecutivos que puedan conducir estas transformaciones. En ese contexto, la diferencia en las tasas de contratación y en la representación en posiciones de liderazgo plantea una pregunta sobre quiénes podrán participar de la próxima etapa de crecimiento de la economía digital.
Los datos de LinkedIn muestran que la cuestión no es la falta de oportunidades. Por el contrario, las oportunidades están creciendo a un ritmo acelerado y concentran algunos de los salarios más elevados del mercado. El problema está en quiénes consiguen acceder a ellas. La investigación señala que las mujeres no están recibiendo una participación equivalente en ese crecimiento, especialmente en los puestos de mayor remuneración y responsabilidad.
LinkedIn advierte, en definitiva, sobre una triple brecha: una menor representación femenina en los puestos de liderazgo, una menor participación en empleos relacionados con IA, y una menor presencia dentro de las empresas cuyo negocio está centrado en inteligencia artificial.
La velocidad de expansión de la inteligencia artificial hace que esta discusión gane importancia. La tecnología está creando una nueva generación de empleos y, con ellos, una parte creciente de los ingresos y oportunidades profesionales de la economía. Si las mujeres permanecen subrepresentadas en esas posiciones, la brecha no será solamente una cuestión de diversidad dentro de las empresas: también determinará quiénes participan de los beneficios económicos de la revolución de la IA.
El análisis de LinkedIn se basa en datos de su plataforma sobre historiales laborales de miembros en 24 países y en ofertas de empleo de Estados Unidos entre 2023 y 2026. Los números muestran así una paradoja del nuevo mercado laboral: mientras la inteligencia artificial multiplica las oportunidades y eleva el valor de determinadas capacidades, el acceso a esas oportunidades sigue siendo desigual. La carrera por el talento de IA recién comienza, pero los datos de LinkedIn muestran que la brecha de género ya está presente en la puerta de entrada y se profundiza a medida que se asciende hacia los puestos de mayor poder, especialización y remuneración.