La CONMEBOL atravesó una de sus etapas más críticas cuando la corrupción, la falta de reglas claras y el descrédito internacional pusieron en riesgo su continuidad. En ese contexto, Alejandro Domínguez asumió el mando y comenzó un proceso de transformación institucional que cumplió una década y que modificó de forma profunda el funcionamiento de la confederación.
La primera medida clave fue la reforma integral del estatuto, alineada a los estándares de la FIFA. A partir de allí, la entidad avanzó con la implementación de sistemas de compliance y control interno.
Estas decisiones dieron inicio a una nueva etapa en la que la transparencia pasó a ocupar un rol central. La obtención de las certificaciones ISO 37001 y ISO 37301 posicionó a la entidad como la única organización del fútbol global con ambos reconocimientos, un gesto hacia la recuperación de la confianza perdida.
Reformas profundas y transparencia como eje
Este cambio estructural permitió recuperar la confianza del sistema financiero internacional y de los principales actores globales del fútbol, entre ellos, sponsors y broadcasters mundiales. Esa confianza recuperada habilitó una etapa de estabilidad y previsibilidad económica, traducida en US$ 1.900 millones distribuidos en premios y participaciones hasta 2024, y otros US$ 575 millones invertidos directamente en las asociaciones miembro.
En materia deportiva, Domínguez impulsó una modernización sin precedentes. En 2017, la CONMEBOL fue pionera en implementar el VAR en torneos continentales. También cambió los formatos de competición y estableció las Finales Únicas, una decisión que transformó la experiencia deportiva, mejoró la equidad competitiva y amplió las audiencias.
Durante la pandemia, la confederación canalizó US$ 95 millones en ayudas directas y consiguió más de 50.000 dosis de vacunas contra el COVID-19 para jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes. Esa decisión mostró que el nuevo modelo de gestión también priorizaba el impacto humano.
Innovación deportiva e impacto regional
En el ámbito de la infraestructura, Domínguez logró construir el Complejo SUMA con fondos recuperados del escándalo conocido como FIFA Gate. El complejo se convirtió en un espacio de capacitación y desarrollo para el fútbol de la región.
Los resultados deportivos acompañaron esa reconstrucción. Desde 2016, Sudamérica ganó nueve Copas del Mundo en distintas categorías. Además, la confirmación del Mundial 2030, con partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay, terminó por devolverle protagonismo a la región.
De esta forma, Alejandro Domínguez cumplió diez años al frente de una CONMEBOL que cambió su estructura, ordenó sus cuentas y volvió a ser un actor respetado en el fútbol mundial.