Logística: de los altos costos al motor del desarrollo
Con un sector transformado por la digitalización, el avance del e-commerce y un escenario macroeconómico cambiante, la logística atraviesa un punto de inflexión en la Argentina.

Marcelo Wirth, flamante presidente de la Asociación de Empresas de Correo de la República Argentina Última Milla (AECAUM) y Presidente de Urbano Express, analiza los desafíos y oportunidades que marcarán el futuro del sector. Para el ejecutivo, el mercado logístico será una de las columnas vertebrales de la competitividad argentina en la próxima década.

¿Cómo te imaginás el futuro de la logística en la Argentina?

La logística va a ser una actividad estratégica para la competitividad del país. Durante años se la vio como un costo, pero el mundo ya entendió que es un factor clave para el desarrollo.

Para integrarse al comercio global y potenciar la producción interna, la Argentina necesita infraestructura moderna, reglas claras y tecnología. La logística conecta provincias con mercados, pymes con clientes y economías regionales con exportadores. Imagino un escenario más analítico, automatizado, sustentable e integrado a la planificación económica. Si alineamos inversiones, capacitación y política pública, la actividad puede multiplicar su aporte al PBI y al empleo. 

El país atraviesa cambios tecnológicos importantes. ¿Cuál es el rol de la capacitación en ese proceso?

Es central. Hoy existe una brecha formativa muy grande. Ya no alcanza
con manejar, clasificar o despachar: hay que entender software, trazabilidad, indicadores, algoritmos de ruteo y gestión digital.

La logística moderna requiere capital humano preparado. En AECAUM estamos impulsando programas con universidades como la UNDELTA y centros tecnológicos como la UTN para profesionalizar cada tramo de la operación. El desafío es que ninguna empresa socia quede afuera del salto tecnológico. Y eso se logra con formación continua: operarios, mandos medios, técnicos y transportistas tienen que subir de nivel.

¿Qué importancia tendrá la IA en la operación? 

Va a cambiar todo. La IA puede optimizar rutas, reducir tiempos  muertos, anticipar fallas, mejorar la seguridad, automatizar procesos  y elevar la experiencia del cliente. La IA no reemplaza trabajadores:  los potencia. Libera tiempo operativo y mejora la toma de decisiones.  En la Argentina ya vemos aplicaciones concretas: sistemas predictivos de demanda, optimización de última milla, análisis de datos en  tiempo real, automatización en depósitos, chatbots logísticos y planificación dinámica de flotas.

¿Y la robótica? 

Será clave en centros de distribución, procesos de sorting y tareas repetitivas. No hablo solo de grandes robots industriales, sino de so luciones modulares y escalables que también pueden incorporar las  pymes. El mundo avanza hacia depósitos, cada vez más automatiza dos, con robots que aceleran el procesamiento, reducen errores y mejoran las condiciones laborales. Si la Argentina quiere competir, tiene  que sumar robótica a la cadena: desde cintas automáticas hasta vehículos autónomos internos

¿Cuál es el impacto macroeconómico de la logística en la Argentina? 

Mucho mayor del que se percibe. La logística es uno de los multiplicadores económicos más fuertes porque atraviesa todos los sectores: industria, comercio exterior, pymes, agricultura y e-commerce. Cuando funciona bien, bajan los costos de producción, aumenta  la productividad, mejora la competitividad exportadora, se reducen  tiempos y crece el empleo formal.

Pero el costo logístico en la Argentina es alto… 

Sí, es un problema estructural. El costo logístico, como porcentaje  del valor del producto, es más alto que en otros países de la región.  Eso limita la competitividad de toda la economía. Además, la logística tiene un enorme potencial de empleo calificado. Con tecnología,  nuevas habilidades y reglas claras, se puede multiplicar la cantidad  de trabajos formales y bien remunerados. 

La incorporación de bitrenes es un paso clave para consolidar un sistema más competitivo y  moderno al servicio de la producción nacional y del consumidor argentino. Para el ecosistema de la última milla, el beneficio es directo y  estratégico. Las grandes empresas de correo y paquetería ahora pueden optimizar sus propias rutas troncales, utilizando bitrenes para  mover masivamente los paquetes consolidados desde sus hubs centrales hacia los centros de distribución regionales. Esto reduce drásticamente el costo operativo del transporte inter-depósito, libera flota  y genera una reducción de inventario, potenciando la eficiencia de  toda la red de reparto final.

¿Qué papel tendrá AECAUM en este nuevo escenario? 

AECAUM debe ser un actor técnico, moderno y transparente en la  agenda económica del país. Nuestro rol es aportar datos —como el  IMC-AECAUM—, promover la formalidad, impulsar la digitalización, acompañar la capacitación y articular con el Estado para construir un marco regulatorio acorde a la logística que viene.

¿Cómo ves al sector dentro de 10 años? 

Más inteligente, más sustentable, más conectado con el mundo y más integrado a la economía digital. Si hacemos las cosas bien, la logística  puede ser una de las grandes ventajas competitivas de la Argentina.