El presidente Javier Milei afirmó que Europa "se está hundiendo" y cuestionó el rumbo político, económico y demográfico del continente. Durante una entrevista con la señal francesa LCI desde la Casa Rosada, apuntó contra la sobrerregulación, el Estado de bienestar, la inmigración y lo que definió como "wokismo".
Milei describió un escenario internacional dividido en tres bloques conformados por América, Rusia y China. En esa distribución, ubicó a Europa en una posición de retroceso. "Está en proceso de hundirse", sostuvo.
El diagnóstico de Milei sobre Europa
"En Europa hay demasiada regulación, una sobrerregulación", afirmó Milei. También cuestionó el Estado de bienestar, al que calificó como "realmente perverso", y aseguró que el continente se convirtió en "una zona que se estancó, que no puede crecer".
El presidente extendió sus críticas más allá de la economía. "El problema de Europa no es solamente económico; también tiene un problema terrible con la inmigración", señaló. Sin profundizar en los motivos, anticipó "consecuencias demográficas horribles".
Otro de los ejes fue el "wokismo", término utilizado por sectores conservadores para cuestionar posiciones progresistas en temas sociales y culturales. "El wokismo provocó un verdadero desastre en Europa", sostuvo. En ese tramo, Milei destacó a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y al dirigente húngaro, Viktor Orbán, como dos figuras que, a su entender, comprendieron los problemas que atraviesa el continente.
"La posición progresista woke destruye Europa, cuna de la civilización occidental", afirmó. Y agregó que, si los gobiernos europeos no modifican su rumbo, "Europa dejará de ser lo que representó para Occidente".
Roma, Bruselas y el futuro de Europa
Milei también expresó dudas sobre cómo evolucionará el continente. "Hay un gran signo de interrogación. No sabemos en qué se va a convertir Europa", afirmó.
En otro momento de la entrevista, sostuvo que la capital europea debería ser Roma y no Bruselas. A esta última la asoció con "la decadencia, la visión del wokismo, del Estado de bienestar y el largo camino del socialismo". El mandatario volvió entonces sobre sus críticas al socialismo, al que calificó como "el mal absoluto". También describió el rumbo que atribuye al continente como "una muerte llena de sufrimiento, lenta y sin coraje".
Pese a la dureza de sus cuestionamientos, Milei separó su mirada sobre Europa de la relación bilateral con Francia. Aseguró que ambos países mantienen "excelentes relaciones de amistad desde hace mucho tiempo" y destacó que mantiene una "excelente relación" con el presidente francés Emmanuel Macron.