En el creciente mundo de las criptomonedas, Bitcoin no solo sobrevivió a los ciclos de volatilidad, sino que ya se comporta como un commodity de relevancia macroeconómica. Al igual que ocurre con las acciones o las materias primas, su cotización responde hoy a las dinámicas financieras globales, consolidándose como una herramienta de ahorro a largo plazo. Bajo la estrategia del dollar cost averaging -compras mensuales sostenidas independientemente del precio-, cada vez más usuarios en la Argentina y el mundo lo eligen como el vehículo para proteger el patrimonio futuro, incluso desplazando al dólar en la planificación familiar de las nuevas generaciones.
Patricio Mesri, Country Manager de Bybit para América Latina, analizó en una charla con Agustín Jamele, editor de Negocios en Forbes Argentina, este cambio de paradigma por el cual las criptomonedas ocuparon durante años un lugar de experimento financiero, impulsado por tecnólogos y traders dispuestos a asumir altos niveles de riesgo. Sin embargo, ese escenario cambió y en distintas partes del mundo los activos digitales empezaron a integrarse lentamente al sistema financiero. En América Latina el fenómeno tomó una dirección particular, y las criptomonedas dejaron de ser solo una inversión para convertirse en una herramienta cotidiana.
Para el ejecutivo, el inicio de año marca un punto de inflexión tras la volatilidad extrema experimentada recientemente. "2026 arrancó con una especie de bear market. Tuvimos el all time high de aproximadamente 124.000 dólares en Bitcoin el año pasado y luego una caída cercana al 50%”, explicó. En esa oscilación llegó a tocar casi los 60.000 dólares y ahora está en torno a los 69.000, recuperándose, pero sigue siendo un valor fuerte.
Si se analiza desde el punto de vista nominal, "el valor absoluto sigue siendo alto. En ese sentido vemos un bear market en este 2026, con la posibilidad de que Bitcoin tenga algunos picos o demáximos históricos podría sugerir un colapso para el análisis no entrenado, pero Mesri sostuvo que la base de usuarios en la región muestra una resiliencia inédita.
"Claramente no va a morir Bitcoin. Y no solo no va a morir, sino que hoy es un commodity que responde a nivel macro como cualquier otra acción. Y a largo plazo, cada persona debería hacer un un dólar cost averaging sobre Bitcoin, comprarlo mensualmente con una parte del sueldo, destinarlo independientemente del precio, porque es el ahorro y el futuro”.
Esta capacidad de soportar ciclos bajistas responde a un aprendizaje acumulado en la Argentina, donde las crisis económicas forjaron un perfil de inversor más sofisticado. Para quienes recién ingresan al ecosistema, ver una caída del 50% en pocos meses resulta aterrador, pero Mesri aclaró que la perspectiva histórica es la que dicta la conducta del mercado actual. "Todavía hay que seguir comunicándolo. La educación financiera es fundamental, no solo para Bitcoin sino para todas las herramientas que ofrece el mercado”.
Una activo en redefinición regional
En 2025, Mesri fue nombrado Country Manager de Bybit para América Latina, un paso importante dentro de la estrategia de crecimiento regional de la compañía, y su enfoque está en ampliar el mercado, reforzar el cumplimiento regulatorio y fomentar el desarrollo de talento local con el objetivo de incrementar el número de usuarios en toda la región.
La empresa es la segunda plataforma de intercambio de criptomonedas más grande del mundo con un volumen de operaciones de US$ 40.000 millones diarios en promedio, con una comunidad de más de 80 millones de usuarios.
En esa mirada global, la región se destaca por su crecimiento sostenido en el uso de criptomonedas por lo cual Mesri busca acelerar la adopción en Argentina y México, impulsar iniciativas en Colombia y Perú, y explorar nuevos mercados emergentes como Bolivia. En este último país, la adopción de stablecoins y criptomonedas avanza con rapidez.
En América Latina se está redefiniendo el uso de las criptomonedas a partir de las experiencias inflacionarias y las debilidades macro, pero en la Argentina hay una particularidad: "Es uno de los países con mayor adopción de criptomonedas. Y no me refiero solo a que la gente haya escuchado hablar del tema, sino a que realmente las utilizan, por ejemplo para pagos”, resaltó el líder regional de Bybit.
Entonces, cuando se habla de una caída del 50% se refleja una clara volatilidad, pero “quienes llevan más tiempo en el mercado, quienes ya vivieron por lo menos dos ciclos de halving, saben que ese comportamiento suele formar parte del ciclo de cuatro años que históricamente se ha repetido", explicó el directivo.
La innovación no se limita al precio de los activos, sino a la infraestructura que los sostiene. Empresas como Bybit, posicionada entre los exchange más grande del mundo, lideran una transformación profunda en su modelo de servicios. La visión de Mesri apunta a que estas plataformas se conviertan en ecosistemas financieros totales, reemplazando funciones que antes eran exclusivas de la banca tradicional.
Al respecto, el ejecutivo también se refirió sobre el nuevo rumbo de la compañía: "Hoy la palabra exchange nos queda chica. Estamos migrando hacia una plataforma financiera más amplia. Dentro de Bybit podés abarcar todo el ciclo financiero, desde cobrar el salario, hacer pagos, invertir o enviar dinero al exterior”. Esta capacidad de integrar el flujo de fondos diario es lo que sostiene la redefinición del uso de cripto en América Latina, donde la tecnología ya no es un fin en sí mismo.
En mercados con alta inflación como el argentino, las stablecoins dejaron de ser un producto de nicho para transformarse en una oportunidad de preservación de capital. Mesri reconoció que estas herramientas son el motor de la adopción masiva, permitiendo que el usuario común escape de la volatilidad del peso sin los riesgos asociados al Bitcoin.
"Esto va de la mano con lo que estamos haciendo desde Bybit. La idea es seguir desarrollando mejores productos y facilitar el uso del dinero para las personas", afirmó el especialista, vinculando la utilidad de estas monedas con la misión corporativa de simplificar las finanzas. En este escenario, el ahorro a largo plazo también encontró un nuevo canal, y la industria detectó un fenómeno creciente con padres que eligen Bitcoin o stablecoins como forma de ahorro para sus hijos, apostando a la durabilidad del sistema por encima de los instrumentos tradicionales.
En ese sentido, en la mirada del core de negocio para la región en los próximos años, Mesri entendió que las transferencias entre países es un movimiento tan básico que en el mundo se sigue haciendo con el sistema bancario, pero en Argentina y en Latinoamérica se termina haciendo con cripto. "La transferencia era algo inexistente hace 5 años atrás, y todavía sigue siendo complicado de hacerlo al sistema tradicional bancario. Entonces, en cripto, lo que estamos viendo de involucrar más es al dinero fiduciario donde transfieras cripto y el otro recibas FIAT o viceversa", reseñó.
El mercado de 2026 demostró que, aunque la tecnología está lista, la barrera cultural aún debe derribarse mediante la información clara y transparente. La industria entendió que su mayor competidor no es otra plataforma, sino el desconocimiento y la región se posiciona como el laboratorio global de la nueva economía digital.